06/08/2022
11:34 AM

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“Solo piensan en el beneficio de abajo”: El Tablón revive dudas y temores en La Ceibita

Pobladores esperan la socialización del proyecto de El Tablón para tener claro si la represa que evitará más inundaciones del río Chamelecón en el valle de Sula los afectará o no.

La Ceibita, Quimistán
Para saber

300 familias viven en La Ceibita.Son alrededor de 1,200 residentes en el lugar, según datos recientes del proyecto Identifícate.

4 barrios conforman La Ceibita: La Sierra, El Tanque, Las Caleras y Santa Fe. En su mayoría, los pobladores trabajan en las maquilas de Naco.

Cada vez que un nuevo gobierno desempolva los planes de construir la represa El Tablón, en la comunidad de La Ceibita, en Quimistán, Santa Bárbara, se llevan las manos a la cabeza en señal de preocupación e incertidumbre.

En este estratégico y pequeño poblado patepluma llevan más de 30 años oyendo la misma historia.Sin embargo, esta vez, la nueva intención -en apariencia más decidida y retomada por la presidenta Xiomara Castro- trae más preguntas que respuestas.

Manuel Flores tiene el pelo blanco gracias a los años. Hace un par de lustros, él fue presidente del patronato de La Ceibita y dice que a su edad no le asombra escuchar que un nuevo grupo de políticos promete construir la represa de la que se viene hablando más de la mitad de lo que lleva de vida.

Aunque el proyecto se anuncia como la tabla de salvación en municipios atropellados por las llenas del caudaloso río Chamelecón, valle abajo, siente nostalgia y hasta molestia al señalar que nadie piensa con el mismo afán en ellos.

Experto

Heber Banegas, presidente patronato La Ceibita:

“Muchos no tienen escrituras, el temor es que no se indemnice por eso”

“Solo piensan en el beneficio de abajo”: El Tablón revive dudas y temores en La Ceibita

Desde ya considera que su comunidad, de unos 1,200 habitantes, se convertirá en la nueva damnificada del río que por años ha inundado, cuando los bordos no lo logran contener, las zonas bajas de municipios como Villanueva, San Pedro Sula y La Lima y todos los ramales que están al cabo de su desembocadura en el mar Caribe.

“Me preocupa que solo piensen en el beneficio de los de abajo, pero ¿y nosotros? La Ceibita tiene historia. Estamos en un lugar estratégico del departamento de Santa Bárbara. Aquí crecimos nosotros y nuestras familias”, añade.

En efecto, La Ceibita es la zona donde la carretera que conduce al occidente del país se divide en dos ramales en forma de “ye”: el primero es la CA-4 que une a San Pedro Sula con la parte norte de Santa Bárbara, Copán y Ocotepeque, y la parte dos el inicio de la carretera RN-20 que enlaza con la cabecera departamental y un sinnúmero de comunidades del centro y sur del departamento.

Ese cruce es la base de la economía de la comunidad, ya que decenas de vendedores cada día ofrecen una variedad de productos a los viajeros que van en carretera.

Experto

Manuel Flores, poblador de La Ceibita:

“Esperamos que vengan a la comunidad con propuestas claras que nos beneficien”.

“Solo piensan en el beneficio de abajo”: El Tablón revive dudas y temores en La Ceibita

El equipo de la Unidad de Investigación de LA PRENSA Premium visitó la zona donde se edificará la represa y el sitio, un pequeño cañón donde irá la cortina de la presa, apenas se localiza a 10 minutos de la comunidad por carretera.

En el lugar enclavado en la parte más alta de la comunidad de La Laguna, Quimistán, hay una estación telemétrica que mide constantemente los niveles del río Chamelecón.

Ahí hay un trabajador que baja cuando se le solicita monitorear los aparatos y hacer visita de campo para observar el comportamiento del caudal.

El sitio está a casi seis kilómetros de La Ceibita por el río y aguas arriba no hay más que zonas de cultivos y sus márgenes no están habitados.

Las dudas

Heber Banegas, actual presidente del patronato de La Ceibita, siente ya sobre su espalda la presión de su comunidad.

Desde que la presidenta Castro oficializó el proyecto, el pasado sábado 4 de junio cuando anunció que la obra va a un costo de $115 millones, unos 2,800 millones de lempiras, Banegas no ha dejado de hablar del tema con los vecinos de los cuatro barrios que conforman La Ceibita.

“Hemos estado en constante comunicación con los pobladores y con el alcalde de Quimistán. Él nos ha dicho que solo se hará la cortina, pero que no habrá embalse, por lo que no nos reubicarán. Ya no será una represa hidroeléctrica”, explicó.

Aunque de momento es lo que se sabe, desconoce más detalles de cómo será el proyecto, cómo funcionará cuando haya crecidas del río o qué partes sí se verían afectadas por las inundaciones del embalse temporal.

Y en caso de reubicarlos a todos o a algunas familias, adónde los llevaría, si la zona es estratégica como el punto donde actualmente se encuentran, si tendrán las mismas condiciones, todos los servicios y otras mejoras.

“Tengo 15 años de vivir aquí, y desde entonces se habla de lo mismo. Gobierno que viene toca el tema, pero eso genera diversas opiniones entre los pobladores. Unos dicen que accederían a ser reubicados, otros que nada los movería, otros que sí, pero si les pagan sus tierras y propiedades”, sostuvo.

Banegas añade que lo próximo que esperan es que la comunidad sea informada con todos los pormenores sobre el proyecto. En lo particular considera que si la represa es sin embalse, la ve viable, porque no tendrían que moverse.“Tenemos que tener claro todo, los pros y contras para la comunidad”.

Espera que esta vez el proyecto sí se concrete porque cada vez que el tema se remueve, se paralizan las inversiones comunales y hasta vecinales, por temor a que todo, algún día, quede bajo el agua.

Oficialmente se informó que la represa que se construirá en Quimistán estará valorada en 115 millones de dólares y se edificará en un periodo de tres años. El proyecto será responsabilidad del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS).

De forma preliminar el diseño a adoptar es el de una represa rompepicos, es decir, no tendrá embalse permanente y funcionará solo cuando haya crecidas significativas en el caudal del Chamelecón.

Los estudios en los que se basará la construcción, que datan de hace 30 años, serán actualizados. Al quitarle el componente hidroeléctrico el Estado se ahorrará $135 millones, ya que el proyecto fue valorado en 250 millones de dólares.

“Solo piensan en el beneficio de abajo”: El Tablón revive dudas y temores en La Ceibita