Los crímenes siguen en aumento y las armas de fuego son el instrumento más utilizado en las muertes violentas en el Valle de Sula.
Un promedio de diez personas son ultimadas a diario en ese sector con armamento de ese tipo, según estadísticas de Medicina Forense.
No hay ningún control. El registro balístico no funcionó, los operativos de desarme no se practican y la venta de armas sigue en aumento.
Las autoridades de la Fiscalía esperan que el Gobierno y la Secretaría de Seguridad retomen el proceso de registro y que se hagan reformas a la ley para que cada persona como máximo tenga sólo un arma porque actualmente a un ciudadano se le pueden otorgar permisos para cinco de ellas.
No funcionó
Con el Proyecto de Registro de Armas y Censo Balístico iniciado en el año 2004, las autoridades de Seguridad pretendían legalizar el armamento establecido en la ley.
Eso tenía como finalidad conocer, mediante herramientas informáticas, a los dueños de las armas utilizadas en los crímenes, pero el proceso no funcionó.
'Hubo un inconveniente con el registro. Hay descontrol porque la ley permite que una persona tenga legalmente hasta cinco armas y sólo debería permitirse una. Si en una casa tres personas tienen armas, significa que sólo en esa vivienda se manejarían 15 y eso no puede ser', manifestó el coordinador regional de la Fiscalía, Rafael Fletes.
El funcionario público indicó que el registro está parado porque supuestamente existieron problemas con la empresa privada que tenía a cargo ese proceso.
Fletes dijo que aunque hay gran cantidad de armas registradas, los homicidios siguen en ascenso y sin esclarecerse.
'No se tienen detalles de las armas para los procesos de investigación. No se pueden hacer comparaciones de los casquillos encontrados en la escena de los crímenes con el armamento registrado porque no hay control.
Es inoperante el proceso. Muchas están sin permiso y la Armería, a pesar de que no está funcionando el registro, sigue vendiéndolas', apuntó el fiscal Fletes.
Descuido
'Es un descuido del Gobierno y del Ministerio de Seguridad porque la Ley de Control de Armas está vigente y no hay dónde registrarlas. Entonces no se puede andar armas. El Estado debe ver cómo garantiza la seguridad de los ciudadanos', afirmó Fletes.
Apuntó que las personas adquieren sus armas en la Armería y hacen una compra legal, pero no les dan el derecho de portarlas legalmente por la falta de registro balístico.
'Se debería prohibir a la Armería la venta mientras no se tenga el registro. Las armas se portan sin permiso y esto no puede seguir pasando; se deben tomar medidas', dijo Fletes.
LA PRENSA intentó conocer el punto de vista de los representantes de la Armería en San Pedro Sula y Tegucigalpa. Flor Romero, encargada de esa empresa en la capital, manifestó que no estaba autorizada a dar una opinión oficial.
También se trató de entrevistar por teléfono al coronel Montañola, uno de los representantes de la compañía, pero tampoco se quiso referir al tema. Mantañola no quiso dar su nombre.
En agosto de 2005, el Poder Ejecutivo aprobó un reglamento, violatorio de la Constitución de la República, que permite que empresas particulares importen y exporten materia prima para fabricar y comercializar armamentos, municiones y explosivos.
Altos índices
Reina Rivera, directora del Ciprodeh, manifestó que las estadísticas de la Secretaría de Seguridad demuestran que desde 2001 hasta 2005 ocurrieron más de 14 mil homicidios y de 2006 hasta este año esas cifras han ido en aumento.
Las estadísticas de la dirección regional de Medicina Forense indican que en el 90 por ciento de las muertes ocurridas este año se han utilizado armas de fuego, lo cual muestra una tendencia de incremento de homicidios con ese tipo de armas.
El número de muertes violentas registrado en el primer trimestre de este año superó en 30 por ciento la cifra reportada en ese mismo periodo en 2007.
Los meses más violentos fueron septiembre y octubre.
La incidencia en esos dos meses subió 40 por ciento en comparación con las muertes acaecidas en septiembre y octubre de 2007, indicó el director regional de Medicina Forense, José Lempira Escobar.
Escobar manifestó que por esa situación se han visto obligados a enterrar antes del tiempo establecido por la ley los cuerpos de las víctimas no identificadas ni reclamadas. La ley establece dos meses.
El forense señaló que por la gran cantidad de cadáveres que ingresan en la morgue, ahora tienen que enterrar los cuerpos de los desconocidos cada 15 o veinte días. Entierran un promedio de 30 muertos desconocidos cada vez que lo hacen.
Obtención de armas
Muchas de las armas en el país provienen del robo, del cambio por droga y por el tráfico en los puntos fronterizos de Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
'Tenemos dos áreas identificadas por donde ingresan las armas prohibidas al país. En la zona fronteriza de Copán se encuentra uno de los puntos por donde más se trasiegan.
Otro sector está en el sur del país, en la frontera con Nicaragua', indicó el comandante de la Jefatura Metropolitana policial número dos, Filiberto Martínez.
Agregó que muchas de esas armas quedaron de la guerra fría en Centroamérica y otras son producto del cambio que realiza el crimen organizado por droga.
Según el coordinador regional del Ministerio Público, Rafael Fletes, la circulación de armas prohibidas debe llamar la atención porque es una de las principales causas de la violencia.
Según las estadísticas, la mayor parte de las muertes violentas en el Valle de Sula son perpetradas con pistolas de nueve milímetros y con fusiles Ak 47. Las muertes registradas en lo que va de 2008 refuerzan esa tesis porque en las escenas es muy frecuente encontrar casquillos de armas de ese calibre.
El artículo 332 del Código Penal hondureño establece que el delito de portación ilegal de armas es castigado con una pena de tres a seis años de cárcel. Comete ese delito quien posea un arma considerada ilegal por la ley especial o que porte un arma comercial sin papeles ni registro balístico.
Hasta la fecha, la Fiscalía en San Pedro Sula tiene 150 casos en proceso judicial por el delito de portación ilegal de armas que están relacionados con otros ilícitos.
Es evidente que ante la falta de registro es de vital importancia que se reforme la ley para controlar el uso de armas.
Nueva ley de armas
El Congreso Nacional adoptará una serie de medidas para contribuir a bajar los índices de violencia y criminalidad.
El jefe de la comisión de seguridad y lucha contra el narcotráfico del CN, diputado Rodolfo Zelaya, informó recientemente que hay varios proyectos que han sido dictaminados, como la Ley del Sistema Penitenciario, las reformas al Consejo Nacional contra el Narcotráfico para definir sus funciones y cometidos.
Además, están contempladas las reformas a la Ley de Portación de Armas.
Zelaya dijo que el Congreso ya aprobó la nueva Ley Especial de la Policía Nacional y se encuentra en proceso de dictamen las reformas al tema de investigación del Ministerio Público.
Con relación al tema de la reforma de la Ley de Portación de Armas, explicó que hace un mes el Congreso Nacional viene trabajando en una nueva ley que permitirá al estado hondureño ser más operativo en el manejo de la permisibilidad de la portación de armas en Honduras.
En junio de 2004, la anterior administración de la Secretaría de Seguridad inició el proceso del registro nacional de armas a cargo de la compañía Grupo Visión, la que culminó su segundo contrato en diciembre del año pasado y hasta la fecha la actividad sigue paralizada.
Armas comerciales
Revólver de cuatro tipos de calibres: 22, 32, 38, 357 y 44 Magnum.
Pistolas de ocho tipos de calibres: 10, 22, 25, 32, 40, 45, 3.80 y 9 milímetros.
Fusiles semiautomáticos de siete tipos de calibre: 22, 30-30, 2.23, 2.43, 2.70, 30.06 y 30.08 milímetros. Escopetas de cinco tipos de calibre: 10, 12, 16 y 20.
Armas ilegales
Fusiles: Ak 47, FAL y FAP calibre 7.62 milímetros. M17 para francotirador calibre 5.56 milímetros, Galil, G-3, Bereta 5.56 milímetros, M21 para francotiradores, subametralladora UZI y ametralladora M60.
También son prohibidas las armas de fuego de fabricación artesanal, como las chimbas usadas por las maras.