San Pedro Sula. Abrazando el cadáver de su hija que yacía en una camilla del hospital Mario Rivas, un padre lloraba desconsolado sin poder entender por qué le asesinaron a sangre fría a su pequeña.
Senaida Lisbeth Peña Orellana (14) era estudiante del segundo curso de ciclo común en el instituto Técnico Polivalente de la colonia de Las Brisas del sector de Cofradía. Javier Peña, padre de la adolescente, entre lágrimas dijo que aún se encontraba confundido por la muerte de su hija y no estaba seguro de lo que había ocurrido.
“Yo en la mañana la dejé en el colegio y me fui a cobrar un dinero, al mediodía me avisaron que mi hija estaba herida y como pude me regresé para ayudarla”, dijo Peña.
Según la información que manejan los familiares de la jovencita, ella fue encontrada con una herida de bala en la cabeza a orillas de la carretera que conduce a la aldea La Pita de Cofradía, adonde la estudiante residía junto a su familia.
El adolorido hombre recordó entre la impotencia los momentos que pasaba junto a la mayor de sus dos hijas. “Ella me decía que quería estudiar para sacarme de la pobreza, ella me repetía: papi ya vas a ver que cuando me gradúe voy a tener un buen trabajo y vamos a vivir mejor”, contaba el progenitor. La menor tras ser herida fue trasladada hasta la casa de sus padres por vecinos de la zona y luego al Mario Catarino Rivas, adonde falleció.
Allegados a la víctima indicaron que la madre de la adolescente se encontraba haciendo diligencias personales junto a su otra hija al momento del ataque. La menor fue trasladada a la morgue de Medicina Forense, donde anoche fue entregada a su familia.