El director interino del presidio sampedrano, subcomisario José Omar Díaz Rodríguez, informó que a raíz del masivo escape de los 18 mareros el pasado miércoles se ha creado una psicosis en la población debido a la alta peligrosidad de los fugados.
La Policía recibe hasta diez llamadas por turno en cada estación policial, pero son falsa alarma porque los ciudadanos están viendo mareros por todos lados.
El oficial que fue trasladado de la estación Metro 4, con sede en la colonia Montefresco, para hacerse cargo del conflictivo presidio, informó que los miembros de la mara 18 que no huyeron han tomado con calma la eliminación de los privilegios que tenían antes de la huida de la semana pasada.
Entre las medidas está el registro minucioso de las visitas en un horario estricto de tres días a la semana por dos horas; las inspecciones se han quintuplicado en las celdas siguiendo un patrón aleatorio y sorpresivo.
Cuentan además con apoyo de las estaciones Metro 2 y 4 con policías de refuerzo; también se ha implementado vigilancia las 24 horas fuera del penal con patrullas motorizadas que se mueven constantemente alrededor del presidio. La alerta por la fuga se ha trasladado a todo Centroamérica a través de Interpol debido al alto perfil delictivo de los pandilleros fugados, muchos de los cuales tenían condenas de hasta ochenta años.
Siguen las investigaciones sobre el escape; se detectó que la tierra del túnel era estibada en sacos, veinte de los cuales quedaron dentro del penal.
Como salió a luz pública, el recinto donde estaban los mareros, separados de los paisas, como llaman a los demás presos, era una especie de cuartel con todo tipo de comodidades, refrigeradoras, aire acondicionado, televisores caros, equipos de sonido y reproductores para ver las últimas películas.
También tenían hornos microondas, equipo de gimnasia para mantenerse en forma, máquinas tragamonedas, videojuegos y hasta una mesa de billar.
Para no olvidar su grafismo característico, habían pintado murales en las paredes; según las autoridades, sólo les faltaba un casino para reclamar con toda justicia el estatus de hotel cinco estrellas que se ha dado al centro penal sampedrano.
Tras las fuga masiva del miércoles, equipos policiales han trabajado incansablemente para recapturar vivos o muertos a los peligrosos mareros, con el lamentable saldo de un policía abatido mientras se enfrentaba a uno de los malvivientes, quien tuvo que ser eliminado por las fuerzas policiales. Dos prófugos han muerto y uno está ya bajo custodia.
A cinco días del incidente vuelven a resurgir los clamores por el traslado del penal hacia un sitio más alejado de la ciudad y con mejor infraestructura, como corresponde a un centro penitenciario.
- Una charla por cada área del penal se dará para prevenir la gripe A-H1N1 y las visitas deben usar mascarillas; si no lo hacen, no entran en el presidio.