03/01/2026
02:42 AM

Iglesia Católica ordena a dos nuevos diáconos

Carlos Mejía y Fredy Valdiviezo están a un paso de convertirse en sacerdotes.


“Mientras visitaba a niños enfermos en el hogar El Buen Samaritano de la colonia Villa Florencia, hace unos 10 años, sentí el llamado de Dios a servir a los más necesitados”, relató Carlos Roberto Mejía, uno de los dos diáconos que fueron ordenados ayer en la catedral San Pedro Apóstol.

La palabra diácono, viene del latín diaconus, que se deriva del griego diakonos, que significa siervo o servidor, lo cual describe la misión que tienen los diáconos, quienes deben servir a la caridad, especialmente a los más pobres.

Además de Mejía, también fue ordenado como diácono Fredy Amílcar Valdiviezo Pérez. La misa de ordenación la presidió monseñor Ángel Garachana, obispo de la Diócesis de San Pedro Sula.

“El diaconado tiene dos formas, una es temporal, un paso hacia el sacerdocio, y la otra es permanente, es decir, que un cristiano puede permanecer en el estado de diácono para siempre. Este diaconado permanente puede ser de célibes o de casados.

Los dos diaconados ordenados ayer son temporales, pues dentro de seis u ocho meses ellos obtendrán el ministerio
presbiteral, o sea que serán sacerdotes”, expresó Garachana.
Monseñor resaltó el ejemplo que dan los diáconos en la sociedad.

“Necesitamos en estos tiempos testimonios que contrarresten tantos malos ejemplos violentos.

En esta cultura de la violencia y consumismo hay jóvenes que se niegan a vivir así y deciden consagrar su vida para servir por amor a los demás, más que todo a los pobres, siguiendo el ejemplo de Jesucristo; es un testimonio que demuestra que vale la pena entregar la vida por amor al servicio y al bien de los demás”, indicó el prelado.

Los diáconos

Carlos Mejía es de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de la colonia Villa Florencia, pero está ejerciendo su experiencia pastoral en la iglesia San José del barrio Medina.

“Mi familia está motivada y muy alegre, he recibido además mucho cariño de la gente, uno queda maravillado de ver ese cariño de las personas que nos han acompañado en este camino”, manifestó Mejía.

Fredy Valdiviezo, el otro nuevo diácono, está en la parroquia Guadalupe, pero es
“hijo espiritual” de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús
de barrio Las Palmas. “Es un gran paso, una gran alegría, un regalo de Dios para nosotros, estoy muy contento y feliz y recibimos esto con sencillez y humildad. Era 1999 cuando di mis primeros pasos en este camino, el cual ha estado lleno de gracia, felicidad y enseñanza.
Nunca he estado solo, siempre Dios nos acompaña y además monseñor Garachana y monseñor Emiliani han sido como unos padres para nosotros”.

Su ordenación se dio en presencia de cientos de fieles y sus orgullosos familiares.

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