En su época fue considerado el mejor lateral de Centroamérica, era la sensación del momento, defendía y también atacaba, era rápido y por su potente remate marcó muchos golazos jugando para el Real España, Motagua, Universidad y la Selección Nacional.
Marco Antonio Anariba Zelaya es su nombre, pero todos lo conocemos como “Maco” Anariba, aquel lateral izquierdo que pasó sus mejores momentos en el Real España y que en la Selección Nacional se lució por todo lo alto. Se retiró de las canchas hace nueve años, en la actualidad imparte clases de educación física en el instituto Manuel Díaz Palma de la ciudad de El Progreso, su tierra natal.Antes había trabajado con las reservas del Motagua, pero decidió retirarse, porque se le presentaron varios inconvenientes que le impidieron continuar con el proyecto.
Pero en su mente tiene un plan ambicioso en bienestar del fútbol menor. “Quiero abrir una escuela de futbolito dotada con una cancha propia y todos los implementos deportivos”.
Vive al lado de su esposa y sus tres hijos. “En mi vida ha sido importante manejar de buena manera las cosas que el fútbol me dio porque supe invertir el dinero. No soy millonario, pero este deporte me ha dado comodidad”.
“Maco” no se queja de nada, aunque en cierto momento no olvida la decisión que tomó cuando se retiró tempranamente del fútbol a los 28 años.
“Me retiré por aquel afán de querer recuperar los papeles, en aquel entonces para que la ficha fuera de uno había que dejar el fútbol por dos años y yo lo hice, lastimosamente eso no me ayudó porque aumenté de peso al no estar activo y eso fue determinante para dejar las canchas”.
Anariba quería seguir activo, lo intentó, pero fue inútil. “Ya había perdido el ritmo, perfectamente hubiese continuado a los hasta 35 ó más años”.
Una pasión
El fútbol fue el camino que eligió desde su juventud. En la escuela le decían el Maradona del momento por sus goles y picardía para jugar.
“Cada vez que jugaba anotaba, siempre jugué en los mejores equipos y esos inicios prácticamente me abrieron las puertas del fútbol”. Viene de una familia futbolera, su hermano Juan Manuel “Nito” Anariba también le gustó el fútbol, jugó de delantero y ambos coincidieron en el Real España, aunque “Maco” perduró más tiempo en el club.
Corazón aurinegro
Su carrera futbolística la marca el Real España, logró cuatro títulos de campeón y la mayor experiencia fue adquirida en ese club. “Llegué al Real España a mis 17 años y creo que eso lo dice todo. Soy Real España cien por ciento, guardo lindos recuerdos”.
Eso sí, el tiempo que integró el equipo siempre hubo algo que nunca le agradó: los malos sueldos. “Comencé ganando 275 lempiras y eso me inquietó. Cuando integré la Selección hice comparaciones y resultó que los jugadores del Real España eran los que menos ganábamos, por eso se originaron varias huelgas exigiendo mejores salarios”.
El último sueldo que devengó fue de 10 mil lempiras. “Fue una cantidad injusta y no quiero pecar de orgulloso, pero cada quien se valora por lo que uno es y estoy seguro que en otro equipo hubiese ganado quizá el doble o más”.
Real España ha sido uno de los equipos que más ha sacado provecho de los jugadores de la costa, pero según Maco Anariba “si le preguntan a cada uno de ellos la mayoría diría que tuvieron problemas con la institución, porque este equipo nunca se preocupó por el futbolista”.
Anariba junto a su esposa Waldina Merlos y sus hijos Marco, Waldina y Mariela Anariba Merlos.
Su paso por la Selección Nacional también marcó su época. Fue subcampeón de la Copa Oro en 1991. “Es uno de los lindos recuerdos y grandes momentos que ciñeron mi corazón, creo que di todo por la Selección y eso me deja con mucha satisfacción. Haber obtenido el segundo lugar y el golazo que le anoté a México en esta misma edición forman parte de mis gratos momentos”.
Y tampoco se puede dejar a un lado aquella espectacular atrapada del balón todo por no permitir que ingresara en la portería de su equipo. “Lo recuerdo como si ayer se hubiese jugado el partido ante Motagua: tras un tiro de esquina, Wilmer Cruz salió mal, el balón le llegó a Hernaín Arzú del Motagua, quien bajó de pecho y la colocó a un lado, cuando observé que la pelota iba hacia adentro hice la volada de portero y logré despejar la pelota y pitaron penal, la fortuna fue que Álvaro Izquierdo falló la pena máxima y con el empate 1-1 nos fuimos a disputar la final”.
Ahora todos esos hechos forman parte de sus anécdotas y de su carrera. “El fútbol me debe porque sabía que tenía que seguir logrando otras cosas, nunca fui un futbolista mediocre. Gracias a Dios que lo poco que obtuve de fútbol lo supe invertir”.
Estuvo a punto de salir al fútbol extranjero, específicamente a Argentina y luego Perú, pero fueron ilusiones que se quedaron en frustración por decisiones entre dirigentes.
Marco Antonio Anariba y sus compañeros siempre derrocharon optimismo cuando integraron la Selección.
La afición todavía lo recuerda, no es raro que muchas veces se le encuentre firmando autógrafos, hablando de fútbol y en otras ocasiones hasta en una cancha drecordando viejos tiempos. Por eso Maco no pierde su identidad.
Sus frases
'Me alegro que Washington Hernández esté de regreso en el Real España, le deseo suerte, aunque ya no será el mismo de antes porque se pierde velocidad”.
“Real España es parte de mi vida, ahí pasé momentos bonitos, a pesar de muchas cosas polémicas, no me arrepiento de nada”.
“No me gusta andarme ofreciendo para trabajar como entrenador, mi casa fue el Real España, pero ellos no pueden decir que yo anduve pidiendo”.
Su ficha
Nombre: Marco Antonio Anariba Zepeda
Edad: 37 años
Trayectoria profesional: Juventud Ribereña (1983), Real España (1985-1995), Motagua (1997-1998), Universidad(1999)
Logros: cuatro títulos de campeón con Real España. Seleccionado Nacional.
Nombre de su esposa: Waldina MerlosSu hijos: Marco, Waldina y Mariela Anariba Merlos