09/03/2026
08:39 PM

Dos niños de 10 y 7 años resultan heridos por balas perdidas

Incidentes ocurrieron en hechos distintos la tarde del pasado sábado; el primero en la colonia La Pradera de San Pedro Sula y el otro en una aldea del municipio de Victoria, Yoro

San Pedro Sula. Dos niños de siete y 10 años permanecen internos en la sala pedríatica del hospital Mario Rivas de San Pedro Sula tras ser alcanzados por balas perdidas en momentos en que se encontraban jugando en el patio de sus viviendas.

Los dos incidentes sucedieron en hechos distintos a eso de las 4:00 pm; uno en una colonia sampedrana y el otro en una aldea del municipio de Victoria, Yoro. Fueron momentos angustiosos los que vivieron dos familias al observar a sus pequeños heridos y llenos de sangre, sin poder explicarse lo que había pasado.

El primer hecho aconteció en la colonia La Pradera de San Pedro Sula, cuando un niño de 10 años que jugaba en el patio, de repente cayó al suelo y de su piernita comenzó a salir sangre.

“Mami, mami, me duele mucho”, gritaba el pequeño tras haber sido alcanzado por una bala perdida.

La madre del niño -que se encontraba cocinando- salió corriendo a auxiliar a su pequeño. “Le salía mucha sangre y me gritaba que le ayudara, lo que hice fue traerlo al hospital, adonde me confirmaron que era una bala que le hirió el muslo de la pierna derecha, pero afortunadamente no fracturó el hueso”, dijo Merlin Dinora Brizo, madre del menor. El pequeño se encuentra estable de salud a la espera de que los médicos le extraigan la bala. “No sabemos de dónde provenía la bala, nos gustaría que penalicen a los responsables, ya que muchos han perdido la vida producto de estas negligencias. Son unos locos los que disparan al aire”, expresó la madre.

Menor herido en Yoro

A la misma hora que una familia sampedrana corría con su hijo al hospital, en la aldea El Monocal, municipio e Victoria, departamento de Yoro, se producía un hecho similar.

Un pequeño se siete años jugaba afuera de su casa cuando fue alcanzado por una bala perdida que lo hirió en la ingle.

El niño herido logró caminar hasta donde su madre que en ese momento lavaba la ropa y le dijo que le habían pegado un tiro.

La mujer corrió a pedirle ayuda a un cuñado que vive a dos cuadras de la casa, para que en su carro los trasladaran al hospital.

Al conocer el hecho, el hombre, hermano del padre del pequeño, le relató a la familia que él había estado limpiando su pistola calibre 22 y que accidentalmente se le había disparado. La bala recorrió unas dos cuadras hasta el lugar adonde se encontraba jugando el pequeño.

“Mi hermano no supo del hecho, hasta minutos más tarde cuando pedimos ayuda para trasladar el menor al hospital. Él ya se disculpó y lamenta la contingencia”, expresó Rosalío Gutiérrez, padre del niño de siete años, quien está fuera de peligro.

El hombre dejó sus labores como campesino en Victoria, Yoro, para acompañar a su hijo que permanece interno en el hospital Mario Catarino Rivas. Los dos pequeños que fueron alcanzados por balas perdidas ahora permanecen juntos y comparten el proceso de recuperación. Ambos están a la espera de ser sometidos a una cirugía para extraerles las balas.

En otro hecho, ayer fue ingresado al centro asistencial, un bebé de 16 meses, originario de Santa Bárbara, con quemaduras en el rostro y cuerpo.

Al pequeño le cayó una jarra de café caliente, según relató su madre, fue un despiste de ella lo que ocasionó el accidente.