Honduras perdió ayer a uno de sus mejores prodigios en el arte y la cultura.
El productor de radio, teatro y televisión Salvador Lara expiró en una de las salas del Instituto Hondureño de Seguridad Social, a consecuencia de un paro respiratorio.
A Lara se le recordará por su trayectoria y su aporte al engrandecimiento de la cultura, compromiso que desde temprana edad asumió y que hoy es el legado para las presentes y futuras generaciones.
Lara también fue miembro de Voces Universitarias de Honduras a donde llegó en 1969, tres años después de la creación de esta agrupación musical, desde 1975 a la fecha, se había constituido en la primera voz y solista.
Dentro de Voces Universitarias a Lara se le atribuyen canciones como “Los buseros de Tegucigalpa”, así también Voces de Tegucigalpa, El Zenzotle y el famoso xique Mi Cipota.
Su compromiso cultural con Honduras le llevó a ser director y actor de cine y se destacó en obras como “Jesucristo”, “Francisco Morazán”, “La Siguanaba”, donde participó al lado del ya también desaparecido actor Yuyo Soto. También participó en “La Lucha del Jaguar” y “El fantasma del Huracán”, que le valió un reconocimiento en España.
Lara integró el grupo Voces Universitarias.
Como humorista de radio integró cuadros como el de “La escuelita alegre” y “El soldado Margarito Pérez y Pérez”, ambos dirigidos por el también ya desaparecido Herman Allan Padgett.
En el decenio de los 60 del siglo pasado también dirigió el programa “El correo de la risa” y participó en la grabación de radionovelas.
Buen esposo y padre
En 1968 contrajo nupcias con Sagrario Acosta y fruto de ese amor nacieron sus tres hijos: Gary, Arely y Adjani. La unidad familiar tenía tanto valor para él y tal y como recuerda su esposa y sus hijos: “fue un excelente esposo y un padre ejemplar”.