A pocos días de asumir el poder, el gobierno electo de Nasry Asfura heredará una compleja situación fiscal, marcada por un alto nivel de endeudamiento y el desafío de impulsar el crecimiento económico en un entorno de limitaciones estructurales.
Además de enfrentar una frágil situación fiscal, la próxima administración deberá enfocarse en mejorar los principales indicadores macroeconómicos durante el período 2026-2030, una tarea que, según analistas, requerirá decisiones estructurales y disciplina en la política económica.
Para alcanzar un crecimiento económico superior al 4% anual, el país deberá superar múltiples retos, entre ellos mejorar la eficiencia de la recaudación fiscal, fortalecer la seguridad jurídica y ciudadana, diversificar las exportaciones y generar empleo formal.
De acuerdo con la revisión del Programa Monetario 2025-2026 del Banco Central de Honduras (BCH), el Producto Interno Bruto (PIB) real registraría una variación interanual de entre 3.5% y 4% en 2026, mientras que la inflación se ubicaría en un rango de 3% a 5%.
Retos fiscales y crecimiento
La economista Liliana Castillo señaló que uno de los principales desafíos será la elaboración de una ley integral del sector fiscal que permita eficientar la recaudación de ingresos y combatir la evasión y la elusión tributaria.
En la misma línea, Juan Carlos Hernández, presidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), indicó que será necesario ampliar la base tributaria, fortalecer los controles y reducir exoneraciones fiscales que no cumplen su propósito social.
Hernández también subrayó la importancia de formalizar la economía ante los altos niveles de informalidad laboral, lo que permitiría aumentar la recaudación y generar más empleo. Asimismo, consideró clave mantener la disciplina fiscal, una política monetaria prudente y relaciones estables con los organismos internacionales para acceder a financiamiento.
Para mejorar los indicadores de crecimiento y balanza comercial, el economista destacó la necesidad de impulsar sectores con alto potencial, como el turismo, la diversificación de exportaciones y la generación de mayor valor agregado en productos tradicionales como el café, camarón y aceite de palma.
Inversión y políticas públicas
Castillo agregó que atraer inversión nacional y extranjera será fundamental para la creación de empleo y el aumento de la productividad, en un contexto donde la inversión extranjera directa no ha superado los 1,200 millones de dólares en los últimos años.
Respecto al endeudamiento, recomendó priorizar deuda destinada a proyectos de infraestructura que generen beneficios económicos y sociales. También advirtió que los subsidios a la energía, combustibles y peajes requieren un análisis técnico, debido a su alto impacto presupuestario y sostenibilidad limitada en el mediano plazo.
Por su parte, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) planteó como prioridades para la nueva administración el fortalecimiento del sector agroalimentario, la eficiencia del aparato estatal, una política efectiva de seguridad y la modernización del sector eléctrico.
Según la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en Honduras se contabilizan 1,898,323 personas con problemas de empleo, entre desocupados y subocupados, lo que convierte al mercado laboral en uno de los principales retos económicos del próximo gobierno.