13/08/2022
11:33 PM

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Corrupción militar sobrevuela en aeródromos de Honduras

Una investigación conjunta entre LA PRENSA Premium y EL HERALDO Plus evidencia no solo la millonaria sobrevaloración de las obras, sino el total abandono.

San Pedro Sula, Honduras.

El 10 de marzo de 2015 se anunció con bombos y platillos que el nuevo aeródromo, enclavado en el corazón del pequeño valle de Copán, estaba listo para abrir sus cielos y llevar al mundo toda la cultura, misterios y tradición que encierran las famosas Ruinas de Copán.

Sin embargo, la pista de Río Amarillo, ubicada a 12 kilómetros de la plaza central del pueblo y a 19 kilómetros del parque arqueológico en Copán Ruinas, no vio llegar ni a los turistas ni los aviones prometidos.

Aquel día de marzo de hace siete años se oficializó la llegada de vuelos internacionales desde Tikal, Guatemala, y se aseguró que ya había seis vendidos.

Ahora, sin itinerarios ni aerolíneas -ni locales ni regionales-, la enorme masa de concreto sigue sin cumplir sus objetivos, pese a su millonario costo, a la estela de corrupción tras su construcción y al total abandono en el que se encuentra.

Corrupción militar sobrevuela en aeródromos de Honduras

En una investigación conjunta realizada por las Unidades de Investigación de LA PRENSA Premium y El Heraldo Plus se descubrió la sobrevaloración e irregularidades de parte de las Fuerzas Armadas, no solo de Río Amarillo, que constituye la obra más costosa de todas, sino de los aeródromos construidos o remodelados en la misma época: el de Tela, Atlántida; Choluteca, Choluteca, y Celaque, Gracias, Lempira.

Caso Río Amarillo

“Recibimos de las Fuerzas Armadas de Honduras la cantidad de 190,580,973.08 lempiras, valor que nos corresponde en concepto de la estimación No.01 del periodo comprendido del 21 de julio de 2014 al 15 de enero de 2015 para la ejecución del contrato construcción del aeródromo de Río Amarillo”.

OBJETIVO

Los cinco aeródromos fueron remodelados en el segundo mandato del expresidente Juan Orlando Hernández con el fin de crear una interconexión de aerolíneas locales para potenciar el turismo interno.

“Recibimos de las Fuerzas Armadas de Honduras (FF AA) la cantidad de 104,710,575.72 lempiras valor que nos corresponde en concepto de la estimación No.02 del periodo comprendido del 16 de enero de 2015 al 15 de mayo de 2015 para la ejecución del contrato construcción del aeródromo de Río Amarillo”.

Así dicen dos recibos firmados por Juan Carlos Cordón Castro, gerente general de la empresa Cordon’s Heavy Equipment, ubicada en la ciudad de El Progreso, Yoro.

Ambos documentos, que suman un total de 295,291,548.80 lempiras, son firmados por Cordón Castro luego de que el 15 de enero de 2015 y el 15 de mayo de 2015 le enviara a Fredy Santiago Díaz Zelaya, entonces jefe del Estado Mayor Conjunto, las notas de remisión por dichos montos.

Documentación en poder de La Prensa Premium.

Este dinero corresponde al contrato -suscrito bajo la modalidad de contratación directa- firmado el 14 de julio del año 2014 por Díaz Zelaya y Cordón Castro para la construcción del aeródromo de Río Amarillo, en Copán, valorado en 335,715,925.86 lempiras. De este monto, 43,789,033.81 correspondían al impuesto sobre venta (ISV), de lo cual los militares estaban exentos.

Entonces, al comparar los recibos antes mencionados y las cifras del contrato se refleja que la constructora recibió 3,364,656.75 lempiras de más.

Sobrevaloración

La contratación de la obra para la pista de Río Amarillo -con una longitud de 1,400 metros y 30 metros de ancho- tenía las siguientes especificaciones: la terracería costaría 124,486,850.17 lempiras, el acarreo de material 40,900,227.48; el pavimento de concreto hidráulico 116,392,364.40; administración delegada siete millones, la construcción de la terminal 3,147,450.00, indica el contrato. Lo anterior hace un total de 291,926,892.05 lempiras.

El Aguacate es en realidad una base militar ubicada en las cercanías de la frontera con Nicaragua. Se construyó entre 1980 y 1985.

Ingenieros consultados por LA PRENSA Premium y El Heraldo Plus hicieron hincapié en el precio pagado por la construcción de la terracería, pues el terreno era plano, por lo que el destronque, la limpieza, remoción de la tierra y excavaciones era poco. Además, las Fuerzas Armadas pusieron el cemento para el tiraje de la carpeta hidráulica, lo cual no se restó al momento de la liquidación.

19 KILÓMETROS

Kilómetros hay entre Río Amarillo y las Ruinas de Copán. La pista se halla en una zona plana de la aldea del mismo nombre y es parte de Santa Rita, Copán.

Extrañamente, el contratante en la cláusula XV se comprometió a “abastecer el cemento necesario para la obra en la planta de concreto del proyecto con un precio de Lps. 160.00 la bolsa”.

Gracias a esta cláusula, Cordon’s Heavy Equipment recibió 23,520 bolsas de cemento, valoradas en 3,394,365.75 lempiras, y 7,980.15 toneladas de concreto con un valor de 26,367,501.72 lempiras. Este material fue comprado por el lnstituto de Desarrollo Comunitario Agua y Saneamiento (Idecoas-FHIS) y entregado a las Fuerzas Armadas, que luego trasladó a la constructora.

En la documentación aparece que el 9 de octubre de 2014 Díaz Zelaya y Cordón Castro firmaron un “adendum” de modificación al contrato estableciendo “que finalizada la obra el contratante y el contratista conciliarán el valor total en lempiras del cemento entregado y empleado según la carpeta hidráulica del aeródromo, el monto conciliado deberá ser restado del contrato inicial de la presente obra”.

LA PRENSA Premium y El Heraldo Plus solicitaron a la Secretaría de Defensa copia de los informes de los montos conciliados entre las Fuerzas Armadas y la empresa Cordon’s Heavy Equipment por la cantidad de bolsas de cemento entregadas para la construcción de los aeródromos de Río Amarillo, Celaque, Tela y Choluteca, y la respuesta fue que “se ha podido constatar que no existe un informe del monto conciliado entre las Fuerzas Armadas y la constructora Cordon’s Heavy Equipment S. de R.L. por la cantidad de bolsas de cemento que Idecoas FHIS le entregó para la construcción de los aeródromos”.

En Gracias, Lempira, la pista se ha convertido en un basurero, pese a haber sido remodelado hace siete años.

Ante tal respuesta, este equipo indagó sobre por qué los 29,761,867 lempiras del cemento no se restaron al monto del contrato inicial, y las fuentes explicaron que la compañía se comprometió a realizar obras adicionales que nunca ejecutó.

Sobre este punto, Cordón Castro dijo a este equipo que después de terminada la pista de Río Amarillo “hicimos unas obras pequeñas” en la pista del Segundo Batallón de Infantería (ubicado en Támara), pero fuentes militares aseguraron que ahí no se ha hecho ninguna labor desde hace décadas.

Asimismo, en la cláusula número VII del contrato también se estableció que la firma supervisora de la obra sería el Primer Batallón de Ingenieros, pero, según fuentes militares, las Fuerzas Armadas dotaron a esta unidad de excavadoras, tractores y volquetas y puso al personal de esta unidad a trabajar en la terracería, ejecutando aproximadamente el 40% de esta obra. En la documentación firmada por Cordón Castro aparecen los trabajos del Primer Batallón de Ingenieros nada más con un valor de 6,618,259.40 lempiras.

Por otro lado, en el contrato se estableció la construcción de una torre de control por un valor de 1,500,000 lempiras, la cual no se edificó, así como la construcción de cuatro compuertas de descarga por un valor de 400,000 lempiras, las que tampoco se construyeron. De igual manera, estas cantidades tampoco fueron restadas del monto del contrato inicial.

Sobre esta investigación, este equipo intentó contactar vía teléfono a Díaz Zelaya, pero no contestó las llamadas.

Operatividad

En Río Amarillo se conjugan las irregularidades y la mala planificación. Para que la pista tenga dinamismo y vuelos constantes se necesitan más que intenciones, viajeros, aviones y aerolíneas.

Este pequeño y pintoresco pueblo que se dedica a la agricultura y al comercio y que emerge en una de la riberas del caudaloso río Copán aprovechó el único espacio plano y aparentemente apto que tiene para construir un aeropuerto, que ha pasado más tiempo inutilizable que activo desde que fue construido.