Ya son 300,000 los empleados que han sido despedidos en Honduras

Los empresarios exhortan a la pronta apertura de las empresas.

Decenas de comercios permanecen cerrados en la tercera avenida de San Pedro Sula.
Decenas de comercios permanecen cerrados en la tercera avenida de San Pedro Sula.

SAN PEDRO SULA.

La crisis sanitaria generada por el COVID-19 y la paralización de la economía en el país sigue golpeando los ingresos de las familias hondureñas debido a que alrededor de 296,000 trabajadores ya han sido despedidos, según estimaciones del Cohep.

Juan Carlos Sikaffy, presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), habló con LA PRENSA y señaló sobre estas alarmantes cifras por lo que mencionó la urgencia de que las empresas puedan reiniciar sus operaciones.

El empresario explicó que uno de los efectos más claros es el aumento del desempleo y el de la pobreza.“Al no reactivarse la economía nos podríamos enfrentar a una recesión económica más severa y prolongada”, comentó el empresario.Sikaffy advirtió que este año se cerrará con un decrecimiento de hasta 3.9%, “sin embargo, si la actividad económica continúa sin funcionar por más tiempo, el efecto negativo puede prolongarse hasta 2021 y el desempleo sería insostenible”.

Si la economía sigue sin funcionar los efectos negativos se alargarán.

Juan Carlos Sikaffy, presidente del Cohep

El presidente del Cohep señaló que Honduras ya ha perdido entre 80,000 a 90,000 millones de lempiras de su producto interno bruto (PIB) por la crisis y que hay casi 120,000 trabajadores suspendidos, según las cifras oficiales de la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social (STSS).

Plan de reapertura

Sikaffy también hizo un llamado para que todas las empresas se preparen con las medidas de bioseguridad necesarias para abrir de manera responsable poniendo en primer lugar la salud de colaboradores, clientes y salvar los empleos.

El empresario señaló que parte de los avances consisten en medir los riesgos por actividad económica y el uso de protocolos que se utilizarán según la actividad de cada empresa.

“La adopción de estas formas de trabajo y comercio son parte de la nueva normalidad en la que debemos aprender a vivir. La capacitación será fundamental y la adopción de protocolos de bioseguridad serán claves para mantener la producción y la salud de nuestros trabajadores, sus familias y nuestros clientes”, manifestó Sikaffy.

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Sobre la entrega de salvoconductos a las empresas de los sectores con permisos de operar, Sikaffy mencionó que ya se han recibido más de 1,000 solicitudes y están trabajando lo más rápido posible, ya que conocen las necesidades de la empresas.

Por último, el empresario lamentó que las medidas de apoyo para las mipymes no estén teniendo el impacto esperado, pues la mayoría son empresas familiares y son consideradas no bancables, lo que dificulta el acceso a créditos.

La Prensa