Tegucigalpa, Honduras.
Los criminales que cometieron el ataque en el centro hospitalario privado en el que perecieron un líder de la pandilla 18 y un agente penitenciario fue cometido por personas que están entrenadas o que en algún tiempo fueron parte de los cuerpos de seguridad del Estado, según el análisis de un experto en materia de seguridad, pero que por precaución pidió su anonimato.
“Es una operación debidamente planificada y coordinada y con gente que está preparada para alcanzar un objetivo sin correr el riesgo, escogiendo las circunstancias que les puedan permitir ejecutar la acción y salir airosos de la situación”, explicó.
Al consultarle si los responsables del crimen de Manuel Durón, alias Dreamer, pandillero de la 18, y del custodio Noé Perfecto Molina serían miembros de los cuerpos de seguridad, mencionó que “no deja de tener sentido eso, al ver así la escena tanto por el caminado, la forma de actuar coordinada y también por la duración de la operación, que fue muy rápida; sin embargo, hay algo que descarta eso, ya que al haber ultimado a la enfermera que atendió al marero asesinado y también a su hijo, esto le da una connotación que se sale de cualquier operación que podría ser de grupo encubierto por parte de alguna fuerza policial o militar.
El experto agregó que la otra situación que lo descarta es que los agentes del orden no se prestarían a cometer una acción en un lugar tan abierto como un centro hospitalario.El experto recordó que en la década de los 90, durante los procesos de reclutamiento, se infiltraron muchos. “Hay algún personal militar y policial desertor que se han identificado como miembros o como jefes de estas operaciones criminales”, dijo.
Los criminales que cometieron el ataque en el centro hospitalario privado en el que perecieron un líder de la pandilla 18 y un agente penitenciario fue cometido por personas que están entrenadas o que en algún tiempo fueron parte de los cuerpos de seguridad del Estado, según el análisis de un experto en materia de seguridad, pero que por precaución pidió su anonimato.
“Es una operación debidamente planificada y coordinada y con gente que está preparada para alcanzar un objetivo sin correr el riesgo, escogiendo las circunstancias que les puedan permitir ejecutar la acción y salir airosos de la situación”, explicó.
Al consultarle si los responsables del crimen de Manuel Durón, alias Dreamer, pandillero de la 18, y del custodio Noé Perfecto Molina serían miembros de los cuerpos de seguridad, mencionó que “no deja de tener sentido eso, al ver así la escena tanto por el caminado, la forma de actuar coordinada y también por la duración de la operación, que fue muy rápida; sin embargo, hay algo que descarta eso, ya que al haber ultimado a la enfermera que atendió al marero asesinado y también a su hijo, esto le da una connotación que se sale de cualquier operación que podría ser de grupo encubierto por parte de alguna fuerza policial o militar.
El experto agregó que la otra situación que lo descarta es que los agentes del orden no se prestarían a cometer una acción en un lugar tan abierto como un centro hospitalario.El experto recordó que en la década de los 90, durante los procesos de reclutamiento, se infiltraron muchos. “Hay algún personal militar y policial desertor que se han identificado como miembros o como jefes de estas operaciones criminales”, dijo.