Embarazo en niñas y adolescentes: en 2025 hubo 27 casos por cada mil menores

En promedio, unas 22 mil niñas se convierten en madres cada año. En 2024 el país reportó una baja en los casos, aunque el año pasado nuevamente aumentaron. Expertos hablan de educación sexual integral

Embarazo en niñas y adolescentes: en 2025 hubo 27 casos por cada mil menores
  • Actualizado: 13 de julio de 2026 a las 23:30 /
Tegucigalpa, Honduras

Su cuerpo era delgado, con una silueta que no dejaba duda de sus 13 años. Su piel trigueña, cabello lacio y unos ojos asustados que casi nunca cruzaban mirada con su papá o abuela. Lorena era una niña, una pequeña criatura que se convirtió en madre sin que su cuerpo estuviera fisiológicamente preparado y, peor aún, sin saber cómo criar a un bebé que saldría de sus entrañas.

“¿Cómo se enteró de su embarazó?”, le consultó el equipo de LA PRENSA Premium. Un gallo cantó a lo lejos y, tras un silencio incómodo, dijo: “era inocente, uno no sabía de eso”.

El caso de Lorena, cuyo nombre es ficticio para proteger su identidad, se volvió a repetir nuevamente en otra niña de 11 años originaria de Santa Rosa de Copán; el pasado 4 de julio se convirtió en madre en el Hospital de Occidente, mientras su progenitor, con dolor en su corazón, pidió una investigación.

En 2025 hubo 25,534 casos similares en niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años. Esto evidencia que los embarazos menores de 19 años ocurren con frecuencia. Cada año, en promedio, se reportan unos 22 mil madres adolescentes.

Los datos del Registro Nacional de las Personas (RNP) muestran que en 2023 los casos superaron los 24 mil, pero para 2024 hubo una baja que solo duró algunos meses porque en 2025 se registró un nuevo repunte. Incluso, el año pasado la tasa de embarazos en niñas y adolescentes de 10 a 19 años fue de 27 por cada mil.

Olenka García, asesora de género de Plan Internacional, afirmó que ellos ven estas cifras con preocupación, porque en los casos de niñas que tienen entre 10 y 14 años no solo se habla de embarazos sino de “protección y de acceso a la justicia”.

El Código Penal de Honduras contempla la violación especial en los casos en que existe acceso carnal con menores de 14 años, incluso cuando haya aparente consentimiento, debido a que a esa edad no cuentan con la capacidad legal ni con la madurez suficiente para otorgar un consentimiento sexual válido

“Nuestra legislación hondureña nos dice que toda relación sexual con una menor de 14 años, una menor de edad, es un delito... por eso digo que sigue siendo grave, justamente porque se siguen dando casos de embarazos en niñas de 10 a 14 años, y más de ver si estos casos están siendo judicializados, o estamos teniendo sentencias sobre estos casos de delitos con menores de edad”, condenó.

García aseguró que los embarazos en niñas y adolescentes deberían convertirse en una alerta para el sistema de protección a la niñez, que incluye al Poder Judicial, Ministerio Público, Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), así como las secretarías de Salud y Educación.

Solo en 2025 se registraron 1,465 niñas de 10 a 14 años que se convirtieron en madres. Expertos pidieron activar los mecanismos de protección en estos casos.

Incidencia por regiones

Lorena parió en el Materno Infantil de la capital hace 12 años. Le hicieron una cesárea en su abultado vientre. Andrés, su hijo, era rubio, blanco y delgado, pero su peso estaba por debajo de lo adecuado porque ella se enteró de su embarazo hasta el último trimestre.

El niño nació con una malformación que le impedía ser autosuficiente, por eso Lorena tuvo que cargarlo, incluso, cuando su cuerpo creció. Lo tuvo en Tegucigalpa, aunque poco después se mudó a Choluteca, de donde es originario su papá y abuela.

Francisco Morazán, que alberga la capital hondureña, era uno de los departamentos con las tasas más bajas de madres adolescentes en 2025, con 19 por cada mil menores.

En Choluteca, los registros subieron: en el último año hubo 28 por cada mil niñas y adolescentes. Para conocer este dato, este equipo buscó la población de mujeres de entre 10 y 19 años y la dividió entre los casos de nacimientos reportados en madres de las mismas edades. Luego las multiplicó por mil.

Esta fórmula evidenció que en Gracias a Dios la situación es más preocupante, ya que por cada mil niñas y adolescentes hubo 67 que se convirtieron en madres, mientras que en La Paz fueron 60.

25,534

embarazos

en menores de 10 a 19 años se registraron en Honduras en 2025. Esta cifra aumentó considerablemente respecto a 2024, cuando se reportaron 21,031 casos.

Este departamento mantiene una alta incidencia de menores de 19 años que se convierten en madres desde 2023, cuando la tasa por cada mil jóvenes fue de 56. En 2024 la cifra disminuyó, aunque fue momentánea.

En Copán, donde recientemente un padre pidió investigar el caso de su hija de 11 años embarazada, por cada mil niñas y adolescentes la tasa de maternidad llegó a 27. En 2023, por cada menores de 19 años hubo 33 que se convirtieron en madres.

A nivel nacional, la tasa de embarazos en 2023 fue de 25 por cada mil adolescentes, mientras que en 2024 disminuyó a 22. En 2025 subió a 27 por cada mil niña y adolescente de 10 a 19 años.

Wilmer Velásquez, director de la Coordinadora de Instituciones Privadas Pro las Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (Coiproden), tildó la situación de preocupante y alertó que los casos se concentran en toda Honduras, pero, principalmente, “en los corredores turísticos del país y también en aquellas zonas mucho más postergadas, donde hay muy poca información, donde hay muy pocas o escasas campañas de prevención y de sensibilización”.

Velásquez afirmó que es necesario que los niños tengan mayor formación en educación sexual integral, que muchas veces se ve limitado por grupos conservadores desde la institucionalidad.

También citó el informe de fecundidad del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) que señala que la tasa de maternidad adolescente fue de 97 nacimientos por cada mil mujeres de entre 15 y 19 años.

Esta cifra difiere de los datos del Registro Nacional de las Personas obtenidos por LA PRENSA Premium debido a que ambas mediciones consideran poblaciones distintas: el informe del UNFPA se enfoca en adolescentes de 15 a 19 años, mientras que este medio incorporó, además, los registros de niñas de 10 a 14 años.

Sobre estos reportes, que el Código Penal automáticamente tipifica como violación, dijo que “debería de haber mayor investigación” porque “9 de cada 10 denuncias quedan en completa impunidad y quedan en impunidad no porque no haya voluntad para que podamos avanzar en la judicialización de los casos, sino porque lamentablemente existen muy pocos jueces de niñez en el país, no hay suficientes fiscales que puedan investigar a nivel nacional”.

Las cifras del RNP indican que solo en 2023 fueron 868 los casos de niñas de 10 a 14 años que se convirtieron en madres, mientras que en 2024 fueron 638 y para 2025 se duplicó: pasó a 1,465.

Cuando una niña o adolescente se convierte en madre a temprana edad ve sus sueños truncados, dijeron los expertos, ya que dejan sus estudios para criar al bebé y trabajar.

Departamentos

“(Yo) había sacado la primaria... como en eso salí embarazada no seguí estudiando”, contó Lorena, refiriéndose a su primer embarazo cuando solo tenía 13 años. Hace cuatro años (cuando ella tenía 20) tuvo a su segundo hijo, aunque, el año pasado también perdió a Andrés, su primogénito. El pequeño sufrió de tos y, según sus palabras, falleció mientras estaba dormido en su cama. Ella cree que fue por la enfermedad que tuvo durante sus 12 años de vida, aunque nunca supo explicar qué tenía.

Lo llevaba al centro de salud, pero el dinero no ajustaba para la movilización y, en caso de recibir una receta, comprar medicamentos era prácticamente imposible.

Según la asesora de género de Plan Internacional, cuando una mujer tiene un embarazo a temprana edad, se vuelve un patrón cíclico, por eso muchas llegan a tener 2 o 3 hijos cuando no han llegado ni a los 18 años.

791

embarazos adolescentes

se contabilizaron en Gracias a Dios en 2025. Al comparar esta cifra con la de 2024, cuando hubo 133 reportes, observamos que los casos se sextuplicaron.

“El trabajo que posiblemente estamos coordinando con la Secretaría de Educación, con la Secretaría de Salud desde Plan Internacional, es justamente cómo podemos en algún momento focalizar un poco y evitar el segundo embarazo de estas niñas y adolescentes, porque sí es muy común. Y nos decía el personal de salud en algún momento, cuando platicábamos, que no es raro ver a una niña adolescente con un segundo o tercer embarazo, siendo todavía una niña y adolescente”, condenó.

Para ella, todo está relacionado con la desigualdad que existe, porque a ellas se les dice que deben tener un hogar cuando su cuerpo aún no está preparado. También mencionó el acceso a la información y acceso a la salud. “Tiene que ver con la formación integral”, argumentó.

Esto, además, se afecta el desarrollo académico de las niñas, porque se ven orilladas a dejar sus estudios para criar a su bebé y, en muchos casos, para trabajar.

"Debemos hacer un trabajo tanto con las niñas, pero también con las familias, con las comunidades, con los prestadores de servicios de salud, de educación", sugirió García como una respuesta a las alarmantes cifras. Dijo que con las niñas es importante fortalecer el liderazgo y aumentar la confianza para que tomen sus propias decisiones y alejarlas de la violencia física y sexual.

Para los expertos, los embarazos tempranos pueden generar patrones repetitivos, llevando a algunas adolescentes a tener varios hijos antes de alcanzar la mayoría de edad.

La experta, además, se refirió a los casos por departamento y coincidió con lo expresado por el director de Coiproden sobre los factores incidentes. Por ejemplo, las cifras del RNP indican que desde 2023 hasta 2025, los departamentos de Cortés y Francisco Morazán acumularon el mayor número de casos de maternidad adolescente. Seguidamente está Yoro, Olancho, El Paraíso y Choluteca.

Los datos analizados por LA PRENSA Premium evidencian que en los 18 departamentos hubo un aumento en los casos de niñas y adolescentes que se convirtieron en madres, aunque en Gracias a Dios la cifra es preocupante: en 2025 se sextuplicó.

Esto significa que Gracias a Dios no solo se convirtió en el departamento con la tasa más alta de maternidad adolescente sino como el punto geográfico donde hubo mayor aumento en los casos en menos de un años.

Lara Bohórquez, coordinadora de la Unidad de Investigación Feminista del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), defendió la educación sexual integral como una respuesta preventiva ante estos casos, sin embargo, consideró existe una posición bastante punitivista.

“(La educación sexual integral) nos da herramientas para que los niños y las niñas puedan conocer los límites sobre sus cuerpos, puedan decidir y también puedan identificar situaciones de violencia”, explicó.

También se refirió a la responsabilidad que tiene la sociedad, que es la encargada de generar condiciones y conocimiento para disminuir estereotipos de género, justo como lo mencionó García sobre formar un hogar cuando llegan a la adolescencia.

“Eso también cae sobre lo de la impunidad porque en este país todavía no está tipificado ni matrimonio forzado ni embarazo forzado, que podríamos concebir que esas menores de 14 años pues sí son producto de violación”, consideró.

Para ella, las mujeres y las niñas están desprotegidas pese a lo que dice la ley, aunque también cuestionó que “no se generan ni siquiera condiciones de salud amenas o respetuosas a estas menores”.

Metodología

  • LA PRENSA Premium obtuvo los datos a través de informes del INE y solicitudes directas al Registro Nacional de las Personas. Para sacar la tasa de embarazos se dividió el número de casis entre la población adolescente de 10 a 19 años y se multiplicó por mil.
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