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Escándalo político en México salpica a Videgaray

  • Actualizado: 11 diciembre 2014 /

El secretario de Hacienda compró una casa del contratista envuelto en las acusaciones de conflictos de interés.

Ciudad de México.

El se­cretario de Hacienda de México, Luis Videgaray, compró una casa de un prominente contratista del gobierno mexicano involucrado en las recientes acusaciones de tráfico de influencias que están sacudien­do al gobierno del presidente Enri­que Peña Nieto, según documentos públicos a los que tuvo acceso The Wall Street Journal.

Archivos de escrituras mues­tran que Videgaray, considerado por muchos como el cerebro detrás de las recientes reformas económi­cas de México, compró la casa ubi­cada en un exclusivo club de golf en las afueras del pueblo colonial de Malinalco, en el Estado de México, de Bienes Raíces H&G SA, según re­gistros de la propiedad.

La compañía es propiedad de Juan Armando Hinojosa, según re­gistros mercantiles. Las empresas de Hinojosa obtuvieron cientos de millones de dólares en contratos de obra pública durante el gestión de Peña Nieto como gobernador del Estado de México y ahora durante su actual mandato como presidente.

Videgaray no está acusado de nin­guna ilegalidad, pero la transacción se suma a los aparentes conflictos de interés que han dañado la credibili­dad y la popularidad de Peña Nieto en las últimas semanas después de llegar a la presidencia prometiendo una ruptura con las prácticas clien­telistas por las que era conocido el Partido Revolucionario Institucional (PRI). También es una nueva muestra de los estrechos vínculos personales y de negocios entre el contratista y altos funcionarios del gobierno.

En una respuesta por escrito a preguntas de The Wall Street Jour­nal, Videgaray afirmó que le compró la vivienda a Hinojosa en octubre de 2012, pocos meses antes de que Peña Nieto tomara posesión como presidente, el primero de diciem­bre. Para entonces, Videgaray era el candidato obvio para convertirse en el nuevo secretario de Hacienda.

“No existió conflicto de interés. Realicé la operación no siendo fun­cionario público, y la operación se realizó dentro de parámetros de mercado”, sostuvo Videgaray.

La transacción fue inusual por­que Videgaray inicialmente obtuvo una hipoteca con la pequeña compa­ñía de Hinojosa en lugar de con un banco, consiguiendo un préstamo de US$532.000 a la tasa de cambio de aquel entonces, según registros. Más adelante, pagó la hipoteca por completo por razones financieras, dijo Videgaray.

El escándalo de presuntos con­flictos de interés surgió en noviem­bre cuando un equipo de periodistas de investigación mexicanos publicó que una empresa de Hinojosa cons­truyó y es propietaria de la mansión familiar del presidente en Ciudad de México. Las noticias sobre la vivien­da —cuya propiedad no había sido divulgada por Peña Nieto— llevaron a que la oposición pidiera una inves­tigación en el Congreso.

Esa situación, junto con la in­dignación pública por el secuestro y probable asesinato de 43 estu­diantes de magisterio a manos de narcotraficantes, ha desatado una crisis política para el presidente. Su índice de aprobación de 39% es el más bajo para un líder mexi­cano en casi dos décadas, según una encuesta reciente del diario Reforma.

Un vocero del presidente ha ne­gado las acusaciones y afirmó que la primera dama, Angélica Rivera, es­taba comprando la casa a Hinojosa con dinero ganado durante su larga carrera como actriz. Asimismo, enfa­tizó que el matrimonio presidencial mantenía sus activos por separado.

Hinojosa no quiso hacer comen­tarios sobre las transacciones y no ha realizado declaraciones públi­cas sobre estos temas.
Videgaray, que estudió en Esta­dos Unidos, es considerado por mu­chos como el arquitecto del exitoso programa de reformas económicas del gobierno, incluyendo la apertu­ra del mercado energético del país a firmas privadas. Fue nombrado mi­nistro global de Finanzas de 2014 por dos revistas británicas, Euro­money y The Banker, y la revista estadounidense Foreign Policy lo designó como uno de sus 100 prin­cipales pensadores globales.

No obstante, el ex banquero de inversión enfrenta crecientes re­tos, en un contexto de débil creci­miento económico y una marcada caída de los precios de las exporta­ciones petroleras del país, que re­presentan alrededor de un tercio de los ingresos del gobierno.

Hinojosa, de 58 años, ganó pro­minencia como empresario al mis­mo tiempo que Peña Nieto, de 48 años, lo hizo como político. Durante la mayor parte del mandato de Peña Nieto como gobernador del Estado de México, entre 2005 y 2011, Vide­garay, de 46 años, fue el secretario de Finanzas estatal.

Hinojosa, cuyas empresas tie­nen sede en Toluca, la capital del Estado de México, fue considerado ampliamente como alguien cercano a Peña Nieto y a Videgaray durante su mandato como gobernador. Peña Nieto y su esposa asistieron al fu­neral del hijo de Hinojosa luego de su muerte en un accidente de he­licóptero en 2012. Videgaray dijo que ha conocido al empresario por más de una década. “Con él y su fa­milia tengo una relación social y de amistad”, señaló.

En medio de esos contactos per­sonales, es el éxito de Hinojosa en la obtención de contratos gubernamen­tales lo que ha llamado la atención a opositores y mexicanos de a pie.

Filiales del holding de Hinojosa, Grupo Higa SA, obtuvieron impor­tantes contratos durante el perío­do de Peña Nieto como gobernador, incluido uno por US$500 millones en 2009 para construir un hospital en la ciudad de Zumpango y varias autopistas.
Desde que Peña Nieto asumió la presidencia, empresas de Hinojo­sa participaron en un contrato de US$3.400 millones para construir un acueducto en Monterrey, varios proyectos de autopistas federales y un contrato sin licitación para remo­delar el hangar presidencial en el ae­ropuerto de Ciudad de México, según los contratos. El vocero de Peña Nieto rechazó cualquier sugerencia de favo­ritismo en el proceso de licitación.

Una compañía de Hinojosa tam­bién formó parte de un consorcio en­cabezado por firmas chinas que ganó un contrato de US$3.700 millones para construir un tren de alta velo­cidad, el cual fue cancelado abrupta­mente por el gobierno en noviembre, días después de ser otorgado y poco antes de que se conociera el informe sobre la casa del presidente. El go­bierno dijo que los participantes en la licitación se quejaron de que no habían tenido tiempo suficiente para presentar ofertas.

En 2012, cuando Videgaray era director de la campaña presidencial de Peña Nieto, el PRI contrató los servicios de una empresa de trans­porte aéreo propiedad de Hinojosa para trasladar al candidato, según documentos públicos. Una casa de lujo que también es propiedad de Hinojosa se usó como oficina du­rante la campaña presidencial de Peña Nieto de la que Videgaray era jefe y después de que se convirtió en presidente electo.

La casa de Malinalco, de 850 me­tros cuadrados según la escritura, aparece en la declaración de bie­nes de Videgaray, que los funcio­narios federales mexicanos deben presentar todos los años. El vocero del gobierno indicó que Peña Nieto no reveló detalles de la mansión en el DF porque su esposa no es una funcionaria pública.

Lo que no se conocía hasta ahora era la identidad del vendedor, que según los registros de la propiedad es Bienes Raíces H&G. Registros mercantiles de Ciudad de México indican que 96% de la empresa es propiedad de Hinojosa.

Videgaray compró la casa por 7,5 millones de pesos mexicanos, o unos US$581.000 en ese momento, según los registros de la propiedad, con un pago inicial y una hipoteca con H&G, a 18 años. La hipoteca no fue publicada en la declaración de bienes de Videgaray.

El secretario dijo que no dio a co­nocer el préstamo porque el formu­lario electrónico del gobierno no le permitía especificar que era una hi­poteca de una entidad no bancaria. Videgaray adjuntó una nota aclara­toria a su declaración diciendo que tenía un préstamo no bancario. La nota, que era de uso interno, fue vis­ta por The Wall Street Journal.

Videgaray canceló toda la deuda con un pago único el 31 de enero de este año, según documentos. “Por razones financieras, decidí prepa­gar el crédito tan pronto como me fue posible”, dijo.

Las casas del Club de Golf Ma­linalco se venden ahora por entre US$850.000 y US$1,2 millones, in­dicó una vendedora de Sotheby’s International Realty. El desarrollo residencial incluye un campo de golf de 18 hoyos y un helipuerto.