Contador que sustrajo más de L12 millones recibe 10 años de cárcel

José Alejandro Sánchez fue contador de una empresa de frutas y verduras en San Pedro Sula.

Juzgados en San Pedro Sula.
Juzgados en San Pedro Sula.

San Pedro Sula, Cortés.

Una sentencia mínima de 10 años de reclusión recibió José Alejandro Sánchez Solís, condenado por apropiación indebida continuada. Además, el Tribunal le impuso una multa de dos millones 610 mil lempiras más las penas accesorias de inhabilitación absoluta e interdicción civil.

En la audiencia de individualización de la pena realizada en julio reciente, el acusador privado pidió una pena concreta de 15 años de prisión y una multa de dos millones 610 mil lempiras. En tanto, la Fiscalía solicitó 11 años de cárcel y por su parte la defensa pidió la pena mínima de 10 años.

El condenado, aunque ya estuvo dos años privado de su libertad, se ha mantenido con medidas sustitutivas de la cárcel. El Tribunal dio como un hecho probado que como contador general de una empresa de frutas y verduras, José Alejandro Sánchez Solís, desde 2006 a 2012 se apropió de 12 millones 79 mil 677 lempiras con 38 centavos.

-Transaccioneas atípicas-

Según la terna de jueces, el ahora condenado dispuso de ese dinero de la empresa para su provecho y en su interés personal. Añade el fallo condenatorio que la prueba pericial, testifical y documental fue contundente para evidenciar el modus operandi del acusado para apropiarse del dinero sustraído, para lo cual ideó un plan para aprovecharse del cargo y así acceder a cuentas bancarias de la empresa para transferir dinero a su cuenta personal sin el conocimiento y consentimiento de los socios.

Los tres juzgadores admitieron que las pruebas de la Fiscalía y de un acusador privado demostraron que con transacciones bancarias arbitrarias, no satisfactorias y desconocidas por sus socios, se apropió de 12 millones 63 mil 677 lempiras con 38 centavos.

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De acuerdo a la acusación, un chequeo rutinario de la subgerente general de la empresa realizado en enero de 2012, reveló que depósitos a la empresa no estaban registrados como tales en las cuentas bancarias, pero sí en la cuenta del excontador.

La detección del dolo en la contaduría de la empresa de frutas y verduras originó una investigación interna y una posterior auditoría forense que reveló múltiples movimientos y transacciones bancarias realizados por el acusado.










La Prensa