La difícil realidad que los médicos en UCI enfrentan en Honduras por la pandemia

El internista Alejandro Cárcamo del IHSS detalla cómo han logrado seguir adelante en una área tan delicada ante un virus mortal y desconocido.

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San Pedro Sula, Honduras.

Justo cuando el reloj marca las 5:30 am, Alejandro Cárcamo, médico internista del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) de San Pedro Sula, zona norte de Honduras, se levanta para asistir a sus pacientes en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

La taza de café acompañada de un desayuno típico con frijoles y tortillas no pueden faltar para comenzar el día, que seguro será estresante como todos los demás desde el inicio de la pandemia.

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Para despertarse por completo toma un baño y luego se pone su traje de "superhéroe" y hacerle frente a la jornada.

Prepara todo su equipo de bioseguridad y lo lleva al auto. Mientras conduce, observa la cantidad de personas que transitan en las calles sin utilizar mascarilla o sin llevarla correctamente, algunos todavía incrédulos del virus.

Por su mente pasan mil pensamientos, pero el principal es que ninguno de ellos llegue a necesitar un cupo en los hospitales, los cuales han colapsado por la pandemia.

Al llegar al IHSS y antes de entrar al área Covid, se coloca el traje completo de bioseguridad que llevará durante unas cuatro horas, este proceso demora alrededor de 30 minutos.

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El galeno detalla que unos cuatro médicos especialistas son parte del equipo de UCI, más las enfermeras y el resto de personal.

Aunque el IHSS les han proporcionado el equipo básico, el galeno y sus compañeros adquieren de su propio bolsillo mascarillas de mejor calidad y filtros adecuados para mantenerse protegidos.

"El ambiente en UCI, antes del Covid-19, era tranquilo hasta cierto punto. Teníamos nuestra rutina establecida y lidiábamos con casos complicados, pero jamás nos enfrentamos a una pandemia. Desde el inicio de la crisis sanitaria comenzamos a extremar nuestro protocolo de higiene y bioseguridad, de manera inevitable, esto nos llevó a tener un ambiente más estresante".

Cada una de las diferentes áreas de la medicina tiene su grado alto de estrés y complejidad; sin embargo, en UCI el nivel se eleva aún más, pues los pacientes están en condición grave, por lo que requieren monitorización constante de los signos vitales y otros parámetros, como el control de líquidos.

A esto se le suma, que durante la pandemia ha habido una saturación en esta unidad por la afluencia masiva de enfermos con insuficiencia respiratoria y neumonías que requieren de intubación y ventilación mecánica, entre otras patologías.

La tasa de letalidad en Honduras en este momento es de aproximadamente 2.41%, esto de acuerdo a los expertos se debe la falta de atención a las enfermedades crónicas.

"En la UCI del IHSS tenemos dos áreas; una de no Covid-19, que consta de siete camas para pacientes por otras causas como traumas o porque han sido sometidos a operaciones complejas y otra área de personas con coronavirus".

"Parte esencial de nuestro trabajo consiste en monitorear los signos vitales de todos los pacientes que están estables y también hacemos todo lo necesario para estabilizar aquellos que no lo están. También verificamos el intercambio gaseoso, así como los parámetros del ventilador en el caso de los que están intubados".

Al llegar la hora de descanso, Cármamo se toma su tiempo para retirarse el traje, desinfectarse y tomar sus alimentos. Antes de comenzar el turno de noche evita consumir líquido y así no tener necesidad de ir al baño para evitar el riesgo de contagio.

"Durante este año ha habido casos más complicados que otros. Hemos tenido algunos pacientes que han durado hasta un mes en esta área".

Para el especialista el tratamiento oportuno y adecuado, así como no tener comorbilidades es clave para salir de esta área. "También es fundamental no automedicarse, pues es muy común que usen esteroides cuando no los necesitan y a largo plazo perjudica la evolución del paciente".

En el año de pandemia en Honduras, alrededor de unas 40 personas han logrado salir de la UCI del IHSS de decenas que han ingresado, según Cárcamo.

"Nuestra labor ha sido cansada y estresante al tener que ver a tantos pacientes estar al borde de la muerte por causa de un virus desconocido, pero sin duda, se vuelve más agobiante cuando tratamos a colegas, no podemos evitar pensar que podríamos ser los siguientes".

Cárcamo es uno de los médicos que fue asintomático al dar positivo al virus en octubre del año pasado. Relató que se aisló durante 14 días y regresó a sus labores.

"Recuerdo que hasta los seis meses de haber iniciado la pandemia pude ver a mis padres y lo hice desde la calle, no quise entrar a la casa, no hubo besos ni abrazos porque no quería ponerlos en riesgo. Ha sido duro emocionalmente y físicamente".

El galeno también realiza turnos matutinos en el hospital Mario Catarino Rivas, cada seis días, para atender alrededor de 60 pacientes con coronavirus, quienes no están en condiciones graves, pero sí requieren atención especial para evitar llegar a cuidados intensivos.

Cuando termina su recorrido y seguimiento a estos pacientes, acude hacia el IHSS para atender a los más graves en el área de UCI, la cual casi siempre está al tope, en donde repite el proceso de higienización.

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De acuerdo con Cárcamo la parte más difícil de su trabajo en esta área ha sido tratar a colegas. "No se puede evitar pensar que podría ser uno mismo".

Secuelas del Covid-19 tras pasar por UCI

En algunos casos salir de UCI no significa que todo está resuelto para el paciente, ya que hay un porcentaje que puede desarrollar disminución de la capacidad funcional respiratoria, trastornos neurológicos como neuropatía o síndrome de estrés postraumático.

"Sin embargo, cada vez que un paciente es dado de alta nos invade una enorme alegría a todo el equipo, sabemos que habrá una familia feliz que aguarda afuera con esperanza de verlo nuevamente".

El internista detalla que este tipo de pacientes necesitan rehabilitación por los efectos de la enfermedad y por fortuna en el IHSS cuentan con un área dedicada a ello.

Cárcamo sostiene que regresa a su hogar con un enorme alivio y gran satisfacción de haber realizado, una vez más, su mejor esfuerzo como desde el primer día de pandemia pese al riesgo que conlleva.

"Salir de casa cada mañana es más sencillo que regresar, pues al trabajar en un hospital y sobre todo en un área tan complicada tienes que desinfectarte muy bien antes de poner un pie dentro de tu hogar. Así que, me quito la ropa afuera, la pongo a lavar, me baño, me lavo muy bien las manos y la cara. Este proceso me toma alrededor de una hora y lo tengo que hacer a pesar del cansancio".

Su mayor recompensa es disfrutar tiempo junto con su hijo y esposa, cenar junto a ellos y descansar para recuperar energías volver a la "batalla" es su mayor inspiración hasta el día de hoy.

"No podría estar más agradecido con Dios por permitirme realizar mi labor, solo le ruego que me guarde y haga que las personas tomen más conciencia sobre este mortal virus. Nosotros seguiremos haciendo nuestra parte, pero necesitamos que la población haga la suya, cuidarse".

La Prensa