21/04/2024
11:52 AM

Madre de niño: 'No le eché nada a la harina, lo juro por Dios”

Edgardo Ariel Reyes, de seis años, murió luego de comer baleadas que hizo su mamá. Francisca Mabel García fue detenida como sospechosa de parricidio e intento de parricidio.

San Pedro Sula, Honduras.

“Me han detenido porque dicen que a propósito envenené a mis hijos y no es así, yo solo les hice unas baleadas, no pensé que estaba envenenada esa harina”, dijo llorando Francisca Mabel García, madre del pequeño Edgardo Ariel Reyes García (de 6 años), quien murió la noche del lunes luego de cenar baleadas, al parecer envenenadas.

Las típicas baleadas también fueron consumidas por el padre del menor fallecido, Edgardo Reyes Mancía, su hermana de 8 años y su hermanito, un bebé de nueve meses, quienes permanecen internos en un centro asistencial en estado delicado.

Francisca Mabel fue detenida por los agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), tras inspeccionar la vivienda de los afectados en la colonia Godoy 2, en el sector de Trincheras, Choloma, Cortés. Los agentes recabaron restos de la harina y de la comida para hacer los análisis y establecer si tienen alguna sustancia venenosa.

La mujer contó que mientras hacía las tortillas sintió que la harina olía mal y se lo comentó al papá del menor, verificó la fecha del producto, pero vio que no estaba vencida.

La noche del lunes Edgardo Ariel fue llevado al hospital regional del IHSS.
La familia cenó alrededor de las 7:00 pm y a eso de las 9:00 pm Edgardo Ariel, que ya estaba dormido, se despertó con malestares. “Creí que le había dado un ataque de asma porque era asmático, se levantó llorando y gritando: “mami ya no aguanto, mami ya no aguanto’, se agarraba la pancita y empezó a echar espuma por la boca”.

En la angustia por calmar el dolor del niño le dio ajo, creyendo que se debía a lombrices; además tomó leche y se lo llevaron a la clínica periférica del Instituto Hondureño de Seguridad Social en Choloma. Posteriormente fue remitido en una ambulancia al hospital regional del Seguro Social en San Pedro Sula donde falleció.

“Cuando lo sacamos ya no hablaba, llegando a la clínica iba ya casi muerto. Lo llevaba chineadito y en mis brazos dio el último suspiro, cuando llegamos al Seguro me dijeron los doctores que ya iba muerto”.

La pareja regresó a la casa y la niña también estaba mal por lo que fue llevada a un centro asistencial. “Yo no le eché nada a la harina, lo juro por Dios que está en los cielos, solo le eché agua. Yo no la compré ya estaba comprada”, aseguró. Ella también ingirió las baleadas y tuvo vómito y diarrea.

Los familiares del niño, que estaba en primer grado, reclamaron ayer sus restos mortales, hoy será sepultado.
Separados. Los padres del niño se habían separado hace dos años y medio. Ella residía en Comayagua con su hija mayor y el bebé, que no son hijos de Edgardo Reyes. El niño que murió vivía con su papá y mientras él trabajaba su tía, Cándida Reyes, lo cuidaba.

Doña Cándida contó que su hermano, al ver que su pequeño sufría por la ausencia de su madre decidió llamarla para que regresara. Francisca regresó el domingo.

“Era un niño que le gustaba ir a la escuela, era bien inteligente, le gustaba jugar fútbol. Decía que quería ver a sus padres juntos, por eso mi hermano la llamó. No creo que ella haya sido capaz de envenenar a sus hijos, los quiere, se le nota”, aseguró la pariente. El pequeño cursaba primer grado en la escuela Leopoldo Crivelli.

Daniel Merino, vocero policial, informó que la madre del menor fue detenida por suponerla responsable de los delitos de parricidio e intento de parricidio.