San Pedro Sula, Honduras.

Los inversionistas del Proyecto Siglo 21, que comprende 24 obras en San Pedro Sula a un costo de más 1,700 millones de lempiras, arrancan este mes los trabajos con la ampliación del bulevar del norte a seis carriles.

Michael Correa, asesor internacional en ingeniería y construcción, realizó a petición de los inversionistas una valoración del proyecto a fin de tener una mirada externa que ayude a que las obras tengan lo necesario para mejorar la calidad de vida de los sampedranos. Sorprendido por la cantidad de obras y el compromiso del equipo de ingeniería y diseño, Correa asegura que San Pedro Sula se pondrá al día.

–¿Porqué le interesó Siglo 21?

Conozco parte de los elementos y personas que están involucradas en este proyecto a través de mi desarrollo profesional en Estados Unidos. Me contactaron y me pidieron un poco de apoyo logístico y por cinco días he revisado detenidamente el proyecto. Estoy sorprendido con la cantidad de obras que se realizan en un solo proyecto. Es un paquete impresionante, son muchas intersecciones y cada una de ellas requiere un tratamiento importante de atención, no solo social sino de trabajo físico y logística.

–¿Qué es lo novedoso?

Todo. Veo que hay tres o cuatro elementos en el proyecto. Primero contempla obras que la comunidad las ha pedido desde hace mucho tiempo por el problema de congestionamiento, y no se han hecho por una serie de situaciones. Los conductores tratan de buscar calles alternativas porque las principales ya están cerrando en su proyección y el desplazamiento de un lugar a otro ya no es cuestión de minutos sino de horas. Cuando una ciudad quiere pasar a una dimensión como la que Siglo 21 proyecta empieza a mejorar de una manera sustancial porque se concretarán obras que estaban represadas desde hace 25 años.

–¿Son estos los proyectos que necesita la ciudad?

Lo primordial es que las personas tengan calidad de vida y para ello hay muchísimos elementos. La vida mejora ganando tiempo sin congestionamientos. Me he dado cuenta que los proyectos de infraestructura que tiene la ciudad se han ido realizando cada dos o tres años y van lentísimos. El proyecto Siglo 21 tiene 24 obras que al dividirlas suman más. Esto va a arrancar antes de un mes porque se necesita empezar para que la gente lo acoja y empiece a identificarse.

–¿Con qué proyecto se arranca?

La gente debe tener claro que no se iniciarán los 24 proyectos de una sola vez porque eso es imposible. El plan inicial es empezar con el bulevar del norte. Será un inmediato impacto favorable para las personas que entran y salen de la ciudad. Estas mejorarán sus condiciones de ingreso y salida con un carril adicional de los cuatro que hay en este momento. Cada lado va a quedar con tres, se va a percibir la ventaja y luego se trabajará con el intercambio de Industrias Gala. Ambos diseños están casi listos y se conectarán con los trabajos de ampliación del segundo anillo.

–¿Qué sugerencias ha dado?

Yo he dado mis conceptos basados en la experiencia y proyectos de otros países que pueden incorporarse y dar fluidez. Las tres cosas fundamentales de este proyecto deben ser funcionalidad, que esté dentro de un presupuesto y que tenga un concepto estético atractivo y moderno sin pensar que todo lo moderno tiene que ser metálico sino que hay elementos de construcción que deben considerarse. Se están proyectando paredes de aproximación para los puentes con estampados de los símbolos de la zona o un mensaje bonito o paisaje. No es algo rutinario para no ver solo el bloque de color gris sino que tengan color, textura y determinados ambientes que se están estudiando y que caracterice al sampedrano para identificar las zonas y reflejar la sensibilidad del grupo que las construye.

–¿Estamos retrasados en materia de infraestructura?

En la mayoría de lugares visitados, tomando en cuenta los sitios donde se construirán esas obras, se necesita mejoramiento vial. Hay soluciones que se pueden hacer con controles de tráfico, pero eso no les pareció a los encargados del proyecto porque quieren que la ciudad avance no solo a 20 años sino que se proyecte de una vez con esos puentes y gracias a una buena planificación o circunstancia divina la ciudad tiene ventajas para hacer grandes obras.

–¿Se llenarán las expectativas de los sampedranos?

Me atrevo a decir que el 90% de los sampedranos estará satisfecho con esas obras, porque son diseños bien hechos y pensados en su calidad de vida. El proyecto servirá para ponerse al día.

–¿Estos proyectos hubiesen sido posible hacerlos con fondos municipales?

No. Este tipo de proyectos solo se logra con la modalidad de inversión público-privada. El avance y recuperación que no se había hecho en San Pedro Sula se hará únicamente bajo este concepto, como sucede en otras partes del mundo.

La alianza público-privada es clave para este desarrollo. Por ejemplo, el proyecto que acabamos de terminar a un costo de 1.7 billones de dólares en Estados Unidos es una alianza público privado en un país completamente desarrollado.

Con esta modalidad la administración pública no tiene desembolsos de ninguna clase, no mueven sus arcas y su presupuesto habitual. Los inversionistas ponen el dinero. Hay un compromiso porque todos los inversionistas viven en la ciudad. Para este avance gigante la clave es la alianza público-privado.

–¿Cuáles serán las obras íconos de la capital industrial?

Se está analizando dar un toque sobresaliente y que se identifique con los sampedranos a la intersección de Industrias Gala o al intercambio en la salida a Occidente. El Merendón y el zorzal pueden ser algunos de los símbolos.

–¿Cuál es su experiencia profesional?

Soy un ingeniero civil graduado en Colombia. Me dediqué a la construcción de líneas verticales, edificios y urbanizaciones. Fui solicitado por una compañía norteamericana y con ellos he trabajado los últimos 22 años.

He desarrollado todo tipo de proyectos, el último es de 1.7 billones de dólares, con 1,700 personas, 62 puentes, intersecciones y una longitud de 14 millas.