La Premier League confirmó el pasado martes que el Manchester City fue declarado culpable de la mayoría de las irregularidades financieras por las que fue acusado en febrero de 2023.
El club inglés fue señalado hace más de tres años por un total de 115 presuntas infracciones relacionadas con el periodo comprendido entre las temporadas 2008-2009 y 2017-2018. Tras una extensa investigación, una comisión independiente de la liga determinó la responsabilidad del conjunto dirigido durante ese periodo por sus actuales dirigentes en varios de los cargos.
“Una comisión independiente ha declarado al Manchester City culpable de todos los cargos relativos a las graves violaciones de las reglas financieras de la Premier League durante un periodo de nueve temporadas y de la mayoría de los cargos relacionados con su falta de cooperación con la investigación”, informó la competición inglesa mediante un comunicado oficial.
La resolución provocó numerosas reacciones dentro del mundo del fútbol. Una de las más destacadas fue la de Pep Guardiola, quien dirigió al Manchester City entre 2016 y 2026. El técnico catalán expresó públicamente su respaldo a la institución y aseguró que confía en que el club podrá superar la situación.
“Quiero que cada aficionado del Manchester City sepa que estoy aquí; más que nunca. Siempre he estado, estoy y siempre estaré detrás de mi club, mi dueño, mi presidente, Ferran, los jugadores, el personal, Enzo y vosotros, nuestros únicos aficionados. Dejadme ser claro: superaremos esto juntos. Os quiero a todos”, expresó Guardiola en su comunicado, acompañado de un corazón azul y varias fotografías junto al presidente Khaldoon Al Mubarak, el consejero delegado Ferran Soriano y el exdirector deportivo Txiki Begiristain.
Según la resolución de la comisión independiente, el Manchester City incurrió en contratos adulterados con determinadas empresas con el objetivo de inflar sus ingresos y reducir artificialmente sus costes. Además, fue declarado culpable de presentar información financiera inexacta, ocultar datos sobre sus cuentas a los organismos futbolísticos, incumplir determinados límites financieros establecidos por la Premier League y la UEFA, así como de no cumplir con sus obligaciones de cooperación y buena fe durante la investigación.
La Premier League sostiene que algunos de estos acuerdos involucraban a compañías de Emiratos Árabes Unidos y formaban parte de un supuesto “plan encubierto”. De acuerdo con la investigación, dichas empresas únicamente cubrían una parte de los contratos, mientras que el resto de los pagos era asumido por el mismo fondo de inversión propietario del Manchester City.
Esta estructura habría permitido al club registrar en sus cuentas unos gastos operativos inferiores a los reales y, de esa manera, presentar una situación financiera diferente a la que realmente tenía durante el periodo investigado.
“El propósito de estos esquemas era inflar de forma artificial los beneficios del club y reducir sus costes en más de 900 millones de libras durante el periodo en cuestión, para que pareciera que cumplían con las reglas financieras”, señaló la Premier League.
La competición inglesa agregó que, como consecuencia de estas prácticas, las cuentas presentadas por el Manchester City no reflejaban su situación financiera real y ocultaban información relevante tanto para los auditores como para los organismos reguladores del fútbol.