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El premio gordo de Davos

  • Actualizado: 27 enero 2007 /

La reunión anual de Davos, organizada por el Foro Económico Mundial, FEM, depara por lo general pingües beneficios a las empresas transnacionales, excepto para un puñado que salen malparadas por los sarcasmos de un sector de la sociedad civil.

La reunión anual de Davos, organizada por el Foro Económico Mundial, FEM, depara por lo general pingües beneficios a las empresas transnacionales, excepto para un puñado que salen malparadas por los sarcasmos de un sector de la sociedad civil.

La historia volverá a repetirse este año cuando se congregue, del 25 al 29 de enero, el Foro de Davos en ese centro de turismo invernal en el oriente de Suiza.

Entre las compañías candidatas a la burlona recompensa, que se anunciará el 25 de enero en Davos, figuran grupos económicos como Alcoa, Bayer, Coca-Cola, Chevron, Novartis, Walt Disney, Citigroup y Nestlé.

Dos organizaciones no gubernamentales, Pro Natura y la Declaración de Berna, anunciaron que volverían a adjudicar los simbólicos “Public Eye Awards”, unos premios que condensan la opinión ciudadana, entre las empresas transnacionales de comportamiento reprobable en áreas de ambiente, trabajo, derechos humanos y tributación.

Mirada

El objetivo de los irónicos galardones es echar una mirada diferente sobre las actividades de esas compañías, una visión que no se limite al mero enfoque económico de nuestro ambiente, explicó Sonja Ribi, jefa de proyectos de política y asuntos internacionales de Pro Natura.

Los premios negativos se disciernen entre las empresas propuestas por organizaciones no gubernamentales de todo el mundo. El año pasado se llevó las palmas la empresa petrolera angloholandesa Royal Dutch Shell, recordó Ribi.

La novedad de este año será la adjudicación de un premio de carácter positivo destinado a un actor económico o social que haya sobresalido por su respeto de las normas ambientales y sociales.

Oliver Classen, representante de la Declaración de Berna, estimó que el premio negativo equivale a un contrapeso para equilibrar de manera simultánea todo el poderío del Foro de Davos.

“De esa manera contribuimos a un debate sobre las zonas de sombra de una mundialización orientada solamente hacia el lucro”, dijo.

Examen

El FEM, una organización privada internacional con sede en Ginebra, convoca desde hace 35 años en Davos a dirigentes de empresas, gobernantes, académicos y en particular a economistas, para examinar problemas mundiales y proponer soluciones.

Las actividades del foro, encomiadas por las grandes compañías transnacionales, merecen críticas de organizaciones de la sociedad civil, opuestas a la orientación que Davos imprime a la mundialización.

Por el contrario, con los “Public Eye Awards”, mostramos cuáles son los pasos posibles y necesarios a dar tras una economía socialmente más justa y ecológicamente más sustentable, resumió Classen.“Con el esfuerzo crítico que esos premios representan, nos sentimos cercanos al Foro Social Mundial”, FSM, insistió.

El FSM es una asamblea anual de decenas de miles de activistas de la sociedad civil que comenzó a reunirse en enero de 2001 en la ciudad brasileña de Porto Alegre para analizar con ópticas alternativas los problemas internacionales.

La edición de este año del FSM se desdoblará en tres sedes que acogerán las sesiones desde el 19 hasta el 23 de este mes en Bamako, la capital de Malí, del 24 al 29 en Caracas, la capital de Venezuela, y en el mes de marzo en la ciudad pakistaní de Karachi.

Classen observó que Davos precisa del espíritu de Porto Alegre, plasmado en las primeras reuniones del FSM que se sintetizan en el lema “Otro mundo es posible”.

En cambio, en la ciudad de los Alpes suizos predomina el principio de “No hay alternativa alguna”, “There is no alternative”, el credo de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, refirió el activista.

Los premios que atribuyen las dos organizaciones no gubernamentales suizas deben recordar a los miembros del Foro de Davos y a todas las empresas transnacionales que “la sociedad civil no les quita los ojos de encima”, insistió Classen.