En Honduras hay que esperar hasta cinco años para adoptar a niños en abandono

Registros de la Dinaf señalan que hay más de 8,000 niños y niñas en condición de vulnerabilidad en 177 hogares instalados en todo el país.

Casi 300 niñas, niños y adolescentes han sido adoptados en los últimos cinco años en Honduras.
Casi 300 niñas, niños y adolescentes han sido adoptados en los últimos cinco años en Honduras.

San Pedro Sula, Honduras.

El proceso de adopción en Honduras puede demorar un tiempo promedio de tres a cinco años, lo que vuelve el trámite engorroso para muchas familias que están en lista de espera para integrar a alguien más en sus hogares.

Aunque muchos de estos niños fueron abandonados en aceras, calles, hospitales y hasta en basureros, de no hacer el trámite declaratorio de abandono no pueden ser colocados en la lista de “sujetos a adopción”.

La adopción se ha convertido en un mecanismo de protección para niños, niñas y adolescentes que fueron abandonados, maltratados o abusados por los padres biológicos o allegados. Gracias a la adopción se brinda una oportunidad para quienes no pudieron contar con el amor y el cuidado de su familia biológica, también se configura una posible alternativa de formar una familia para las parejas que no pueden tener hijos.

Según estadísticas proporcionadas por la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) a LA PRENSA, hasta mayo de 2021 se registraron aproximadamente 120 niños y niñas en espera de una asignación, cabe mencionar que dentro de este círculo se encuentran niños y niñas que por su edad y condición de salud dificulta un poco su colocación.

De acuerdo con datos del Programa de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes con Derechos Vulnerados, hasta el cierre de mayo de 2021 hubo aproximadamente 8,000 niños y niñas recibiendo medida de protección en una Institución Residencial de Cuidado Alternativo (IRCA), también conocidos como hogares.

La Dinaf informó que a la fecha trabaja con 177 hogares y ha suscrito convenio de cooperación con 31 de ellos.

Del 2015 hasta abril del 2021 se desarrollaron un total de 63 comités de asignaciones de niños, niñas y adolescentes en estado de adoptabilidad, asignando un total de 278 niños y niñas, distribuidos de la siguiente manera: 140 niños y 138 y niñas, a 249 familias de las cuales, 149 fueron nacionales y 100 internacionales. Las 100 asignaciones internacionales se distribuyeron así: 62 en Estados Unidos, 20 en España, cuatro en Canadá, seis en Italia, tres en Alemania, dos en Francia, dos en Bélgica y una en Suecia.

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Niños y niñas de seis años en adelante son los más difíciles de ubicar entre las familias.

La Dinaf contabilizó a la fecha alrededor de 80 solicitudes de familias internacionales y 40 solicitudes de familias nacionales para adoptar menores, Las edades de menores más buscados por familias son entre los 10 meses a cinco años.

Detalle de adopciones en Honduras en los últimos años, según la Dinaf
En el año 2015 fueron dados en adopción 64 menores: 33 niños y 31 niñas, a 61 familias, de los cuales 42 adopciones fueron para nacionales y 18 a familias internacionales
En el año 2016 hubo 42 adopciones: 23 niños y 19 niñas, a 35 familias, de las cuales 18 adopciones fueron a nacionales y 19 a internacionales
En el año 2017 fueron dados en adopción 50 menores: 22 niños y 28 niñas, a 44 familias, de las cuales 25 fueron a nacionales y 19 a internacionales
En el año 2018 hubo 58 adopciones: 29 fueron niños y 29 niñas, a 51 familias, de las cuales 32 eran nacionales y 19 extranjeras
En el año 2019 hubo 36 adopciones: 20 niños y 16 niñas, a 32 familias, de las cuales 17 eran nacionales y 15 extranjeras
En el año 2020 hubo 18 adopciones: ocho niños y 10 niñas, a 17 familias, de las cuales ocho fueron a nacionales y nueve a internacionales.

Son varios los casos exitosos en que la niña o niño adoptado tienen la oportunidad de mejorar su vida a través de un hogar consolidado, recibiendo la oportunidad y ayuda para cumplir su propósito. En diversas situaciones, la adopción encarna algo más que el concepto de "familia" y de "amor", considerando la condición maravillosa de la niña o niño adoptado que tuvo la fortuna de recibir otra oportunidad de vida o la posición de la familia adoptiva que ama sin condiciones a otro ser humano sin necesidad de lazos de sangre.

De acuerdo con la ley hondureña, los hijos adoptivos alcanzan los mismos derechos que los biológicos una vez que esté su inscripción en el Registro Nacional de las Personas (RNP), ellos también adquieren iguales ibligaciones. Si por alguna razón los padres desean devolverlos en algún momento, no es permitido, ya que el incumplimiento de las responsabilidades puede tener consecuencias jurídicas por maltrato, abandono o señalamientos civiles como demanda por alimentos.

Las limitaciones en cuanto a presupuesto alcanzan las diferentes instituciones del Estado, entre ellas la Dinaf, la cual no cuenta con los suficientes recursos económicos y la cantidad de personal idóneo para llevar a cabo la declaratoria de abandono, que es el primer paso para que un menor sea colocado en lista de adoptabilidad.

En la Dinaf sigue primando una lista grande de familias que quieren adoptar, pero también prevalece una lista corta de niños en condiciones de adoptabilidad. Los encargados de los hogares en el país que albergan a los menores envían constantemente informes a la Dinaf indicando que muchos de ellos no reciben visitas de parientes, por lo que deben ser considerados como niños y niñas en abandono, sin embargo, la mayoría queda únicamente en estatus de "vulnerabilidad".

Los hogares que acogen a los menores son los que se encargan directamente de su susbsistencia, sobreviven con apoyo de organizaciones no gubernamentales, fundaciones y asociaciones.

En promedio, el procedimiento de adopción en Honduras puede representar entre 150,000 lempiras a 200,000 lempiras.

Declaratoria de abandono, el primer cuello de botella

"Honduras atraviesa por diversos problemas con relación a la adopción, por ejemplo, varios de los hogares están sobrepoblados, de entre 70 y 80 cada uno, y pese a que el Estado se comprometió en su momento a dar una subvención a estos sitios, ninguno la recibe, estos lugares sólo viven con donaciones y con esta pandemia han sufrido mucho", manifestó en entrevista la abogada Sara Aguilar, esperta en el abordaje de casos de niñez y adolescencia en San Pedro Sula.

"En Honduras no existen programas verdaderos para ayudar a los menores a pesar que son el presente y el futuro. La Dinaf no supervisa los hogares para verificar sus necesidades, cuando es una obligación, teniendo en cuenta también que el presupuesto que tiene es pequeño", aseguró la excoordinadora de la Fiscalía Especial de la Niñez y el Discapacitado.

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Abogada Sara Aguilar

El Código de la Niñez subraya que si un menor no es reclamado por familiares después de dos meses, debe ser declarado en abandono, sin embargo, las autoridades no lo cumplen, ya que hay casos de niños y niñas que pasan hasta cinco años bajo esa condición y ni siquiera tienen certificación de nacimiento, el procedimiento se vuelve tardío, el expediente se engaveta, entre otros problemas que habitualmente se presentan.

"La Dinaf espera hasta un año para realizar publicaciones sobre abandono de menores y a veces ni lo hacen por falta de dinero, ese es uno de los problemas que arrastran, además de que a muchos nos los colocan en condición de adoptabilidad aún sabiendo que lo ameritan, eso provoca que los hogares alberguen a demasiados de ellos durante años", añadió Aguilar.

Hasta los 18 años pueden estar en un hogar y en la mayoría de los casos se les pierde el rastro, aunque hay ciertas instituciones que trabajan con anticipación con un programa llamado "Hermano mayor" para poderles conseguir un trabajo y así salir adelante.

Paso a paso para optar por una adopción

La togada explicó los pasos a seguir para parejas interesadas en adopación. Lo primero es buscar un abogado para que le indique los requisitos, luego recopilar datos y presentar la solicitud ante el registro de adopciones de la Dinaf.

Posteriormente se hacen las evaluaciones psicológicas de trabajo social y otros procesos relacionados. Una vez completados los requisitos, la pareja debe esperar que haya un niño o niña disponible, es allí cuando tiende a ser aún más engorroso el proceso, porque existe un restraso en cuanto a la declaratoria de abandono.

Cuando hay niño o niña diponible, la Dinaf avisa a los interesados y sólo tienen en ese momento, independientemente de la edad, para determinar si lo aceptan o no. Hace unos años los adoptantes podían conocer su número en la lista de espera, algo que ya no ocurre.

Al momento de asignar un menor, lo que sigue es ir a los juzgados para solicitar ante un juez que autorice la adopción, luego éste pide que se haga trabajo social y evaluaciones a la familia, esto incluye una audiencia para entrevistarlos y el Ministerio Público emite su opinión sobre si está de acuerdo o no con la adopción.

Al dictar una sentencia, si es procedimiento anterior a esa resolución se incorpora en una escritura pública, pero si es nuevo, entonces se envía a Tegucigalpa para que sea inscrito en el registro único de adopciones. Luego se manda un aviso al Registro en San Pedro Sula (en caso de que haya sido inscrito en esta ciudad) para que cancele la inscripción anterior y nunca más se vuelva a extender una certificación de nacimiento sobre la de antes, sino que se haga una nueva y con los diferentes datos.

Código de la Niñez y Adolescencia en Honduras con sus últimas reformas
Quien desee adoptar deberá llenar los requisitos siguientes: ser mayor de 25 años y menor de 51, ser casado o compañero de hogar con unión de hecho debidamente legalizada según legislación del país y tener como mínimo tres años de convivencia. De igual manera, estar en el goce y ejercicio de sus derechos civiles, ser de buena conducta y reputación, tener capacidad para educar, asistir y alimentar a la persona adoptada.

También existen adopciones mediante consentimiento; es decir, prioritarias, ejemplos de ello es cuando un tío quiere adoptar al hijo de un hermano fallecido, del mismo modo cuando un esposo quiere adoptar al hijo de su pareja. Esos procesos suelen ser menos lentos, de dos a tres años máximo.

Las adopciones por consentimiento también implican casos cuando el menor está en condición de salud grave y hay parejas que tienen la capacidad económica para ayudarle, más no los padres biológicos. Estas aplican también cuando son niños que fueron asignados para el cuidado de familias de protección temporal antes de que entrara en vigencia la Ley de Adopción Especial (aprobada por el Congreso Nacional el 25 de septiembre de 2018, el 10 de enero de 2019 se lanzó en La Gaceta y fue válida dos meses después de su publicación).

La Ley Especial de Adopción en Honduras establece que "los Estados parte que permiten el sistema de adopción cuidarán de que el interés superior del niño sea primordial y velarán porque la adopción solo sea autorizada por las autoridades competentes".

También hace referencia a que "todo lo relativo a la adopción en el Código de la Niñez fue trasladado al Código de Familia y se reconoce que el Estado de Honduras carece de un cuerpo legal especial en materia de adopciones, únicamente cuenta con las regulaciones dispersas contenidas principalmente en el Código de Familia y en el Código de la Niñez y la Adolescencia". Menciona que mediante un PCM del 4 de junio del 2014 se creó la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf), la que tiene dentro de sus atribuciones tutelar el proceso legal de adopciones de niños y niñas.

A criterio de Yeral Roque, oficial jurídico de la Dinaf a nivel central, esta dirección brinda toda la atención requerida a los menores en el país, al tiempo que descartó que los procesos de adopción sean tediosos, pues argumenta que el detalle radica en que cada uno lleva su tiempo y los requisitos son varios para evitar malas decisiones al momento de conceder los menores a familias.

"En Honduras sigue habiendo mucho interés por la adopción tanto a nivel local como internacional, todos los días hay notificaciones de interesados en ingresar a la lista de adoptantes. Cabe mencionar que durante el 2020 hubo una disminución significativa por la pandemia, pero aún así trabajamos en línea para continuar activos", añadió.

El abogado y representante de la Dinaf remarcó que la mayoría de familias busca niños hasta los cinco años de edad; sin embargo, afirmó que hacen todo lo posible por ubicar al resto de menores de mayor edad. Sostuvo que como dirección apoyan en todo momento a las familias, dándoles capacitaciones para resolver dudas y explicaciones de los pasos que deben seguir para la adopción.

Roque expuso que cuando se produce una adopción, la Dinaf efectúa una serie de seguimientos anuales para analizar los encuentros entre los adoptados y adoptantes.

Aún cuando el mundo se ha vuelto moderno en todas sus dimensiones, muchas personas tienen una serie de prejuicios sobre la familia biológica o adoptivas por desconocimiento. En Honduras muchas personas consideran la adopción como una suerte de "venta" de niños y preguntan a los adoptados "por qué te regalaron" o "por qué te abandonaron", sin ningún respeto por las implicaciones psicológicas, emocionales y legales que puedan existir.

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Psicóloga Delmy Dubón

La psicóloga clínica Delmy Dubón consideró oportuno que los niños que se proponen para la adopción sean ubicados pronto en una nueva familia después de un período de convivencia en hogares o centros de menores, ya que como cualquier otro niño o niña han establecido vínculos afectivos y traen consigo vivencias, recuerdos y experiencias de la historia que les ha tocado vivir.

Su paso por instituciones masificadas y con escasos recursos pueden haber dejado secuelas tanto en su salud física como psíquica actual. Los niños que han visto interrumpida la relación afectiva con su familia necesitan integrarse en el seno de una familia emocionalmente estable y segura, preparada y capaz de superar mayores dificultades que las habituales en la crianza de un niño.

La especialista adujo que es imperativamente necesario que se trate de una familia capaz de ayudarles a reconciliarse con su propio pasado, con su historia y orígenes. En ocasiones los niños muestran reacciones contradictorias y ambivalentes que se manifiestan en los momentos de separación y de reencuentro, pueden alternar entre tristeza, pérdida de respuestas emocionales, retraimiento, reacciones agresivas, temor o hipervigilancia.

"La mayoría de los personajes son rescatados de la soledad y el abandono, para tarde o temprano ser amados y lograr también una vida heróica y exitosa. Moisés, Tarzán, Superman, Blanca Nieves, Luke Skywalker, son algunos ejemplos de historias que tienen gran aceptación entre chicos y grandes, porque ayudan a manejar los sentimientos ambivalentes hacia los padres, al mismo tiempo que gratifican la omnipotencia infantil", añadió Dubón.

"Es muy importante para asegurar la integración del niño o niña la adaptación a su nuevo núcleo familiar y la vinculación afectiva entre los nuevos padres y los hijos adoptivos, si la decisión proviene de personas idóneas. Las etapas previas a la adopción son esenciales y la preparación de los padres es conveniente para el éxito de la adopción, el factor decisivo es su actitud hacia el nuevo hijo", agregó.

"El desarrollo de la personalidad del niño dependerá del cuidado, la atención que recibe, el hecho de que se sienta seguro e integrado en su familia adoptiva. Las parejas deben informarse bien acerca del proceso de adopción, de sus leyes, buscar opciones, elegir un estilo de crianza para sus hijos biológicos y adoptivos, así como conocer los deberes y derechos", recomendó la psicóloga de Capi Atención Integral.

Interactivos realizados por Reynaldo Yanes.

La Prensa