Ejercicio semanal: la clave para vivir más y mejor

Durante años, el ejercicio físico se ha entendido como una actividad vinculada al rendimiento. Sin embargo, cada vez más especialistas coinciden en que su verdadero valor está mucho más cerca de la medicina preventiva que del “fitness”

  • Actualizado: 26 de abril de 2026 a las 00:00 -
Ejercicio semanal: la clave para vivir más y mejor

Durante años, el ejercicio físico se asoció principalmente con el rendimiento deportivo o la estética. Sin embargo, cada vez más especialistas coinciden en que su verdadero valor reside en la medicina preventiva.

Médicos, cardiólogos e investigadores sostienen que la actividad física regular es una de las herramientas más eficaces para proteger la salud cardiovascular y aumentar la calidad y la esperanza de vida. La OMS señala que “mantener niveles adecuados de actividad física ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, además de mejorar la salud mental y la calidad de vida”. Por el contrario, el sedentarismo se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo en las sociedades desarrolladas, especialmente en contextos de envejecimiento poblacional.

El ejercicio como medicina preventiva. La evidencia científica respalda este enfoque. Estudios publicados en revistas como JAMA Cardiology o The Lancet indican que las personas físicamente activas presentan un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.Una investigación publicada en 2023 en JAMA Internal Medicine, liderada por la Harvard T.H. Chan School of Public Health, analizó a más de 116,000 personas durante tres décadas.

El estudio concluyó que realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada —rango recomendado por la OMS— se asocia con una reducción del riesgo de muerte prematura de entre el 20% y el 30%. Asimismo, la Sociedad Europea de Cardiología indica que el ejercicio regular puede reducir el riesgo relativo de mortalidad cardiovascular en torno a un 25% y 30%.

Divulgación y nuevos enfoques. Este mensaje también es impulsado por profesionales de la salud que promueven hábitos saludables. José Abellán, cardiólogo, señala que el ejercicio no solo fortalece el corazón, sino que mejora la regulación del sistema nervioso y reduce el estrés fisiológico.

Tecnología y salud. La tecnología ha comenzado a desempeñar un papel clave en el seguimiento de la actividad física. Dispositivos conocidos como “wearables” permiten registrar la frecuencia cardiaca, el nivel de actividad y la calidad del sueño, facilitando una visión más completa de la salud.

Estos dispositivos ayudan a ajustar rutinas de ejercicio de forma personalizada. Incluso deportistas de élite utilizan sensores avanzados para monitorizar su rendimiento, una tendencia que se extiende progresivamente al ámbito de la salud preventiva.

Medicina digital y seguimiento. En el ámbito hospitalario, algunas aplicaciones permiten integrar datos de actividad física y hábitos saludables. Centros como la fundación Jiménez Díaz han desarrollado herramientas que conectan con plataformas como Google Fit para evaluar indicadores relacionados con el metabolismo o el riesgo cardiovascular. “La idea es sencilla: cuantos más datos tengamos sobre nuestros hábitos diarios, mayor capacidad tendremos para prevenir problemas de salud antes de que aparezcan síntomas”, explica David Mas, director de un centro de Pilates en Majadahonda, Madrid.

Nuevas formas de entrenar. El enfoque del ejercicio también está cambiando. Frente a los gimnasios tradicionales surgen espacios más especializados donde el entrenamiento es supervisado y adaptado a cada persona.Estos centros priorizan la comprensión del movimiento y la mejora funcional del cuerpo. “El futuro del entrenamiento no consiste en hacer más ejercicio, sino en entender cómo responde el cuerpo al movimiento”, afirma David Mas.

Integración de disciplinas. Una de las tendencias actuales es la combinación de disciplinas. El pilates con máquinas, centrado en la estabilidad y el control postural, se complementa con el entrenamiento funcional orientado a mejorar la resistencia y la movilidad. Este enfoque integral permite trabajar fuerza, equilibrio y coordinación. Según Mas, esta metodología busca potenciar el rendimiento físico de forma equilibrada y segura.

El ejercicio en la vida diaria. El objetivo ya no es limitar el ejercicio al tiempo en un gimnasio, sino integrarlo en la vida cotidiana: caminar más, usar escaleras o mejorar la postura durante la jornada laboral. Diversos estudios coinciden en que incluso aumentos moderados en la actividad diaria pueden reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Una inversión en salud. La actividad física se consolida como un pilar de la salud preventiva. Especialistas coinciden en que moverse con regularidad influye directamente en la longevidad y la calidad de vida. Para Amalia Domínguez, instructora deportiva, “muchas personas buscan cambiar su cuerpo, pero lo importante es lograr que funcione mejor y aprender a moverse de forma adecuada”.

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Artículo elaborado por el equipo periodístico de Diario LA PRENSA.

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