16/07/2024
06:37 PM

Argentina, obligada a negociar con los fondos

Los compradores de deuda incumplida se aprestan para cobrar tras su victoria en EE.UU.

Buenos Aires, Argentina.

Algunos fondos de cobertura que se enfrentaron por inversiones en Argentina están listos para empe­zar a contar sus beneficios.

Gramercy Funds Management LLC obtuvo una ganancia al vender este año la mayor parte de los bonos soberanos argentinos que compró a partir de 2007, indicó una fuente al tanto.

Las ventas tuvieron lugar antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos provocara el lunes una nueva sacudida en el mercado de deuda argentina, al rechazar es­cuchar la apelación del gobierno de una orden judicial que lo obliga a pa­gar a los fondos de cobertura que no aceptaron reestructuraciones de los bonos incumplidos en 2001.

El miércoles, Argentina suavizó su postura, diciendo que negociará con los acreedores que no aceptaron canjes anteriores.

Los acontecimientos reivindi­caron a Elliott Management Corp. y Aurelius Capital Management LP, que han acumulado considerables ganancias en sus inversiones en pa­peles argentinos al demandar al go­bierno para que cumpla con los pa­gos y que han chocado varias veces con Gramercy en este asunto.

Argentina había descartado ne­gociar con los acreedores. La presi­denta Cristina Fernández de Kirch­ner dijo incluso este lunes que los intentos de los fondos de cobertura para cobrar la deuda equivalían a una “extorsión”.

Los bonos que maduran en 2033 subieron hasta 75 centavos por dólar el miércoles por la tarde, desde 71,5 centavos, según operadores. Esos bonos rendían 11,9%, comparado con hasta 12,6% horas antes. El ín­dice bursátil de referencia de la Bol­sa de Buenos Aires, el Merval, cerró con un alza de casi 3%.

Gramercy, de Greenwich, estado de Connecticut, tenía bonos con un valor de al menos US$400 millones en febrero, antes de empezar a ven­der, según documentos judiciales. Los reclamos de Elliott a Argentina llegan a cerca de US$2.500 millones y los de Aurelius a unos US$1.500 millones, indican los documentos. La decisión de la Corte Suprema im­pacta aproximadamente US$1.500 millones en bonos en manos de los holdouts.

Los acontecimientos ponen de relieve las diferentes estrategias que han empleado los inversionis­tas para ganar dinero en Argentina, cuya cesación de pagos en 2001 fue el mayor incumplimiento de deuda soberana de la historia y cuyos mer­cados se vieron nuevamente sacu­didos por el rechazo de la Corte Su­prema.

El episodio también resalta la larga espera que pueden tener los fondos para obtener ganancias so­bre sus inversiones. “Si consigues el negocio que Elliott va a lograr gana­rías mucho más, pero no es como si otros que invirtieron hace años no hayan hecho dinero”, dice Varun Go­sain, cofundador de Constellation Capital Management LLC, quien ha transado deuda argentina desde su incumplimiento en 2001. Los bonos del país llegaron a negociarse a 18 centavos por cada dólar tras la ce­sación de pagos, agrega.

Elliott y Aurelius han reclama­do la totalidad de la deuda original más varias veces ese monto en in­tereses vencidos. Los dos fondos se destacan en el caótico mundo de la inversión en deuda morosa porque están dispuestos a llevar a la Justi­cia a los países que se retrasan en sus pagos.

El hecho de que tan pocos inver­sores se muestren dispuestos a asu­mir esos riesgos permite a Elliott y Aurelius comprar bonos soberanos en default con grandes descuentos, dijeron personas familiarizadas con los fondos. Les puede llevar años conseguir que les paguen, y no siempre recuperan el valor total de sus créditos.

Argentina incumplió el pago de decenas de miles de millones de dó­lares de su deuda en 2001. Elliott, que es propiedad de Paul Singer, un donante republicano, comenzó a comprar bonos en 2004 apostando a que su la firma podría recuperar mucho más.

El país convenció en 2005 a 76% de los tenedores de bonos de que canjearan sus títulos por nuevos bo­nos que valían menos de la mitad de lo que se les adeudaba. Los propieta­rios de alrededor de US$18.000 mi­llones, incluyendo Elliott, retuvieron sus papeles, negándose a participar del acuerdo con Argentina.
Elliott comenzó a demandar a Ar­gentina en los tribunales de EE.UU.

Gramercy entró en el mercado en 2007. Pero en lugar de litigar, el fon­do fundado por Robert Koenigsber­ger tuvo una actitud amistosa ante el gobierno de Kirchner. Ese fondo ayudó al gobierno a organizar otro canje de bonos que convirtió bonos que representaban deuda original por US$10.000 millones en nueva deuda, con bonos equivalentes a unos US$3.000 millones. Una vez más, Elliott retuvo sus tenencias, como lo hizo Aurelius. Brodsky, el fundador de Aurelius, trabajó en Elliott durante nueve años antes de fundar su propia firma en 2005.