Jutiapa, Atlántida, Honduras.
Una venganza es la hipótesis principal que maneja la Policía en el asesinato de tres miembros de una familia ocurrido la tarde del recién pasado jueves en la aldea California, municipio de Jutiapa, Atlántida.
Sujetos desconocidos asesinaron a balazos a los esposos Francisco Pérez Hernández (43), Dilma Xiomara García Maldonado (40) y su hijo José Wilmer Pérez García (19) cuando las víctimas se encontraban en sus viviendas.
Los malhechores -que se hicieron pasar como vendedores de hojas para nacatamales- aprovecharon lo desolado del lugar para asesinar a los esposos y a su hijo, cuyas viviendas quedan retiradas del centro de la comunidad.
Los esposos residían en una humilde vivienda construida con bahareque y zinc; a pocos metros y en iguales condiciones, pero más pequeña, está la casa en la que vivía su hijo José Wilmer.
Las viviendas comparten el mismo patio, el cual era usado para el destazo de cerdos y ventas de hojas para nacatamales, el trabajo que le daba sustento a esta familia. “No fue para robarles. él (Francisco Pérez Hernández) tenía algunos problemas, pero nunca nos dijo si había recibido amenazas, y lamentablemente la venganza no avisa”, aseguró Lastenia Pérez, pariente de las víctimas.
Las autoridades policiales hasta ayer no tenían información de los individuos que cometieron este crimen.
“Se está trabajando en algunas descripciones que se han tenido, y no estamos apoyando en el móvil que se presenta con más fuerza en este momento, que es una posible venganza”, explicó el comisario Luis Bustamante, de la jefatura policial de Atlántida. Los cuerpos del padre, su esposa y su hijo fueron velados en otra casa de la comunidad.
El dolor y la consternación se apoderó de los vecinos de esta aldea, quienes no se explicaban cómo una familia con buenas referencias había sufrido esta desgracia.
Toda la comunidad se congregó la tarde de ayer en el cementerio local para despedir a las tres víctimas.
El llanto y los gritos de angustia fueron las expresiones de sus familiares, quienes no se cansaron de pedir fuerzas a Dios y perdón para los asesinos de sus parientes.
Una venganza es la hipótesis principal que maneja la Policía en el asesinato de tres miembros de una familia ocurrido la tarde del recién pasado jueves en la aldea California, municipio de Jutiapa, Atlántida.
Sujetos desconocidos asesinaron a balazos a los esposos Francisco Pérez Hernández (43), Dilma Xiomara García Maldonado (40) y su hijo José Wilmer Pérez García (19) cuando las víctimas se encontraban en sus viviendas.
Los malhechores -que se hicieron pasar como vendedores de hojas para nacatamales- aprovecharon lo desolado del lugar para asesinar a los esposos y a su hijo, cuyas viviendas quedan retiradas del centro de la comunidad.
Los esposos residían en una humilde vivienda construida con bahareque y zinc; a pocos metros y en iguales condiciones, pero más pequeña, está la casa en la que vivía su hijo José Wilmer.
Las viviendas comparten el mismo patio, el cual era usado para el destazo de cerdos y ventas de hojas para nacatamales, el trabajo que le daba sustento a esta familia. “No fue para robarles. él (Francisco Pérez Hernández) tenía algunos problemas, pero nunca nos dijo si había recibido amenazas, y lamentablemente la venganza no avisa”, aseguró Lastenia Pérez, pariente de las víctimas.
Las autoridades policiales hasta ayer no tenían información de los individuos que cometieron este crimen.
“Se está trabajando en algunas descripciones que se han tenido, y no estamos apoyando en el móvil que se presenta con más fuerza en este momento, que es una posible venganza”, explicó el comisario Luis Bustamante, de la jefatura policial de Atlántida. Los cuerpos del padre, su esposa y su hijo fueron velados en otra casa de la comunidad.
El dolor y la consternación se apoderó de los vecinos de esta aldea, quienes no se explicaban cómo una familia con buenas referencias había sufrido esta desgracia.
Toda la comunidad se congregó la tarde de ayer en el cementerio local para despedir a las tres víctimas.
El llanto y los gritos de angustia fueron las expresiones de sus familiares, quienes no se cansaron de pedir fuerzas a Dios y perdón para los asesinos de sus parientes.