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Un presente para Chedrany

  • Actualizado: 29 enero 2007 /

“En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra; andarás sobre víboras y leones”.

“En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra; andarás sobre víboras y leones”. Se trata de un ciudadano habitante de dos mundos simultáneos, complementarios y sin relaciones de subordinación, rematarían los ratones de hemeroteca que desenterraron un viejo fascículo perteneciente a la corriente cínica de la filosofía, para convertirlo, bajo mención propia, cambiando el papiro y la rúbrica, en la carta ideológica de la aldea global, último estadio de la zona franca republic.

Un mundo amante de la gravedad, no del rostro serio para mentir o parecer en estado de parir, constituido por el elemento aire en vez de tierra, agua y fuego; un mundo redondo como el asombro o el agujero perfecto a través del cual se puede ver la luna en letra O, causado por una bala de seda perdida, encontrada clavada en la sien izquierda de una flor. “Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil a tu derecha, tu estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y tu armadura”.

Un mundo exageradamente pequeño para la incontrolable explosión demográfica en busca del nuevo diez, carente de polos y ecuador, construido a base de celdas clandestinas costuradas por miles de niños en países que nunca conoceremos y que tienen negado el sueño de llegar a ser el diez. Esta esfera, llamada pelota de fútbol, es únicamente visible cuando se interpone entre la mente y el corazón, causando un eclipse de inteligencia emocional, con una duración de 90 minutos. Dicho fenómeno se puede seguir desde cualquier ángulo, sitio y localidad, pero sólo puede desearse como “toda mujer quiere ser y todo hombre poseer”. Incluso algunos, pero realmente pocos, la han llegado a tener por un breve tiempo, vestidos de cuero, acariciándole el pelo, hasta que se marcha atraída por una técnica más depurada, provocando un loco frenesí, llamado deporte rey, consistente en luchar por tenerla para volver a perderla.

“Él te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio”. Hablamos de dos mundos, el otro dura sólo siete días, no se trata de una figura literaria al estilo de los siete mares, las siete maravillas del mundo, ni mucho menos el póker de siete, sino que sencillamente comienza cuando muere ineluctablemente la elegía entre la emoción y la razón.

Nuestro ciudadano, uno de los pocos elegidos para guardar la llave que abre ambos mundos, desde muchos eclipses pagaban con un poco de su propia vida, el precio que los invasores nos cobran como impuesto, para tener derecho al piso, a la higiene mental, a la capacitación, a la selección, a la libertad de expresión facial, la cual privó a Roque Dalton de escribir mucho antes “Pobrecito poeta que era yo”. A mi amigo, no del discurso ni del café, sino amigo de lucha, de la victoria y de la derrota, a quien nos trajo la línea de tres, al ciudadano ejemplar, tanto en el mundo del fútbol como en el mundo de la riqueza material, donde se paga el derecho a construirla, teoría económica llamada el regreso del capital al Estado Foracia, donde también se corre el riesgo de ser llamado enemigo de la selección, o como quien dice, los patos disparándole a las escopetas. Desde el proyecto gol de Nicaragua.