Este año tuvo un comienzo amargo para los trabajadores estadounidenses: sus ingresos ya tenían problemas para seguirle el ritmo a la inflación y se contrajeron repentinamente por un aumento al impuesto del Seguro Social.
La situación planteó la pregunta inquietante: ¿Dejarán de gastar los consumidores y a su vez esto ralentizará la economía? No. No todavía, como quiera que sea.
El viernes, el gobierno dijo que los consumidores aumentaron su gasto 3.2% en el trimestre enero-marzo, sobre base anual, en comparación con el trimestre anterior, en lo que constituye el incremento más grande en dos años.
En un informe difundido el lunes, el gobierno dijo que el gasto de los consumidores se ha incrementado cada mes, 0.2% en marzo, 0.7% en febrero y 0.3% en enero.
Los aumentos en el gasto ponen de relieve una mejora más amplia de la salud financiera de los estadounidenses que resta impacto al alza de impuestos y aumenta las expectativas de un crecimiento más sostenible.Los consumidores han reducido sus deudas. La gasolina ha bajado de precio. El aumento del valor de las viviendas y aumentos sin precedentes de las existencias han restaurado la riqueza de los hogares a sus niveles más altos desde antes de la recesión.
Por su parte, los empleadores crean plazas de trabajo de manera constante, lo cual significa un aumento del número de personas que tiene dinero para gastar.
“Nadie debe descartar a los consumidores simplemente por el aumento de dos puntos porcentuales en los impuestos de nómina”, dijo Bernard Baumohl, director economista en la firma Economic Outlook Group. “Las finanzas generales de las familias están en su mejor forma en más de cinco años”, apuntó. AP