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Siete muertos deja masacre en barrio de San Pedro Sula

  • Actualizado: 27 enero 2013 /

En la escena del crimen murieron seis personas y en el hospital posteriormente uno de los tres heridos.

En la escena del crimen murieron seis personas y en el hospital posteriormente uno de los tres heridos de la masacre ocurrida en el barrio San Francisco de San Pedro Sula

La amena y tradicional reunión dominical que celebraba un grupo de jóvenes en la galera de una vivienda en el barrio San Francisco se vio interrumpida por la llegada de al menos ocho hombres fuertemente armados, que sin hablar comenzaron a dispararles.

El ataque estremeció a todos los vecinos de la 23 calle y 13 avenida, todos corrían tratando de salvarse de la lluvia de balas que a las 12:15 del mediodía descargaban los asesinos.

Los cuerpos de seis hombres caían mortalmente heridos, las balas les impactaron en diversas partes del cuerpo. Los fallecidos fueron identificados como Wilson Javier Sierra Castellanos, José Geovany Villanueva Madrid (29), Leopoldo Centeno Deras (60), Jorge Alberto Almendares Hernández (41) y su hijo Jonathán Alberto Almendares Turcios (21), y Andrés Abelino Espinoza Figueroa (17).

Heridos en la refriega resultaron Jorge Dubón (32), un muchacho de 16 años y José Leonel Gómez Lima, quien falleció minutos después en la sala de emergencias del hospital Mario Catarino Rivas.

La Policía no tiene un motivo claro en el caso. Ayer equipos se desplazaron a varios puntos de la ciudad para dar seguimiento a los asesinos; otro grupo investigaba los antecedentes de las víctimas para establecer si un pleito entre bandas delictivas habría originado esta nueva masacre en la ciudad.

El ataque

El grupo de cinco jóvenes había llegado temprano a departir a la galera de la vivienda adonde se dio el ataque. Los muchachos ingerían bebidas alcohólicas; otros vecinos se acomodaban en el interior de la casa para ver la jugada de naipe.

Adentro de la vivienda mujeres y niños conversaban y reían. La tranquilidad de ese mediodía de domingo se vio interrumpida con el brusco frenazo que dos camionetas dieron para estacionarse frente a la vivienda.

Eran una camioneta gris y otra negra de las que bajaron ocho hombres armados con pistolas y fusiles.

Unos de ellos iban con pasamontañas y chalecos antibalas. Se bajaron y antes que los jóvenes tuvieran tiempo de huir les dispararon. El ataque duró cinco minutos, según testigos.

Aterrorizados, los vecinos que a esa hora transitaban por el pasaje salieron despavoridos. El temor de morir en medio de la balacera que se escuchaba en toda la cuadra les hizo correr a más no poder. “Era como una guerra, era un disparo tras otro, se escuchaban tres tipos de sonidos. Fue horrible, pensamos que una bala perdida nos podía alcanzar y solo pensamos en echarnos a correr. No quisimos ver nada, porque hasta por eso podíamos morir. Fue horrible lo que pasó” relató una de las personas que transitaba a esa hora por la cuadra.

Los hombres no reaccionaron, no hubo tiempo, en pocos segundos caían mortalmente heridos. Cinco cuerpos quedaron en las afueras de la vivienda, uno de ellos quedó en el interior, era Leopoldo Centeno, quien trató de escapar de morir, pero las balas lo alcanzaron.

Las mujeres y los niños fueron testigos mudos de aquel cuadro de horror que en segundos dejaba seis muertos. Los niños gritaban aterrorizados, las mujeres lloraban, pero a pesar de que estaban en el lugar del ataque, los asesinos les perdonaron la vida. “Varios niños jugaban en las afueras de la casa cerca de donde se estacionó una minivan gris, de la cual se bajaron varios sujetos que en sus manos portaban armas largas y cortas de diferentes calibres. Al llegar dispararon en contra de los hombres, pero a las mujeres y los niños les perdonaron la vida”, expresó Leonel Sauceda, jefe de la Policía Metropolitana No. 2.

Los hombres tras cometer el ataque se marcharon. Los vecinos llegaron para auxiliar a las víctimas, pero de los nueve, solo tres estaban con vida y fueron trasladados al hospital en dos patrullas policiales que casi de inmediato llegaron al lugar. Varias patrullas acordonaron la zona, Cobras y policías se desplazaron en diferentes puntos para cerrar las salidas de la ciudad y dar con el paradero de los asesinos. Entraron a colonias adonde se refugian miembros de pandillas, pero hasta ayer en la tarde no se reportaba la detención de sospechosos en el caso.
Drama y dolor

El aviso a los familiares de las víctimas se dio, las escenas de madres, padres, hermanos e hijos eran desagarradoras. “Quiero ver a mi hermano, les pido que me dejen pasar”, clamaba a los policías una de las parientes de una de las víctimas.

El paso era controlado, los equipos de Inspecciones Oculares de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), forenses y fiscales hacían las tareas de levantamiento, un proceso que les llevó más de cuatro horas.

Los rostros tristes bañados en llanto predominaban en cada familia que se preguntaba ¿por qué los mataron? Pero aún la Policía no tiene pistas claras en el caso. “Se investigan los antecedentes de las víctimas, dos de ellos aparecen en la base de datos de la Policía. Wilson Javier Sierra Castellanos está fichado por un delito cometido en Nacaome, Valle, y José Geovany Villanueva Madrid fue detenido el 17 de agosto de 2008 en Tela, Atlántida, por el delito de robo”, informó Sauceda.

El jefe policial dijo que en la mayoría de los casos, estos crímenes de extrema violencia están involucrados con miembros de maras. “No descartamos la participación de pandilleros en el múltiple asesinato”, refirió el oficial.