Corredor Seco, la zona más propensa a desastres en Centroamérica

El Triángulo Norte tiene 9.2 millones de personas en necesidad, lo que supone un alza del 77% desde marzo 2020.

En Honduras, el porcentaje de hogares con consumo limitado o pobre aumentó de un 8% antes de la pandemia a un 21% en la actualidad.
En Honduras, el porcentaje de hogares con consumo limitado o pobre aumentó de un 8% antes de la pandemia a un 21% en la actualidad.

Tegucigalpa, Honduras.

Si el covid agravó la vulnerabilidad existente en Honduras, Guatemala y El Salvador, se prevé que las necesidades empeoren en 2021.

Se estima que 9.2 millones de personas están en necesidad, un incremento del 77%, desde las cifras de inicios de 2020, antes que Eta y Iota azotaran la región.

El Triángulo Norte y el Corredor Seco registran junto con Haití y Venezuela los mayores índices de aumento de la inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe durante la pandemia, proyectando un aumento relativo del mundo en + 269%.

Esto se explica por las coberturas sanitarias deficientes, inseguridad por la violencia y desplazamiento de poblaciones, así como reducción del poder adquisitivo y pérdida de medios de vida, con tasas de pobreza e inseguridad alimentaria.

La situación se generaliza en Triángulo Norte de Centroamérica y las organizaciones internacionales temen que de no atenderse se llegue a un punto de no retorno.

Nuevos pobres

En Honduras, el 60% de la población está en niveles críticos de pobreza, revela el informe Covid-19: necesidades y prioridades humanitarias en el norte de Centroamércia, Honduras, El Salvador y Guatemala. El país presenta una variación porcentual de un 4.2% de nuevos pobres (seis de cada 10 personas), Guatemala un 3.0% (cinco de cada 10) y El Salvador un 6.5% (4 de cada 10 salvadoreños), en comparación con las cifras de 2019.

A esto se suma que el Corredor Seco es la zona más propensa al riesgo de desastres en América Central y es también una de las áreas más afectadas por los eventos climáticos extremos.

Esto aumenta los riesgos a inundaciones, derrumbes y sismos, lo que genera una alta precariedad en las poblaciones vulnerables, originando un deterioro progresivo de sus condiciones de vida.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), de febrero de 2020, el número de personas que están con inseguridad alimentaria sigue en ascenso, por lo que urgen políticas para mejorar esa condición.

“No habrá reactivación agrícola si no se diseñan estrategias de políticas públicas orientadas a los pequeños y medianos productores que están en la central de riesgo. Hay que crear políticas ante esta emergencia”, dijo Rafael Sarmiento, diputado.

Países en crisis

Aunque los tres países del Triángulo Norte son considerados como de ingreso medio, forman parte de los 23 países que cumplen con los criterios que les permiten ser incluidos en el Informe mundial sobre crisis alimentaria 2020.

Esto porque tienen poblaciones que necesitan asistencia humanitaria como consecuencia de la crisis climática o por conflictos de inseguridad.

En Honduras, el porcentaje de hogares con consumo limitado o pobre aumentó de un 8% antes de la pandemia a un 21% en la actualidad. En Guatemala y Honduras, el consumo de alimentos se redujo durante la pandemia.

Se evidencia un incremento de la desnutrición en los tres países sumando actualmente unos 4.7 millones de personas en desnutrición, distribuidas así: Guatemala 2.8 millones, Honduras 1.3 millones y El Salvador 0.6 millones de personas.

Otro dato es que los grupos criminales han utilizado el confinamiento para fortalecer su control sobre las comunidades, intensificar la extorsión, el tráfico de drogas y la violencia sexual y de género, usando desapariciones forzadas, asesinatos y amenazas de muerte.

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La Prensa