En la ciudad de San Pedro Sula, al norte de Honduras, caminar se ha convertido en un riesgo para los peatones debido al mal estado de calles y aceras.
El deterioro de la infraestructura vial, especialmente en zonas de alto tránsito vehicular y peatonal, se ha convertido en un factor clave en accidentes y caídas, aumentando la vulnerabilidad de quienes se movilizan a pie.
En la 8 calle y 7 avenida del barrio Guamilito, en el sector noroeste de la ciudad, los drenajes abiertos carecen de señalización y protección, convirtiéndose en una amenaza tanto para peatones como para conductores, especialmente durante la noche y en época de lluvias, cuando la visibilidad es limitada.
Además, las calles en mal estado obligan a los conductores a realizar maniobras bruscas para esquivar obstáculos, mientras que los peatones deben caminar con extrema precaución para evitar tropezar o caer en huecos, grietas o drenajes abiertos.
Las autoridades municipales aclararon que no todos los daños en calles, aceras y drenajes son responsabilidad directa de la municipalidad, especialmente cuando se encuentran dentro de propiedades privadas.
Según las áreas de mantenimiento, los drenajes y aceras ubicados en viviendas, comercios o terrenos privados deben ser reparados por sus propietarios, ya que la municipalidad no tiene facultad para intervenir en espacios que no pertenecen al dominio público.
Las autoridades también señalaron que, en muchos casos, la municipalidad ha colocado tapas metálicas y de concreto en los drenajes; no obstante, estas han sido robadas en repetidas ocasiones.
Durante la madrugada, las cámaras del Sistema Nacional de Emergencias 911 y las cámaras municipales han captado cómo se sustraen las tapas de los drenajes. Incluso, las tapas de concreto son utilizadas para adornar viviendas, mientras que las metálicas se venden, agravando el problema y obligando a la municipalidad a reponerlas de manera constante.
Esta situación no solo incrementa el riesgo de accidentes, sino que también representa un gasto adicional para la municipalidad.
En distintos puntos de San Pedro Sula los peatones se ven obligados a caminar por la calzada ante la falta de aceras adecuadas, exponiéndose al tránsito vehicular.