Ni la noche ni retenes detienen a migrantes hondureños

Expertos dicen que militarización de fronteras no frenará fenómeno de la migración.

Un grupo de 46 migrantes haitianos llegó este martes a la medianoche a la frontera de Agua Caliente.
Un grupo de 46 migrantes haitianos llegó este martes a la medianoche a la frontera de Agua Caliente.

Ocotepeque, Honduras.

Durante la noche, cuando la aduana de Agua Caliente, frontera entre Guatemala y Honduras, permanece cerrada, el paso de migrantes que buscan el “sueño americano” no se detiene.

Aunque Estados Unidos anunció esta semana que México, Guatemala y Honduras blindarían sus fronteras para frenar el paso de migrantes, en las líneas divisorias entre estos dos países centroamericanos todo transcurre con normalidad y son resguardadas solamente por algunos efectivos policiales como es costumbre.

Aun sin caravanas, decenas de migrantes realizan durante el día el procedimiento migratorio para ingresar a Guatemala y otros grupos se las arreglan para pasar clandestinamente usando los puntos ciegos ayudados por “coyotes”.

Van solos o en pequeños grupos para no llamar la atención con la esperanza de no ser vistos por militares y policías diseminados en las colindancias de ambos países.

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LA PRENSA recorrió la frontera durante la noche en busca de personas que van hacia Estados Unidos y constató el intenso flujo migratorio de hondureños y extranjeros por este punto fronterizo del occidente del país.

El pasado martes 13 de abril, a la medianoche, arribó a Ocotepeque un bus procedente de Tegucigalpa y, en un retén, fue detenido por agentes de la Policía Nacional, y para sorpresa de estos se transportaban 46 haitianos y tres hondureños migrantes en dirección hacia Agua Caliente.

Los haitianos, con un poco de temor en sus rostros y sin dominar el idioma español, descendieron del bus y se procedió a la revisión de su estatus migratorio y la veracidad de sus documentos.

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La Policía es insuficiente para contener el desplazamiento de personas.

La Policía constató que habían ingresado irregularmente al país por el departamento de El Paraíso, y tras pagar una multa de L4,500 por persona al Instituto de Migración se les había otorgado un permiso para circular por cinco días en el país para luego salir por donde entraron.

Aunque la intención de los migrantes haitianos no era regresar por donde ingresaron, no había razón para detenerlos y continuaron su viaje luego de una hora de validación con la Fiscalía.

“Vamos hacia Estados Unidos en busca de trabajo y una vida mejor. Venimos avanzando por América del Sur. Ha sido un trayecto muy difícil, apenas logramos comprar comida con dinero que nos mandan nuestros familiares”, dijo a LA PRENSA uno de los pocos haitianos que hablaba español.

En un segundo retén, cerca de la frontera, se les ordenó retroceder hasta Ocotepeque, pues la aduana estaba cerrada.

“No podemos detenerlos, pagaron una multa a Migración y pueden circular por cinco días en Honduras, si pasan ilegalmente a Guatemala ya es responsabilidad en su territorio. Sin embargo, no los dejaremos pasar a la frontera porque está cerrada”, dijo uno de los agentes en el operativo.

Los extranjeros fueron custodiados a las 3:00 am al parque de Ocotepeque y ante la falta de explicaciones de la Policía, unos comenzaron a llorar y otros a quejarse con el conductor y ordenarle que los llevara a la frontera sin querer descender de la unidad. Con la salida del sol, los haitianos planeaban su ingreso a Guatemala por puntos ciegos.

Motivaciones

Otros hondureños migrantes permanecían en la frontera de Agua Caliente a medianoche del martes esperando la oportunidad para abrirse paso por Guatemala, ya que horas más temprano la Policía y el Ejército de Guatemala los había hecho retroceder en un operativo en Chiquimula.

“Somos técnicos electricistas, en Honduras no hay trabajo, pero está difícil el paso por Guatemala. Hemos intentado varias veces salir por Agua Caliente. Al salir corriendo dejé la maleta botada. Esta es la tercera vez que nos vamos y la que menor trayecto hemos recorrido”, expresó un sampedrano que solo se identificó como Kevin.

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Por la frontera de Corinto, Cortés, y Agua Caliente, Ocotepeque, cientos de migrantes hondureños buscan cruzar todos los días a Guatemala con la intención de llegar a Estados Unidos.

Ese día, tras amanecer, a las 6:00 am, decenas de hondureños y extranjeros se alistaban para viajar tras cancelar servicio en hoteles y hostales de Ocotepeque.

En la frontera de Corinto, entre Cortés e Izabal, la situación no es distinta. “Muchos esperan a la noche para subir por las colinas y rodear la frontera. Es lamentable la situación de Honduras”, comentó el camionero Ernesto Madrigal.

Otros, a la medianoche, caminaban pero de regreso a sus hogares deportados de México y Estados Unidos; algunos con la esperanza de volver a prepararse para salir de nuevo hacia el norte.

Desacierto

Istmania Platero, defensora de derechos humanos e investigadora con especialidad en migración, afirmó que se ha hablado de políticas para reprimir a los migrantes, pero no se ha hablado de políticas preventivas.

“La militarización en las fronteras significa que el derecho humano de migrar ya ha dejado de contemplarse como tal. El Estado de Honduras es señalado como promotor para abandonar el país por la corrupción y falta de oportunidades. El Gobierno no hace el esfuerzo por proteger a la población ni por generar empleo”, agregó.

Elena Toledo, directora de la Fundación Eléutera, dijo que la petición de militarización de la región por parte de Estados Unidos no es una medida que frenará la migración, todo lo contrario, complicará más el escenario.

“Me llama la atención que Guatemala se desentienda de este tema cuando se vio la reacción que ellos tuvieron para frenar la caravana pasada al militarizar el tramo por donde iban a pasar los migrantes hondureños.

México, en cambio, ya venía con este comportamiento militarista desde el gobierno de Trump”, comentó.

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La Policía es insuficiente para contener el desplazamiento de personas.

Toledo agregó que está de acuerdo en que migrar es un derecho, aunque de forma regular, segura y ordenada; sin embargo el cuestionamiento no debe ser, ¿cómo detener a los migrantes?, sino, ¿por qué no se quedan en sus países?

“Simplemente porque no hay seguridad ciudadana ni jurídica y no hay movilidad social para reducir la movilidad humana. No hay apoyo a la gente ni reglas claras, tampoco financiamiento a las mipymes y generación de empleo, entonces, por estas causas la migración va a continuar y los únicos que ganan son los coyotes y los traficantes”, acotó.

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Guadalupe Ruelas, director de Casa Alianza, dijo que de 18 mil niños detenidos en la frontera de Estados Unidos, de enero a marzo de este año, se contabilizan más de 3,000 menores hondureños.

“El tema de militarización es preocupante porque se prevé represión”, cuestionó.

La Prensa