La historia de Senobia Ferrera de González no comenzó en una pista de atletismo ni con una medalla colgada al cuello. Empezó mucho antes, cuando siendo apenas una niña observaba con admiración las miles de personas que llenaban las calles de San Pedro Sula durante la Maratón La Prensa.
Aquellas mañanas quedaron grabadas en su memoria.“Desde muy chiquita miraba ese evento como algo grandísimo, como una verdadera fiesta. Recuerdo el movimiento, el furor y toda la emoción que se vivía alrededor de las carreras”, contó con nostalgia.
Hoy, desde San Antonio, Texas, donde reside actualmente, Senobia se prepara para regresar a Honduras con un objetivo especial: correr por primera vez la Maratón La Prensa, justamente en su edición número 50.
“Fue el fisicoculturismo el que me llevó a descubrir el amor por correr”, relató. Desde entonces, la disciplina se convirtió en parte fundamental de su vida. Entrenamientos constantes, alimentación balanceada y largas jornadas sumando millas forman ahora parte de su rutina diaria. “Empecé corriendo uno o dos kilómetros y cada semana fui aumentando. Con el tiempo, el “running” se volvió algo indispensable para mí”, expresó.
Estreno. En Estados Unidos ya suma dos medias maratones disputadas en San Antonio. “En una de las competencias participaron alrededor de 15,000 personas, y quedar cerca de los primeros 200 lugares de mi categoría ya fue un orgullo enorme para mí”, manifestó. Sin embargo, ninguna carrera se compara con la emoción que siente por venir a Honduras a correr en la Maratón 2026.
“Estos 50 años tienen que celebrarse en grande, como cuando uno tira la casa por la ventana; es un sueño correrla por primera vez, tengo muchas expectativas del evento y poderlo hacer de la mejor manera en los 21 kilómetros”, expresó.
Sin despegarse de la alegría agregó:
“Siempre le digo a mi papá que escogió mal a sus hijos deportistas, porque a mí me inculcaron más los estudios. Pero ahora, que todo esto nace por amor propio, siento que no hay nada que me detenga”.
Pero los sueños de Senobia van mucho más allá. Aunque apenas comienza en el atletismo, ya piensa en las grandes maratones internacionales y sueña con algún día llegar a Boston. “He aprendido que la edad no es un límite. Lo importante son los sueños y las ganas de luchar por ellos”, cerró.