15/05/2026
01:46 PM

Como agua se fue el decimocuarto

Lo esperaron con ansia, lo comprometieron con seguridad y lo gastaron con demasiada velocidad. La descripción puede ser corta, pero resume a grandes rasgos el destino que tuvo el decimocuarto mes de salario que los trabajadores reciben por ley.

    Lo esperaron con ansia, lo comprometieron con seguridad y lo gastaron con demasiada velocidad.

    La descripción puede ser corta, pero resume a grandes rasgos el destino que tuvo el decimocuarto mes de salario que los trabajadores reciben por ley.

    Esta vez, LA PRENSA, en un estudio realizado por la firma encuestadora Mercaplan consultó a los sampedranos sobre el destino que le dieron al dinero que llegó en junio como lluvia de mayo, y que para muchos no fue nada más que un leve aguacero de alegría momentánea.

    Los resultados, en un momento en que el Gobierno promueve una reducción del consumismo para frenar las importaciones y así mantener los niveles de reservas, demuestran que ni las campañas publicitarias, ni la complicada situación económica mundial frenan la cultura de adquirir productos y aprovechar las ofertas de mitad de año.

    De hecho, antes de llegar a las manos de los sampedranos, un 40.9 por ciento de los entrevistados no tenía ni idea en qué gastaría el dinero, mientras la mayoría, 53 de cada 100, ya tenían pensado en qué invertirlo.

    Y lejos de estar pensando en generar ganancias o en fundamentar la compra de activos como casas o vehículos, la mayoría de empleados tenía planeado destinar el decimocuarto para pagar deudas o cubrir gastos que no generan nada más que el bienestar de no tenerlos o de haberlos reducido.

    Por ello, disfrutar del decimocuarto como Dios manda sólo lo pudo hacer el 28.4 de los sampedranos que lo invirtió en lo que quiso, mientras el restante 63.9 por ciento lo tuvo que destinar a pagos comprometidos.

    El primero de esos compromisos fue el pago de deudas. Tres de cada diez pobladores invirtió la entrada extra en ello y uno de cada diez lo destinó a comprar artículos para el hogar.

    Otros destinos para el 'dinero de junio' fueron, en porcentajes minoritarios, las compras personales o para los hijos, gastos del hogar o vacaciones familiares.

    El porcentaje de personas que destinó su aguinaldo de manera productiva fue bajo, 16 de cada 100 encuestados cubrieron sus costos educativos, 11 de cada 100 ampliaron o arreglaron su vivienda, siete de cada 100 lo ahorró, el 3.6 por ciento lo destinó a invertir en su negocio. El 1.8 por ciento lo invirtió en compra de vehículos y un 0.9 en gastos médicos.

    Al analizar el segmento de personas que lo ahorraron demuestra que de todas formas, ninguno de los entrevistados dejó su decimocuarto mes de salario intacto. Sólo una personas de cada 100 dejó el 50 por ciento de su dinero en el banco, mientras que otro dejó el 10 por ciento en su cuenta.

    En un momento en que los precios de los alimentos, combustibles y energía provocan que todo lo demás aumente de precio vale preguntarse ¿se hizo lo mejor con el decimocuarto? La respuesta se verá a corto plazo.

    El análisis de Carlos Urbizo

    'El ahorro está determinado por el nivel de ingresos del individuo; sin embargo, una proporción altísima que recibe el décimocuarto tiene salarios muy bajos y por eso necesita esos fondos para vivir. La capacidad de ahorro de quienes tienen sueldos medios y bajos está determinado por las deudas adquiridas en sus compromisos. El problema fundamental es el bajísimo ingresos percápita, es decir, salarios reducidos. Las necesidades para las personas con sueldos bajos y medios son cíclicos, 'siempre necesitan algo'.