Estas son las cirugías con mayor mora quirúrgica en Honduras
De las 11 mil operaciones pendientes, tres mil corresponden a afecciones en órganos del aparato digestivo o problemas de visión. Honduras requiere más especialistas
- Actualizado: 23 de febrero de 2026 a las 11:29 /
Para miles de pacientes hondureños, esperar una cirugía en un hospital público se ha convertido en un camino de angustia, incertidumbre y deterioro de la salud. Sin embargo, para quienes padecen problemas de visión o afecciones en órganos del aparato digestivo, el tiempo parece avanzar aún más lento.
Esa es la conclusión inicial de la Unidad de Datos de LA PRENSA Premium tras analizar las 10,902 cirugías en lista de espera, al 31 de enero de 2026, según cifras de la Secretaría de Salud obtenidas mediante la solicitud de información SOL-SDS-5674.
Este rotativo clasificó los procedimientos con base en los manuales de especialidades médico-quirúrgicas establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con apoyo de herramientas de inteligencia artificial (IA).
Entre los casos con mayor demora en Honduras figuran 2,291 cirugías generales y 659 oftalmológicas, que en conjunto suman 2,950 procedimientos pendientes. En otras palabras, uno de cada cuatro pacientes en lista de espera requiere una intervención general u oftalmológica.
Estas dos especialidades solo son superadas por 5,988 cirugías agrupadas en diversas ramas médicas, según la información cotejada.
Asimismo, centenares de personas permanecen a la espera de intervenciones oncológicas, cardiovasculares, urológicas, ortopédicas y ginecológicas, entre otras.
Cirugías más pendientes
Las casi 11 mil cirugías pendientes van desde la extirpación de órganos, tratamiento de hernias y de cataratas.
De forma específica, la operación con más casos acumulados es la colecistectomías, la cual consiste en la extracción de la vesícula biliar. Este procedimiento está pendiente de realizarse a 1,432 personas.
Generalmente, se recurre a una colecistectomía cuando hay cálculos en la vesícula o inflamación, también conocida como colecistitis.
En segundo lugar se posicionan las hernioplastías, con 993. En esta operación, se reparan hernias utilizando una malla sintética. No debe confundirse con las herniorrafías, ya que en este procedimiento también se corrigen hernias, pero mediante suturas con el propio tejido del paciente.
La tercera cirugía con mayor mora es la facoemulsificación, con 614 pacientes en espera. Este es un procedimiento oftalmológico que implica la destrucción de cataratas de los ojos usando ondas ultrasónicas. Una vez destruidos los cristalinos, son extraídos.
De igual forma, figuran circuncisiones, extracciones de matrices, extirpaciones parciales de órganos y biopsias como parte de las cirugías con larga lista de espera.
Agónica espera
Reina Isabel Martínez, de 45 años, refleja la agonía de la mora quirúrgica de Honduras. Su vida cambió drásticamente mientras trabajaba como operaria en una maquila de ropa interior en Villanueva.
Su jornada, sentada durante largas horas, comenzó a pasar factura a su cuerpo. Dolor en la columna, rigidez y dificultades para caminar fueron los primeros síntomas de lo que se convertiría en una pesadilla de salud y burocracia.
En 2022, tras sentir un dolor creciente, fue remitida por el médico de planta al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), donde un neurocirujano le diagnosticó un menisco roto grado 3, condición que le impide caminar distancias largas.
Antes no necesitaba bastón, pero actualmente depende de él para desplazarse, y en ocasiones incluso de muletas debido al dolor y la hinchazón en su rodilla izquierda.
A pesar de la gravedad de su situación, la cirugía que le recomendaron ha sido esquiva. Inicialmente le dijeron que sería operada en octubre de 2022, siendo la tercera persona en la fila; sin embargo, “no había fondos ni licitación para realizar la cirugía”, le explicaron, y le pidieron volver en diciembre.
En mayo de 2023, la respuesta fue la misma: estaba en espera. Años después, en 2024 y 2025, la situación no mejoró.
“Me decían que mi material quirúrgico era caro y que no había fondos para operarme, incluso me informaron que la lista de espera ya no existía”, relató Martínez, quien además perdió su empleo en la maquila.
Aunque su anécdota ocurrió en el IHSS, es la realidad que viven cientos de hondureños que acuden al Hospital Escuela, el Hospital Mario Catarino Rivas y demás establecimientos médicos estatales.
Un análisis del equipo de LA PRENSA Premium reveló, a partir de una muestra de 713 casos con fecha disponible, que uno de cada tres cirugías se retrasan más de un año.
Falta de personal e insumos
Aunque la red hospitalaria está conformada por alrededor de 30 centros asistenciales, la realidad es que no todos cuentan con el personal calificado, ni los recursos, para dar abasto a la población.
Un ejemplo de ello es el el área oftalmológica, pues el Hospital San Felipe es el único centro hospitalario que cuenta con estos servicios (sin contar las clínicas oftalmológicas implementadas en el gobierno de Xiomara Castro), orillando a que las personas de municipios lejanos viajen hasta la capital para ser atendidos.
El exviceministro de Salud (2018-2022), Roberto Cosenza, puntualizó que puede existir un enorme subregistro de personas que necesitan una cirugía de cataratas, pero que no han sido diagnosticadas por la misma falta de acceso a estos servicios médicos.
"Las personas tienen que viajar, incluso desde tierra adentro. La población no tiene acceso a un servicio oftalmológico", expresó.
En el caso de las cirugías generales, apuntó que algunas de estas dependen del estado en que llegue el paciente, ya que no todos pueden ser intervenidos de inmediato. Ejemplificó el caso de las extracciones de vesícula, mencionando que si el paciente llega en estado agudo, primero debe ser estabilizado con antibióticos y otras acciones para prepararlo para la cirugía.
José Manuel Matheu, exministro de Salud entre 2022 y 2023, coincidió en que la falta de especialistas en distintas ramas médicas agudiza la mora quirúrgica, por lo que enfatizó que es urgente que Honduras cuente con más galenos especializados.
Para Cosenza, el incremento de médicos con especializaciones y subespecializaciones debe de ir de la mano con el abastecimiento de material médico y herramientas, lamentando que muchos ciudadanos deban buscar cómo pagar exámenes y conseguir insumos.
"El gran problema no es solo no tener acceso a un quirófano, sino el costo del bolsillo que requiere el paciente porque en muchos lugares han tenido que comprar hasta la anestesia para poder ser operado", manifestó.
La salud parece haberse convertido en un servicio casi selecto en lugar de un derecho para todos. En el caso de Reina Isabel, el costo de una cirugía privada es prácticamente prohibitivo para ella: aproximadamente 75,000 lempiras, mientras que una prótesis de rodilla podría superar los 400,000 lempiras, cifra imposible de asumir para Martínez. Mientras tanto, el dolor sigue, y la dependencia de muletas se ha convertido en su nueva realidad.
Martínez, quien vive con su esposo y su único hijo, continúa su vida cotidiana en Santa Cruz de Yojoa con la esperanza de que algún día podrá recibir la atención que necesita para recuperar su movilidad.
Desafío y especialidad
Atender tantos pacientes que requieren cirugía oftalmológica es un desafío para Honduras. Por ejemplo, aunque el procedimiento de una facoemulsificación tarda menos de 20 minutos, requiere de varios años de preparación para tener a un médico con capacidad, indicó el oftalmólogo Francisco Dacarett.
"El profesional que la realiza requiere de al menos 11 años de entrenamiento. Aparte de eso, se requiere de aparatos caros", declaró. Seguidamente, explicó que las cataratas traumáticas y uveíticas son las que deben ser operadas de urgencia.
Las demás pueden ser intervenidas meses o años después, pero pueden traducirse en más problemas de visión o hasta ceguera para el paciente. Si la catarata está muy avanza, entra la probabilidad de que el paciente necesite de una cirugía de mayor complejidad.
Detalló que a medida pasa el tiempo, la catarata se endurece, teniendo que recurrirse a una extracción extracapsular, siendo este un procedimiento menos moderno al tener que recurrir al uso del bisturí para intervenir el ojo.
Sin embargo, Cosenza y Matheu apuntaron que hay condiciones médicas que por su urgencia no pueden postergarse por mucho tiempo, tales como operaciones oncológicas y cardiovasculares.
Ambos exfuncionarios son del criterio de que para reducir la mora la clave está en el recurso humano especializado y en el equipamiento de los hospitales.
"Deberían de abrirse especialidades ya no solo en el Hospital Escuela, sino en los hospitales regionales, donde hayan suficiente número de médicos con los que puedan estar rotando los estudiantes. Ahí deben hacerse especialistas. Si no, nunca vamos a tener suficientes", destacó Matheu. A su vez, comentó que en el sistema público se deben seguir abriendo más plazas de especialistas.
Mientras tanto, la administración de Nasry Asfura contempla en sus acciones de trabajo que los pacientes puedan ser atendidos en centros privados tras haberse aprobado en el Congreso Nacional la ley de medidas excepcionales para la atención prioritaria en materia de salud.
Hasta el momento, las autoridades no han especificado las próximas medidas a tomar después de haber sido aprobado el decreto legislativo.
