El regreso de la selección de Noruega a la Copa del Mundo, luego de 28 años, está dejando huella por su alto rendimiento y por el impacto cultural de su afición. Un ritual coordinado e imponente se consolidó en las tribunas como una de las principales sensaciones virales entre los espectadores de todo el mundo.
Se trata del denominado remo vikingo (Viking Row), una coreografía colectiva en la que jugadores, cuerpo técnico y miles de aficionados se sientan para simular, de manera rítmica y sincronizada, el movimiento de los antiguos navegantes escandinavos.
La celebración alcanzó su mayor notoriedad durante el presente certamen, especialmente tras las victorias del conjunto europeo frente a Irak y Senegal. La recreación de esta tradición captó rápidamente la atención de las cadenas de televisión y de las redes sociales.
El origen del ritual
Quien explicó el origen de esta tradición fue Halvor Sætre, embajador de Noruega en Argentina, durante una entrevista en el programa De Acá en Más, de Urbana Play.
Lejos de ser una iniciativa impulsada por el cuerpo técnico o con fines comerciales, el diplomático explicó que el ritual surgió de manera espontánea entre la afición noruega y que posteriormente fue adoptado por los jugadores como un sello de identidad. La palabra que el plantel repite de forma coordinada con cada movimiento de brazos es "Ru", que significa literalmente "remar" en noruego.
"El símbolo es muy positivo. Simboliza cooperación, tener un ritmo y una meta en común", explicó Sætre.
Además, el embajador relacionó la coreografía con la historia de su país al señalar que recrea el esfuerzo de los antiguos navegantes escandinavos.
"Busca el ritmo de los vikingos en buques grandes, con hasta 40 remos, para mantener el ritmo, que es esencial", reveló.
¿Original o copia?
Una de las principales controversias en torno al remo vikingo está relacionada con una celebración previa de otra selección que muchos consideran similar. Se trata del trueno vikingo, popularizado por Islandia durante la Eurocopa de 2016 y el Mundial de 2018.
Esta celebración consistía en un grito al unísono, acompañado de la palabra "¡Uh!" y un fuerte aplauso, que jugadores e hinchas compartían al finalizar los partidos. Sin embargo, aficionados islandeses sostienen que ambas tradiciones son diferentes y han llegado a afirmar que "Noruega no puede robarle nada a Islandia".