La construcción de la granja penal en Naco, que ocuparán los presos del presidio sampedrano, se retrasó; sin embargo, ya trabajan para que en el primer semestre de este año se efectúe el primer traslado.
Monseñor Rómulo Emiliani, presidente del comité proconstrucción del recinto, informó que debido a una confusión de las autoridades municipales de Quimistán, Santa Bárbara, la obra estuvo paralizada un tiempo.
“Hemos tenido que solucionar unos problemas, la alcaldía de Quimistán quería que pagaramos un impuesto de construcción de cuatro millones de lempiras; pero estamos exonerados porque el Congreso Nacional así lo determinó. Por ese problema tuvimos parada la obra un tiempo, pero ya estamos trabajando de nuevo”,
Emiliani dijo que las autoridades de Quimistán pensaban que se tenía que pagar el impuesto cuando es una obra del Estado para el pueblo hondureño y eso ocasionó que el trabajo no vaya avanzado como esperaban. “Tres veces nos pararon la obra y gracias a Dios dialogamos y se solucionó el problema.
Ya estamos en trabajo de terracería y estamos en cemento y luego poner las estructuras”.
Dijo que la meta es trasladar
en el primer semestre de este año a unos 800 internos para aliviar la situación del penal sampedrano ubicado en el barrio Cabañas.
“El objetivo es hacerlo en el primer semestre de este año. Queremos ya trabajar en la granja, en la tierra y en los talleres para hacer un trabajo completo”, expresó.
Fondos se agotan
El comité pro-construcción inició las labores con 30 millones de lempiras que lograron con gestiones con Gobiernos anteriores; pero de ese dinero solo quedan ya 12 millones de lempiras que son para el primer módulo de cuatro pabellones con capacidad para 800 reos. Ya se tiene la mayoría de celdas que son de formaletas o contenedores. Emiliani dijo que están a la espera que el actual Gobierno aporte. “El Congreso Nacional y el Poder Ejecutivo dicen que van a aportar y también algunas embajadas del primer mundo”.
El costo del proyecto como se ha diseñado con capacidad para dos mil a 2,500 reos, con áreas recreativas y talleres para la enseñanza de varios oficios, asciende a 400 millones de lempiras.