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La historia de un escudo y unas minas

  • Actualizado: 04 septiembre 2011 /

El Escudo de Armas del Estado…será cubierto en su parte superior por los cuernos de la abundancia, unidos por un lazo y descansará...

    El Escudo de Armas del Estado…será cubierto en su parte superior por los cuernos de la abundancia, unidos por un lazo y descansará sobre una cordillera de montañas en las que aparecerán las minas, una barra, un barreno, una cuña, una almádana y un martillo”.

    Así dice el texto oficial que describía nuestro escudo, una descripción fechada el 3 de octubre de 1825.

    Después de esto, generaciones enteras de hondureños hemos crecido tomando lo descrito como ley. Y eso está bien, pero, ¿alguna vez hemos visto las minas que aparecen en el escudo? La mayor parte de nosotros nunca lo hemos hecho. Y eso puede cambiar.

    Si usted viaja a Ojojona, el pequeño pueblito cercano a Tegucigalpa, descubrirá que para la mayoría de sus pobladores, el creador del escudo nacional fue don Ladislao Balladares, un nativo de esa comunidad. Según la tradición local, Balladares se inspiró en gran medida en las minas de Guazucarán, unas ricas vetas coloniales ya abandonadas que se encuentran a escasos 16 kilómetros de Ojojona.

    Cuando me di cuenta de esto fue demasiada la tentación y emprendí el camino a ellas. Esto ocurrió hace un año o dos. Y como estamos ahora en el mes de la patria pensé que era un buen momento para sacar el tema de los archivos y darle un aire nuevo.

    Gracias a las investigaciones del historiador Pastor Gómez aprendí que fue Diego de Manzanares el descubridor del filón de plata más importante de toda Centroamérica en los siglos XVI y XVII. Según Gómez, la mina de Guazucarán era tan grande que Manzanares tuvo que buscar socios en Guatemala para poder comenzar los trabajos.

    Fueron los esposos Francisco de la Cueva y doña Leonor de Alvarado, hija del conquistador Pedro de Alvarado, quienes aportaron el capital y los contactos requeridos.Ya para 1574, un minero de Oaxaca y 60 esclavos negros llegaron a las montañas de Ojojona para empezar lo que sería durante los siguientes 35 años, la mina más grande de toda la región.

    Desafortunadamente tras la muerte de los ricos consortes, la empresa comenzó a decaer al diluirse la propiedad entre numerosos herederos; más tarde, malas administraciones, nuevos descubrimientos, incendios y gestas políticas emancipadoras terminaron por medio cerrar las minas. Los últimos trabajos los hicieron expertos europeos y norteamericanos que llegaron a finales del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. Ahora ya nadie trabaja en las minas.

    ¿Serán estas las minas que aparecen en el Escudo Nacional? No lo sé a ciencia cierta, pero es una investigación que bien vale la pena realizar. ¿No lo cree usted, amigo lector?

    Nos vemos la próxima semana con otra historia del mes de la patria.