El río vigilado: así se refuerza la frontera en el Valle del Río Grande, Texas

Un mensaje en español rompe el silencio a orillas del río Grande: "Atención: el río es una zona militarizada". La advertencia se repite las 24 horas desde altavoces instalados por las autoridades estadounidenses en la frontera con México, constató LA PRENSA

El río vigilado: así se refuerza la frontera en el Valle del Río Grande, Texas
  • Actualizado: 23 de marzo de 2026 a las 06:00 /
McAllen, Texas

"Atención: el río es una zona militarizada. Una regla de seguridad de propiedades de defensa prohíbe la entrada por el río. Entrando por esta área constituye una violación de esta regla. Si cruzan el río, estarán entrando ilegalmente y serán enjuiciados".

Este mensaje en español se repite las 24 horas del día a través de dispositivos acústicos de largo alcance instalados por el Ministerio de Guerra de Estados Unidos en varios puntos del río Grande o Bravo, en el Valle del Río Grande, Texas, en la línea fronteriza entre Estados Unidos y México.

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La grabación automática advierte sobre procesos judiciales por cruzar ilegalmente, constató LA PRENSA en un recorrido por la frontera.

Muros de concreto y barras

Amparados por la oscuridad, los migrantes, pese al endurecimiento de las políticas migratorias durante la administración del presidente Donald Trump, aún se aventuran a cruzar hacia Estados Unidos por el Valle del Río Grande. Primero deben enfrentar el caudal del río, que se convierte en la primera y peligrosa barrera. Luego, al otro lado, se alza un muro que marca la siguiente frontera, mientras cientos de agentes esperan listos para devolverlos.

El gobierno de Estados Unidos ha levantado diversos tramos de muro y vallas fronterizas en el Valle del Río Grande, particularmente en el condado de Hidalgo, donde se encuentran ciudades como McAllen y Mission. Allí se han construido estructuras de acero financiadas por el gobierno federal y también con inversión privada.

En algunos tramos fronterizos se levantan muros de concreto con serpentinas y, en otros, estructuras de barras metálicas. También se han colocado letreros que advierten: "No se arriesgue. No escalar. Riesgo de muerte".

Con los mensajes de los dispositivos acústicos de largo alcance, Estados Unidos busca disuadir a los migrantes de cruzar la frontera ilegalmente.

Políticas migratorias más estrictas

A las 4:55 de la madrugada, el viento sopla con fuerza, y el muro se alza imponente frente a un grupo de periodistas de medios de comunicación de Latinoamérica, incluidos LA PRENSA. El sol aún no aparece, por lo que los agentes anticipan encontrar personas intentando cruzar; sin embargo, esta vez no ocurrió.

Solo en octubre de 2023, alrededor de 6,037 hondureños fueron detenidos por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) en el Valle del Río Grande. En octubre de 2024, esa cifra bajó a 1,066, y en octubre pasado apenas 135 hondureños fueron interceptados antes de cruzar la frontera.

Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza muestran una caída fuerte en las detenciones a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos. En el año fiscal 2024 se registraron cerca de 2.4 millones de encuentros con migrantes, cifra que bajó a alrededor de 1.5 millones en 2025.

En 2026, aún en curso, los reportes preliminares apuntan a una reducción aún mayor en los primeros meses. Esto se debe a políticas migratorias más estrictas, devoluciones rápidas a México y otros países, y mayores controles y vigilancia en la frontera, advierten agentes de la CBP.

Rod Kise, portavoz de la CBP en McAllen, informó que este muro fue construido por parte de una empresa privada.

Temperaturas extremas en el valle

A lo largo de 277 millas (unos 446 kilómetros) del río Grande o Bravo, con muchas zonas desoladas en donde los migrantes se pueden esconder, agentes de CBP patrullan en pequeñas embarcaciones fluviales. En el área forestal y los caminos, dominados por bosque seco, refuerzan la vigilancia con drones y sensores de movimiento.

Los agentes, cuyo número no es especificado, patrullan en tres turnos. Durante la noche deben extremar la vigilancia, ya que, aunque también se detectan personas durante el día, la oscuridad suele ser aprovechada para atravesar la zona. En muchas propiedades privadas a la orilla del río hay serpentinas que impiden cruzar.

Mariana Perryman, agente de la CBP, explica que en verano (junio, julio y agosto), cuando las temperaturas alcanzan los 100 grados Fahrenheit (38 grados centígrados), es cuando mayor peligro corren los migrantes.

El Valle del Río Grande es una región calurosa, húmeda y con vegetación densa cerca del río, con extremos que pueden ser peligrosos. En el día, las temperaturas pueden alcanzar más de 35 grados antes del verano y, por la noche, hasta 16 grados.

40,000

veces

Según datos de CBP en 2025, los traficantes utilizaron drones para detectar agentes en la frontera sur de EUA.

Desde lejos, la frontera parece abierta. Tierra plana, cielo amplio, pocos árboles. Pero al acercarse, el paisaje cambia. “Ellos (migrantes) cruzan y se tratan de esconder en los canales con árboles. Siguen avanzando y salen a otras áreas”, dijo Susana González, especialista de la Oficina de Asuntos Públicos de la Patrulla Fronteriza, quien acompañó a los periodistas durante el recorrido.

Cada paso está condicionado por lo que no se ve: cámaras, sensores, agentes en patrullaje. Desde que ponen un pie en la orilla del río, muchos migrantes ya han sido detectados. “Al momento que llegan al muro, normalmente ya fueron detectados por nuestros agentes o por la tecnología”.

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González explica que “antes querían ser detenidos. Buscaban a los agentes, se quedaban esperando”. Hoy el comportamiento es otro. “Ahora tratan de evadirnos porque no quieren ser detectados”. La razón es clara: las consecuencias. “Ellos saben que si los detenemos, los regresan”.

En los últimos meses, la mayoría de quienes cruzan son mexicanos; hace unos años, el 85% eran centroamericanos. Además, se han identificado migrantes provenientes de 62 países, entre ellos de Ucrania, Rusia y Bangladesh.

Muchas veces los agentes encuentran personas que están pescando o pasando el tiempo, pero están observando el movimiento de los agentes, señala González. Están vigilando para informar si va a cruzar algún grupo.

Lo que queda al paso de los migrantes

LA PRENSA recorrió un sendero utilizado por migrantes en una zona de matorrales a lo largo del río, donde además de los zancudos abundan otros insectos. El camino es sinuoso, con maleza seca, árboles medianos y troncos que emergen de la tierra. Estaba marcado, lo que, según los agentes de la CBP, indica que fue utilizado recientemente por migrantes.

Cientos de brazaletes de papel y plástico estaban entre el zacate seco. Los traficantes de personas, conocidos como coyotes, colocan estas pulseras para identificarlos. Una vez cruzado el río, se las quitan y quedan como evidencia de que lograron ingresar a Estados Unidos.

Cientos de brazaletes permanecen abandonados en la orilla del río Grande, dejados por migrantes al cruzar la frontera.

“Los brazaletes son de diferentes colores que indican si pagaron o las categorías de los migrantes. Significan muchas cosas, ya sea que serás recogido en un carro por una persona o por varias. Cada uno tiene un significado diferente”, explica Susana González.

Hay brazaletes morados, azules, rosados y amarillos con letras que indican “mexicanos”, “llegadas” y “entradas”, entre otros. En la zona también había ropa, zapatos y botellas de agua.

González asegura que el lugar continúa siendo utilizado. “No tanto como en 2021, cuando la zona del río parecía un campo de recreación donde había grandes cantidades de personas. Hace dos o tres años había enormes cantidades de brazaletes, ropa, bolsas y comida. Hoy sigue siendo utilizado, aunque no como en años anteriores”.

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Rod Kise, portavoz de la Oficina de Asuntos Públicos de la Patrulla Fronteriza, asevera que, para los traficantes, los migrantes representan dinero, ya que cobran entre 6,000 y 18,000 dólares. “Los tratan como ganado; a veces los extorsionan o los abusan”.

Kise reconoce que las personas buscan ingresar a Estados Unidos por motivos económicos y para reunirse con sus familias. "Muy pocos buscan asilo".

Los caminos por donde patrullan en vehículo los agentes de la Border Patrol están cubiertos de arena, en la que quedan marcadas las huellas de zapatos y las llantas de los carros. Para evitar dejar evidencia de su paso, los agentes emplean tecnología que borra esas señales.

La frontera natural

En la rampa para botes de Chimney Park, en la ciudad de Mission, los agentes de la Patrulla Fronteriza inician sus jornadas diarias: recorrer el río Grande, de día o de noche, para disuadir a los migrantes de cruzar hacia Estados Unidos. Desde el pequeño muelle de salida se escucha el mensaje en español que advierte que cruzar el río de manera ilegal constituye un delito grave.

Los agentes recorren el afluente en pequeñas embarcaciones fluviales (Riverine shallow draft vessel). A lo largo del río se observan viviendas tanto del lado mexicano como del estadounidense, e incluso áreas destinadas a la recreación turística. También se aprecia un muro de barras de 8 a 10 millas construido por una empresa privada de Estados Unidos, equipado con luces y cámaras.

La vegetación es seca y destacan palmeras nativas de la zona. A los operativos de la CBP también se une la Guardia Costera y la Guardia Nacional.

Este camino a la orilla del río en suelo estadounidense es utilizado por migrantes.

Actualmente, intentando cruzar el río, detienen entre 20 y 50 personas al día, especialmente durante la noche. Pasan en balsas, pues el río en esta zona tiene una profundidad de 6 metros. Dos años antes, las detenciones oscilaban entre 2,000 y 3,000 personas diarias, solo en la zona del Valle del Río Grande.

En el recorrido a orillas del río también se hallaron evidencias del tránsito de migrantes por el peligroso afluente: botellas de agua, un zapato de niño, prendas de vestir y dos balsas inflables, una verde y otra negra, ya rotas. La zona fue acondicionada para el paso de personas. “Se ve tierra, ya no hay maleza, y aunque están bajos los números de cruces, es uno de los favoritos para pasar”, dijo el portavoz de CBP.

Kise relata que a inicios de marzo encontraron en el río el cuerpo de un migrante que portaba un brazalete. Medios locales del sur de Texas reportaron que las muertes por ahogamiento en el río disminuyeron durante 2025, aunque continuaron registrándose casos.

Óscar Escamilla, jefe adjunto de la Patrulla Fronteriza, informó que “en lo que va de 2026 han encontrado al menos 15 cuerpos, una cifra superior a la registrada en el año fiscal 2025, cuando se localizaron ocho cadáveres”.

Fuerte caída de detenciones

Periodistas de México, República Dominicana y Honduras participaron durante una semana en un programa de cobertura sobre inmigración organizado por Inquire First y patrocinado por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Durante la visita conocieron que, a raíz de las nuevas políticas migratorias impulsadas por el presidente Trump, los cruces por la frontera han disminuido drásticamente.

El Valle del Río Grande, situado en el extremo sur de Texas, ha sido durante años uno de los principales puntos de ingreso de migrantes provenientes de México, Centroamérica, Venezuela y otros países de Asia.

En el año fiscal 2023, casi 75,000 hondureños fueron detenidos por agentes de la CBP en el Valle del Río Grande. En 2024, la cifra descendió a 24,975; en 2025 se redujo a 5,854; y en lo que va del año fiscal 2026, apenas 581 hondureños han sido interceptados antes de cruzar la frontera.

Entre 2021 y 2023, durante la administración de Joe Biden, se registraron las mayores olas migratorias, en su mayoría de venezolanos, mexicanos, cubanos y centroamericanos. Sin embargo, la aplicación fronteriza CBP One, que permitía a los migrantes solicitar la entrada legal a Estados Unidos, fue cancelada por el presidente Trump.

Según reportes oficiales, desde enero de 2023 más de 936,500 personas utilizaron la plataforma para programar citas para presentarse en los puertos de entrada.

Durante la administración pasada, los agentes procesaron a miles de migrantes que fueron liberados para esperar sus audiencias en cortes de Estados Unidos; ahora, en cambio, son detenidos y enviados a México o a sus países de procedencia.

Agentes de la Patrulla Fronteriza acompañaron a los periodistas en un recorridopor el río Grande.

El portavoz de la CBP dijo que actualmente existen consecuencias más severas. “Si cruzas, te van a detener y te van a mandar a tu casa o a México, porque hay un trato con México que recibe personas de Venezuela y Cuba, entre otros. El mensaje llega a los pueblos: no gastes todo tu dinero porque te van a mandar de regreso. Además, les prohíben entrar a Estados Unidos cinco años y, si lo haces varias veces, 10 años o de por vida”.

Según reportes de la CBP, en el Valle del Río Grande fueron detenidos 5,832 migrantes entre octubre de 2025 y enero de 2026. De ellos, 581 procedían de Honduras, 2,970 de México, 879 de Guatemala, 276 de El Salvador y 1,126 de otras nacionalidades. Del total, 4,761 son adultos solteros, 730 menores no acompañados y 341 integrantes de unidades familiares.

Durante los cuatro meses del actual año fiscal, la CBP ha detenido a 27,879 migrantes de varias nacionalidades, siendo el Valle del Río Grande el punto fronterizo con más intercepciones.

La segunda zona con más detenciones es Tucson, ubicado en el estado de Arizona, con 5,186 aprehendidos. Le sigue Laredo, donde se han detenido a 3,559 migrantes.

En contraste, Yuma (Arizona) y El Centro (California) son los sectores con menos arrestos, registrando 592 y 654 respectivamente.

Tras ser detenidos en el muro fronterizo o en zonas cercanas al río Bravo, los migrantes son trasladados a centros de procesamiento en McAllen.

Allí, en un periodo de 72 horas, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza aplica protocolos que incluyen verificaciones biométricas y la evaluación de su estatus migratorio, con el fin de regresarlos por donde entraron.

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