30/05/2024
06:38 AM

Eulogio Martínez, el jornalero al que el cultivo de café le cambió la vida

Santa Bárbara, Honduras.

Humildad, mucho conocimiento y amor por el café son las cualidades que distinguen a don Eulogio Martínez, productor del mejor aromático del país y ganador de la Taza de Excelencia 2015.

La intensa dulzura, la acidez perfecta, el sabor a bayas y manzanas rojas que posee el café que cultiva don Yoyo, como lo llaman de cariño en la aldea donde vive, sedujo al jurado internacional que decidió darle una calificación de 91.19% y otorgarle la máxima presea del concurso que organiza el Instituto Hondureño de Café (Ihcafé).

Don Yoyo estaba seguro de la calidad de su café pero jamás imaginó que ganaría la competencia.

“Había participado en otras dos ocasiones pero nunca pasé de la ronda nacional, por eso cuándo anunciaron mi nombre me quedé como tres minutos sin poder hablar. No podía creer que había ganado. Sentí una emoción y una locura imposible de describir; estoy agradecido con Dios por esta oportunidad, con los encargados del ingenio San Vicente que me animaron a participar y con el Ihcafé”, declaró el cafetalero al equipo de LA PRENSA que visitó su finca en Las Flores, Santa Bárbara.

Para este caficultor llegar a la cima no fue fácil. Con nostalgia recuerda que hace 30 años, para poder sobrevivir, ensillaba caballos, chapeaba fincas y trabajaba como cortador de café por una paga de L5 diarios.

Foto: La Prensa

Esta era la tercera vez que participa en la Taza de Excelencia.
“Aquí no había muchas oportunidades de empleo; hacía de todo para ganarme la vida. Yo era un jornalero que vivía de chambitas. Trabajaba de 4 de la mañana a 8 de la noche por cinco lempiras diarios”, declaró.

La perseverancia que caracteriza a don Yoyo, lo motivó a convertir el patio de su casa en una improvisada finca; comenzó sembrado 1,000 árboles de café.

El poco dinero que ganaba en las diversas tareas que realizaba lo invirtió en el mantenimiento de las plantas.

No pasó mucho tiempo para que su sacrificio se viera recompensado; en la primera cosecha de la pequeña finca logró sacar una buena producción. “ Tuve suerte, logré sacar 12 quintales de café. Ese año (1985) el quintal se pagó muy bien y me dejó un buen dinero; con eso puede invertir en comprar otro pedazo de finca, y así fui creciendo. Hasta el día de hoy que junto a mi esposa y mis siete hijos, que también se dedican a la cultivar café, tenemos 18 manzanas en producción”, dijo.

Las características exóticas del grano especial que cultiva don Yoyo no han pasado desapercibidas; hace cuatro años que el representante de una tostadora de Noruega le está comprado la cosecha.

Nunca había pasado de la ronda nacional, por eso jamás creyó que ganaría el concurso.