Alejar el pesimismo, darse cuenta de las cosas buenas de la vida y saber agradecer a Dios de la manera correcta son tres de los mensajes que el sacerdote español Santiago Martín Rodríguez trajo a Honduras durante su visita a San Pedro Sula para promover el movimiento Franciscanos de María.
“Tenemos que cambiar la mirada que siempre se fija en lo malo y no en lo bueno, dejar el pesimismo y el planteamiento que nos lleva a sentirnos permanentemente como víctimas. Hoy todo el mundo se considera víctima y aunque hay muchas cosas por las que lo somos, hay muchas cosas buenas y hay que detectarlas para darle gracias a Dios”.
Los Franciscanos de María, movimiento creado por Rodríguez, promueve para tal fin la llamada “espiritualidad del agradecimiento”, que no solo debe ser entendido como ir a la iglesia a pedir favores a Dios sino también a dar gracias por las cosas buenas que muchas veces pasan inadvertidas.
“El instinto nos lleva solo a pedirle a Dios, y ni siquiera eso lo estamos haciendo bien porque lo que hacemos es exigirle cosas. Los derechos se exigen, los favores se piden. El problema no está en pedir, el propio Jesucristo lo dijo: Pedid y se os dará. El problema está en solo pedir cuando vamos a la iglesia. Es como cuando a un papá un hijo solo le pide; el papá se da cuenta que el hijo no lo ama y aunque siga ayudándole, se quedará siempre con un dolor en el corazón. El agradecimiento es el idioma de los ángeles, de los santos, de la Virgen y eso es lo que en nuestro movimiento se enseña. Por eso nuestros grupos se llaman escuelas de agradecimiento”.
Para el sacerdote que fue ordenado en 1979 siendo miembro de la tercera orden regular de San Francisco, no hay una fórmula para aprender a dar gracias, sino que es un proceso que se aprende poco a poco, pero que tiene un efecto enorme en la vida de quien lo aplica.
“Quizá una persona puede buscar una fórmula para aprender a agradecer. Algo como una pastilla que lo cura todo y cura el vicio de la ingratitud que destruye además la relación de familia. Cuando en una familia no te fijas en lo positivo que existe, solo te fijas en lo negativo, está condenada a la muerte. Cuando vez lo positivo, que es una de las cosas que aprendemos en nuestra metodología, te ayuda a equilibrar y darte cuenta que aunque hay problemas en la vida conyugal o en la participación de los hijos, también hay muchas cosas buenas y eso te ayuda a llevar más fácilmente lo malo. No existe una pastilla para ello, es una cuestión de tiempo y de paciencia. Es como quien quiere aprender a hablar inglés en un día, es imposible. Es un proceso que poco a poco se logra. Lo mismo pasa con el agradecimiento”.
Amar a Dios y al prójimo
Dejar de lado el agradecimiento es para el sacerdote como cometer una injusticia con Dios, y esa es la causa de que no se respeten los derechos humanos.
“Cuando no se respetan los derechos del que tiene todos los derechos, que es Dios, es muy fácil esperar que no se respeten los derechos de otras personas que muchas veces son nuestros competidores o nuestros enemigos. En una sociedad donde se habla de los derechos y no de los deberes, lo que hablamos es del amor a Dios y de los derechos de Dios, del deber amar a Dios”.
Agradecer significa, según el sacerdote, que los católicos se conviertan en eucaristía viva, siendo acción de gracias, viendo y apreciando la parte positiva de la vida y compartiendo esa visión con la familia y las personas que ayudan a lograr esas cosas positivas de la vida.
“Es agradecer a las personas con las que vivo, como mis padres, mis hermanos, mis compañeros y mis amigos por ayudarnos a lograr nuestros objetivos. Nos acostumbramos a despachar la gratitud con un gesto de cortesía que no implica nada, pero hay que dar gracias con las obras también, eso hay que tenerlo en cuenta”.
Cercanía a Dios
Para el sacerdote, San Pedro Sula y Honduras son zonas propicias para fomentar el agradecimiento a Dios debido a la cercanía de la población a él.
“Quizá por la gran cantidad de problemas que hay acá se experimenta a un Dios más cercano y lo ven como aquél con el que tratan cada día aunque sea para pedir que no les peguen un tiro en mitad de la calle. Eso les lleva a estar más cerca de Dios y por eso tienen más capacidad de agradecimiento”.
Por eso el mensaje es para toda la sociedad, especialmente para los laicos que se vinculan al movimiento.“Debemos estar al lado del que sufre, dando el pan y la palabra.
Los pobres también tienen alma, no solo los ricos, y por ello deben ser evangelizados. Intentamos llevar esta espiritualidad del agradecimiento a todos, a los que tienen para que agradezcan ayudando a los que no tienen y los que no tienen para que también agradezcan por lo que tienen, aunque sea muy poco, e intenten, con la ayuda de Dios y de sus hermanos, salir adelante. En base a los ejemplos y enseñanzas de la Virgen y San Francisco queremos defender los derechos de Dios, hablar del amor a Dios y los derechos de los hombres, especialmente los que están sufriendo más que son los predilectos de Jesús”.
Si usted desea conocer más de este movimiento puede visitar www.frmaria.org.
El movimiento
Los Franciscanos de Marìa fueron reconocidos por El Vaticano en 2007 y están presentes en 28 países. Tienen como modelo de las “escuelas de agradecimiento” los ejemplos de vida de la virgen María y de San Francisco.
1. La Virgen María
El movimiento busca enseñar a los católicos que tengan con Dios una relación basada en la gratitud y se transformen ellos mismos en eucaristía viva –acción de gracias--, mediante el ejemplo de la virgen María, “una mujer que no tenía en su corazón más que amor, no tenía interés o miedo”.
2. San Francisco
Hace ocho siglos hizo una denuncia profética: vio las iglesias llenas de gente rezando y aún así lloró tras esa visión. Sus compañeros no le entendían, pero él les expresó que el problema era que todo el mundo iba a la iglesia a pedir. Entonces expresó su angustia y la pena de su corazón y el de Jesús a través de la frase: “El amor no es amado”, que significa Dios no es amado.