Ningún estilo ha sido tan apreciado como el rústico.
La magia de estos ambientes está en su naturalidad, la honestidad de su diseño y su espontaneidad.
Es una forma de decorar simple, instintiva y tradicional que ha sobrevivido al barroco, al rococó, al imperio y al resto de modas cambiantes.
Fue creado por personas que carecían de los ingresos necesarios para seguir las nuevas modas, es por esto que su presencia es atemporal.
En la actualidad sigue basándose en los mismos fundamentos de comodidad, simplicidad y amor por los objetos artesanos.
Hoy, continúa teniendo fieles adeptos ya que se ajusta también a las estancias con elementos modernos.
En cuanto a los materiales, sus favoritos son la madera, el hierro forjado y el barro.
El rústico es vivido de forma diferente en cada país; así encontrará matices diferenciados entre el rústico inglés, el francés o el español, explica el decorador Alejandro Dubón.
Las mesas de combinación de madera y hierro son infaltables para esta decoración.
Si se ha decidido por inaugurar un dormitorio que siga las pautas marcadas por este estilo, la primera apuesta es la cama con dosel.
Este lecho romántico es la parte más representativa del rústico. Para ser aún más fieles con el tradicional, elegirá madera de arce y una línea simple que deje ver su lado artesanal.
Las camas empotradas de caoba, pino o roble sin tratar son una buena opción para un dormitorio juvenil.
También son adecuados los detalles pintados a mano, pero no las lacas.
De aspecto tosco
El hierro forjado blanco o negro es otro de los elementos que tendrá en cuenta para la cama: Dentro del resto del mobiliario tiene que haber sitio para un armario, una cómoda baja y para una mesilla de noche, todos de aspecto tosco.
Los espejos y portarretratos también hacen una complementación en el dormitorio.