Las fuertes lluvias registradas durante la madrugada de este miércoles dejaron nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de San Pedro Sula, donde decenas de familias despertaron con sus viviendas inundadas, pérdidas materiales y la incertidumbre de enfrentar una temporada de huracanes que, según los pronósticos, continuará con precipitaciones intensas durante las próximas semanas.
De acuerdo con Alberto López, meteorólogo del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), las condiciones observadas en las últimas horas son una muestra de un fenómeno que podría repetirse a lo largo de junio, debido a la intensidad que están alcanzando las lluvias como consecuencia de los cambios en los patrones climáticos.
El experto indicó que durante la madrugada se registraron dos episodios de lluvia de corta duración, pero con suficiente intensidad para provocar inundaciones urbanas en distintos puntos de la ciudad.
El primero ocurrió alrededor de la 1:00 am y se prolongó por unos 35 minutos, mientras que el segundo se presentó cerca de las 4:00 am y duró aproximadamente 40 minutos.
Aunque las precipitaciones no se extendieron durante horas, López señaló que actualmente las lluvias concentran mayores volúmenes de agua en períodos más cortos, una situación asociada al cambio climático que incrementa el riesgo de inundaciones repentinas, especialmente en zonas donde existen problemas de drenaje.
A ello se suman otros factores estructurales que agravan el impacto de las lluvias en la capital industrial. El meteorólogo indicó que aún persisten alcantarillas azolvadas desde el paso de los huracanes Eta e Iota, además de problemas relacionados con la acumulación de basura en calles y drenajes, así como dificultades en la recolección de desechos en algunos sectores.
Los recorridos realizados por equipos de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) permitieron identificar afectaciones en al menos una decena de puntos de la ciudad. Entre ellas la 33 calle, a la altura de los juzgados y el Estadio Olímpico; el barrio Cabañas; la 20 y 27 calles; la colonia Rivera Hernández; sectores de Chamelecón como Las Morales; La Frontera; Satélite; bulevar Juan Pablo II y el corredor hacia Tegucigalpa.
En el barrio Cabañas, una de las áreas más afectadas, varias familias perdieron parte de sus pertenencias debido al ingreso del agua en sus viviendas. Copeco inició la entrega de ayuda humanitaria, mientras los afectados intentaban rescatar y limpiar lo poco que quedó en buen estado.
Marlen López, residente del sector, relató que la lluvia los tomó por sorpresa durante la madrugada. El agua ingresó a su vivienda y dañó camas, ropa, electrodomésticos y otros bienes. Asegura que el problema persiste desde hace años y que los vecinos han buscado apoyo de las autoridades municipales para encontrar una solución definitiva, pero hasta la fecha no han tenido respuesta.
La emergencia también alcanzó a la escuela Lila Luz de Maradiaga, donde el agua inundó al menos cinco aulas. Rossana Portillo, subdirectora del centro, informó que muchos estudiantes no pudieron asistir a clases debido a que sus viviendas estaban anegadas. Con apoyo de bomberos, docentes y padres realizaron labores de limpieza para garantizar las condiciones para el regreso de los alumnos.
Para algunos habitantes del sector, la magnitud de las inundaciones resultó inusual. Santos, un vecino del barrio Cabañas, aseguró que ni durante el paso del huracán Mitch ni de Eta y Iota había observado una situación similar en esa zona. Según relató, durante la emergencia varios residentes tuvieron que intervenir para abrir el portón de la escuela para facilitar el drenaje del agua acumulada.
Mientras las familias continúan recuperándose de las pérdidas sufridas, las proyecciones meteorológicas no son alentadoras. López advirtió que junio estará marcado por lluvias fuertes y torrenciales, por lo que consideró urgente fortalecer las obras de mitigación y mejorar el mantenimiento de los sistemas de drenaje para reducir el impacto en las comunidades más expuestas.
La situación deja una vez más al descubierto los desafíos que enfrenta San Pedro Sula ante eventos de lluvia cada vez más intensos. Para quienes pasaron la madrugada sacando agua de sus hogares, limpiando aulas o tratando de salvar sus pertenencias, el temor ahora no es solo lo que ocurrió, sino la posibilidad de que las próximas tormentas vuelvan a repetir la misma historia.