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24/05/2022
01:34 AM

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Muere la Bruja Cleo después de pasar 8,500 días en prisión

A Alma Cleotilde Grant se le consideró la primera mujer asesina en serie. Descuartizó a tres hombres.

Tegucigalpa, Honduras.

Alma Cleotilde Grant Pérez pasó cerca de 8,500 días de su vida presa en la cárcel de mujeres por cometer tres dantescos asesinatos.

A finales de los noventa acaparó los titulares de los medios de comunicación por ser la primer mujer sindicada como asesina en serie en Honduras, según archivos judiciales.Ayer por la mañana la mujer de 61 años falleció en la sala de mujeres del hospital Escuela.

Apodada como la Bruja Cleo, fue sentenciada por la justicia hondureña a 70 años de prisión por cometer asesinatos en serie y recluida en la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social en junio de 1998.

La condenada por cometer los delitos de homicidio, asesinato y evasión fue ingresada al principal centro asistencial el 7 de noviembre por quebranto en su salud, ya que padecía enfermedades de base; entre ellas, VIH, y la mañana de ayer se confirmó su deceso.

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Grant Pérez fue acusada por el despiadado asesinato de tres hombres: José Cabrera, Tiburcio López y Manuel Rivera.

Un poco de su vida

La mujer de la etnia garífuna era originaria de French Harbor, Roatán, Islas de la Bahía, y había sufrido maltratos durante su vida. Joven viajó a Belice en un intento por reencontrarse con su madre y dejar atrás los abusos a los que era sometida por su padre. Se dice que estando en ese país conoció la brujería. Mataba a hombres maduros porque representaban una especie de figura paterna, pues le recordaban a su padre Robinson Grant, quien la había abusado desde su niñez y que además había involucrado en su crianza a una madrastra, que de igual forma la maltrataba.

A las tres víctimas las descuartizó y luego practicó ritos satánicos con sus cuerpos y los ocultó por mucho tiempo en su vivienda.Un agente de la Policía de Investigación Criminal descubrió que en la casa de Alma Cleotilde Grant, ubicada en El Porvenir, Francisco Morazán, “había algo que se estaba pudriendo” y era el cadáver de su última víctima, Tiburcio López, de origen guatemalteco.

Los familiares reportaron la desaparición de López, pues lo último que se supo de él es que visitó El Porvenir para llevarle mercadería a sus clientes; entre ellos, Cleo.

Durante una búsqueda en la vivienda encontraron el cuerpo de Tiburcio López, que estaba dentro del fogón donde preparaba los alimentos, y bajo unas matas de plátano los restos de José Cabrera.

En 2015, en un recorrido por la Penitenciaría de Mujeres, LA PRENSA habló con ella. Ya su mente no tenía claridad. El aislamiento la mantenía histérica, agresiva y hasta compulsiva. En este tiempo estaba sola en su celda. Aseguró que sufría maltrato y persecución de todas las autoridades que había tenido la prisión.

Imagen de su expediente en manos del Instituto Nacional Penitenciario.