30/01/2026
01:21 PM

Carlos Yacamán pide por segunda vez libertad condicional 

  • Actualizado: 21 junio 2016 /

El empresario fue condenado el 25 de noviembre de 2014 por matar a disparos al exfuncionario Roland Valenzuela.

San Pedro Sula, Honduras

El empresario sampedrano Carlos Alberto Yacamán compareció este martes a los juzgados de San Pedro Sula para solicitar libertad condicional ya que fue condenado a 11 años y tres meses de reclusión por el asesinato del exfuncionario Roland Valenzuela.

Yacamán fue condenado el 25 de noviembre de 2014 por matar a disparos al dirigente del Partido Liberal y exfuncionario público en el periodo de Manuel Zelaya Rosales.

A las once de la noche del martes 15 de junio de 2010, en un restaurante del Barrio Río de Piedras de esta ciudad, Yacamán ultimó al político y exfuncionario liberal Roland Valenzuela.

El Juzgado de Ejecución Penal está conociendo actualmente el caso. Es la segunda vez que solicita esta figura. La Fiscalía interpuso un recurso de apelación.

'El cómputo de pena establece cuándo una persona puede solicitar la libertad condicional ya que fue condenado a 11 años y tres meses de reclusión mediante un procedimiento abreviado', dijo Luis Gabriel Barahona, portavoz judicial.

'Hay que ver cuál va a ser la resolución', dijo Barahona

Antecedentes: Junio de 2010

El exministro de Pronaders había llegado al hotel Victoria en compañía de un abogado y un conocido empresario sampedrano con quienes departía. En el lugar se encontraba Carlos Alberto Yacamán, 38, supuesto socio de Valenzuela.

Según el fiscal, ambos tuvieron una fuerte discusión dentro del local, por lo que, en dos ocasiones, los acompañantes sacaron a Valenzuela del restaurante para calmar los ánimos. Luego, los tres regresaron al local.

Para ese entonces Yacamán había dejado el sitio.

Posteriormente, Valenzuela se levantó para ir al baño y en ese instante Yacamán, que había regresado con un arma, sin mediar palabra se levantó tras él y disparó por la espalda a Valenzuela.

De inmediato las personas que acompañaban a Valenzuela lo trasladaron, aún con vida, a un hospital privado; pero los esfuerzos fueron inútiles porque en el camino expiró.