22/09/2026
12:41 AM

A Óscar Moncada le faltó personalidad

  • Actualizado: 23 noviembre 2009 /

El árbitro hondureño estuvo bien en los goles anulados y las expulsiones, pero no se dio a respetar desde el inicio del partido de la final entre Olimpia y Marathón.

    No mostrar personalidad ni sacar las tarjetas oportunas desde el primer tiempo le complicó las cosas al juez central Óscar Moncada.

    El colegiado tuvo el valor de expulsar a Walter Hernández por doble amonestación y a Boniek García en forma directa por una jugada descalificadora contra Mario Berríos.

    A pesar del malestar de los olimpistas, Moncada actuó bien al anular el gol de Wilmer Velásquez y el de Ramiro Bruschi porque ambos se hallaban en posición adelantada.

    El que dejó mucho que desear fue el gerente del club albo, Osman Madríd, que, como Pedro por su casa, se internó en el propio rectángulo de juego nada más para insultar a los colegiados, por lo que también fue botado del campo.

    El pecado de Óscar Moncada fue que en la primera parte dejó pasar mucho juego brusco de ambos clubes, principalmente del Olimpia, que cometió más jugadas descalificadoras.

    Los jugadores albos la arremetieron contra el cuarto árbitro Gaspar Molina por su intromisión en la expulsión del zurdo Hernández.

    El capitán Wilmer Velásquez le reprochó a Moncada una supuesta falta penal del zaguero verdolaga Erick Norales en contra de Roger Rojas al borde del área.

    La actitud y las declaraciones de Velásquez en su despedida en el estadio Nacional dejaron mucho que desear, pues, en las ocasiones en que reclamó airadamente, Moncada siempre había actuado apegado a reglamento.

    El malestar por los árbitros también llegó al presidente del Olimpia, Rafael Ferrari, que pidió jueces extranjeros para el encuentro partido de la final.