Recuperación económica en Honduras depende de la vacuna contra el covid-19

El cumplimiento de las medidas de bioseguridad y la aplicación de la vacuna contra el covid mantendrán la estructura productiva libre de un confinamiento.

La inmunización de la población reducirá las probabilidades de un nueva parálisis económica.
La inmunización de la población reducirá las probabilidades de un nueva parálisis económica.

SAN PEDRO SULA.

La economía hondureña crecerá 4.5% en 2021 y será la segunda, después de la panameña, en alcanzar una recuperación importante en el istmo; sin embargo, ese porcentaje dependerá de las medidas que tome el Gobierno y los ciudadanos para frenar la propagación del coronavirus y evitar un nuevo confinamiento.

Las medidas de bioseguridad y un programa nacional de vacunación que inmunice a la mayor cantidad de hondureños permitirán una reducción de los casos de covid-19 y garantizará la continuidad de la apertura gradual de la economía con el objeto de recuperar la capacidad de producción, exportación, consumo y empleos perdidos en 2020.

El Banco Central de Honduras (BCH), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el FMI esperan que la economía hondureña logre un mejor desempeño en la medida que ajuste las variables que determinan su curso.

El BCH pronostica que en contraste con el año pasado, cuando el lempira logró una revaluación frente al dólar, en 2021 la moneda hondureña se devaluará 1.62% y el sector exportador recuperará su nivel competitivo; entretanto, la inflación oscilará entre el 3 y 5% y las remesas continuarán creciendo.

El año anterior, la economía hondureña comenzó con un precio promedio de venta de L24.8221 por $1 y cerró diciembre con una cotización promedio de L24.3177 por $1. Esto significó una revaluación de 2.11%, lo cual afectó la capacidad de las empresas exportadoras.

Para 2021, según Wilfredo Cerrato, presidente del BCH, “el comportamiento del lempira frente al dólar dependerá principalmente de cómo evolucionen las variables que explican el precio base, en este caso la inflación interna en comparación con nuestros principales socios comerciales y también el comportamiento de la moneda de los países socios comerciales respecto al dólar”.

“A lo anterior hay que agregarle que la acumulación de reservas internacionales netas y cobertura en meses de importación también incide en la evolución del tipo de cambio.
Cerrato dijo a Diario LA PRENSA que “en la Encuesta de Expectativas de Analistas Macroeconómicos, correspondiente a diciembre de 2020, los encuestados proyectan que la variación interanual del tipo de cambio nominal a diciembre de 2021 reflejaría una depreciación de 1.62%”.

En teoría, cuando el lempira pierde más valor frente al dólar, las empresas exportadoras logran reducir los costos de producción; mientras, cuando sube, los costos de estas compañías incrementan y pierden competitividad en el mercado internacional frente a la de otros países que ofrecen las mismas mercancías.

Desde el punto de vista económico, en países donde existe un mercado de divisas libre, la moneda se aprecia o deprecia, en el caso de Honduras, el lempira se devalúa o se revalúa porque el tipo de cambio es regulado por el BCH por medio de subastas que oscilan en una banda cambiaria.

$8,092.2
millones son las reservas internacionales netas acumuladas por honduras hasta el fin de semana anterior.

Consumo

El año anterior, así como una parte del sector exportador se vio afectada, las empresas fabricantes de productos y servicios que abastecen el mercado nacional también registraron una contracción en sus ingresos debido a los efectos económicos (como el bajo consumo de las familias) desencadenados por las restricciones impuestas para controlar la propagación del coronavirus.

De acuerdo con Cerrato, “para 2021 se espera una recuperación en el consumo a pesar de la prolongación de la pandemia; en la medida que las empresas se adaptan a las nuevas circunstancias y se reinventan para operar y mantenerse en el mercado y que las familias se desenvuelven aplicando medidas de bioseguridad; por lo que, ante un posible recrudecimiento de la pandemia durante el presente año, se prevé que no tendría el mismo impacto en la actividad económica como sucedió en 2020”.

“Los pronósticos de corto y mediano plazo indican que para 2021 la inflación se mantendría en torno al punto medio del rango de tolerancia (4.0% ± 1.0pp), dichos pronósticos consideran la reactivación económica, la cual no generaría presiones inflacionarias dadas las amplias holguras en la capacidad productiva del país, que consideran que los niveles de producción de 2019 se recuperen hasta en 2023”, explicó.

Remesas

Las remesas que son un pilar fundamental en la balanza de pagos resultaron afectadas a principios de año por la incertidumbre provocada por el covid-19 en Estados Unidos adonde la pandemia ha matado a más de 360,000 personas. Más los hondureños que trabajan en ese país aumentaron el envío de dólares una vez que los bancos abrieron sus puertas con la reactivación gradual de la economía.

Cerrato le expuso a Diario LA PRENSA que efectivamente “a inicios de la pandemia, las remesas familiares registraron caída, explicado principalmente por las pérdidas de empleo latino en EUA; no obstante, a partir de octubre de 2020 se mostró un mayor flujo de remesas familiares respecto al año previo, registrando a diciembre de 2020 un monto acumulado de $5,729.9 millones ($5,521.3 millones en 2019) y una tasa de crecimiento de 3.8% (13.0% a diciembre de 2019)”.

El rector de la política monetaria del país espera que en 2021 “el flujo de remesas familiares continúe registrando variaciones positivas; no obstante, su comportamiento seguirá condicionado por la evolución de la pandemia y sus rebrotes, así como a los avances en el desarrollo y distribución de las vacunas que permitan disminuir las restricciones de movilidad y distanciamiento social”.

Economía

A causa del covid-19, según el Balance preliminar de las economías de América Latina 2020, publicado en diciembre por la Cepal, Honduras tuvo un decrecimiento de -8% en el producto interno bruto (PIB), más crítico que el -7.7 del promedio general de toda la región.

A criterio de ese organismo, la desaceleración de la economía “se explica por una fuerte disminución del consumo, la caída de la inversión pública y privada, y el desplome de la demanda externa”; pronosticó que la administración central cerraría “el año con un déficit entorno al 6.6% del PIB (2.5% en 2019), debido a una menor recaudación tributaria y el aumento en el gasto corriente, orientado a mitigar el impacto de la emergencia sanitaria”.

Para atenuar el impacto de la pandemia en la economía, según Cerrato, “las autoridades han respondido con una política monetaria, macroprudencial y fiscal tendiente a mantener la estabilidad macroeconómica y proteger el gasto social, así como la inversión, sin comprometer la sostenibilidad de la deuda”.

“Los resultados al cierre del año permiten concluir que las políticas implementadas han preservado la estabilidad macroeconómica, la posición externa del país, así como la estabilidad financiera”, dijo. Este año, “las políticas económicas deben continuar apoyando la recuperación económica mediante el manteniendo del estímulo monetario para apoyar la inversión privada a través de programas de apoyo al crédito con iniciativas como el agrocrédito, vivienda clase social, que ahora tendrá una tasa de interés real de 1%, es decir, inflación más 1%”.

Este año tendrán un desempeño importante, según Cerrato, “los Fondos de Garantía BCH, el Fondo de Liquidez, creado por el fideicomiso BCH para readecuar deudas de 5 a 15 años a tasas de interés entre 9% y 10%; las diferentes fuentes de financiamiento disponibles en Banhprovi y el Sistema Financiero, a tasas de interés favorables impulsando la inversión pública, apoyada por la continuidad del proceso de reconstrucción de infraestructura productiva”.

3 claves de la economía
Reapertura de la economía. La apertura inteligente de la economía permitirá que todo el sector productivo acentúe sus operaciones para elevar las exportaciones y captar más divisas.
Más consumo y producción. El aumento del consumo interno, el cual se contrajo en 2020, impulsará la producción, demandará nuevos empleos y estabilizará los precios de productos y servicios.
Devaluación y exportaciones. La devaluación del lempira de manera controlada por el BCH favorecerá en teoría a las exportaciones porque las empresas contabilizarán reducción en los costos.

La Cepal proyecta un crecimiento de 4.5% para la economía hondureña. Sería, después de la panameña, la segunda que alcanzaría un mejor desempeño en el istmo. Este crecimiento dependerá en gran medida de una de variable que no es del campo económico: la vacuna contra covid-19 que el Gobierno deberá inocular en el mayor número de personas posibles para reducir la propagación del coronavirus.

Cerrato es del criterio que un programa de vacunación, que propicie un manejo sanitario adecuado, “permitirá la continuidad de la reapertura económica y la consolidación de la economía”.

Reducción del gasto

Para frenar el gasto público, el Gobierno tendrá que tomar medidas en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) que el año pasado le causó al país un mayor endeudamiento. De acuerdo con la Cepal, la deuda externa “mostró un incremento nominal en dólares del 16.7% respecto a diciembre de 2019, derivado de la utilización neta de $1.288 millones que incluyen: el bono soberano de $600 millones, adquirido a una tasa históricamente baja para la gestión de pasivos de la Enee”.

El mes pasado, el FMI al concluir la tercera revisión del programa de los Acuerdos stand-by y facilidad de créditos stand-by, advirtió que el Gobierno debe realizar “esfuerzos adicionales para mejorar la gobernanza de la Enee y su situación financiera” y exhortó a “reiniciar el plan de reducción de pérdidas” los cual “será un elemento importante”.

De cara a la situación de la Enee y a las sugerencias del FMI, Cerrato dijo que “en cuanto a la gobernanza, las autoridades avanzan para desagregar la empresa y con el apoyo técnico del BID” y, al mismo tiempo, “presentarán al Congreso un borrador de ley en el transcurso de 2021”.

“Las autoridades continuarán implementando su estrategia de reducción de pérdidas, que fue temporalmente interrumpida por la pandemia del covid-19. Asimismo, seguirán trabajando en la implementación del nuevo esquema de tarifas eléctricas, a través de la reevaluación del contrato con la Empresa Energía Honduras (EEH)”, dijo.

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La Prensa