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Gabinete y FMI inician reuniones para la quinta revisión del Acuerdo

A criterio de economistas y empresarios, el Gobierno aprobará la revisión por los indicadores, pero dicen que el FMI ha sido flexible en el caso de la energía

Tegucigalpa, Honduras.

Funcionarios del Gabinete Económico del Honduras iniciaron las reuniones técnicas con el equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de la aprobación de la quinta revisión del Acuerdo Stand By con ese organismo, pero con el fracaso de la reforma eléctrica, según expertos.

Las reuniones técnicas, de forma presencial comenzaron el miércoles anterior y concluirán el próximo 28 de octubre.

Durante su estadía, el equipo del FMI, encabezado por Joyce Cheng Wong, se reunirá con autoridades del Gobierno, representantes de organismos multilaterales de crédito y el sector empresarial del país.

La relativa estabilidad en las finanzas públicas y los resultados en los indicadores macroeconómicos aseguran que Honduras pasará este examen del FMI, afirman economistas y empresarios.

Sin embargo, advierten que los desafíos siguen siendo enormes, sobre todo en el rescate de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee). Este era el principal objetivo del acuerdo, pero a la fecha no se ha aplicado la Ley General de la Industria Eléctrica en su totalidad, las pérdidas no se redujeron y el endeudamiento crece.

“El manejo macroeconómico ha sido muy bueno, pero ellos (el FMI) han quedado a deber en presionar al Gobierno para que lleve a cabo la reforma o la implementación de la ley eléctrica”, manifestó el presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Juan Carlos Sikaffy.

A criterio del economista y exgerente del Banco Central de Honduras (BCH), Claudio Salgado, las autoridades del FMI han sido “flexibles y tolerantes” porque han permitido que Honduras se endeude tanto, alcanzando el 60% del producto interno bruto (PIB).

El mayor endeudamiento y el no alcance de las metas del acuerdo se dio luego de que el FMI cambiara el programa precautorio a uno de desembolsos justificado por la crisis a raíz de la pandemia.

En la cuarta revisión aumentó la disponibilidad a 769 millones de dólares (unos 18,500 millones de lempiras) y amplió hasta enero de 2022 la vigencia del acuerdo.

En ese sentido, según Salgado, la actual administración heredará deuda, crisis energética y un rezago social en acceso a la salud y la salud.

La Enee acumula una deuda histórica que ronda los 80,000 millones de lempiras, arrastrada desde hace varias administraciones y que han lastrado las finanzas del Estado.