18/05/2022
07:49 PM

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'Lo más terrible es ver agonizar a un paciente con Covid-19', afirma Beatriz Sorto, enfermera del IHSS

La enfermera narró a Diario LA PRENSA lo importante que ha sido la labor de los profesionales en esta área a un año de pandemia en Honduras.

San Pedro Sula, Honduras.

'Me derrumbé el día que falleció una amiga y colega; y cuando murió un paciente joven que agonizó durante horas a causa del Covid-19, pese a todos los esfuerzos que hicimos', relató a Diario La Prensa Beatriz Sorto (26), profesional de la enfermería del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en la zona norte.

'Cuando comenzó la crisis sanitaria jamás pensé que pasaría todo esto, tantas muertes y dolor. Sin duda lo más terrible es ver agonizar a un paciente por Covid-19. Nos tocó poner a prueba nuestra vocación y la capacidad de nuestro cuerpo para atender a los pacientes tras jornadas de más de ocho horas'.

Sortó agregó que en la pandemia se reafirmó la valiosa labor que realizan las y los enfermeros en los diferentes centros y hospitales. 'Siempre he dicho que sin el equipo de enfermería una estructura física no sería un hospital, esta área es todo para el paciente, le brindamos los cuidados necesarios, sabemos todo de él sin necesidad que nos diga lo que necesita'.

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El área de Covid-19 en la que trabaja Sorto tiene la capacidad para 106 pacientes y cuenta con 26 profesionales de enfermería y 56 auxiliares.

Para ingresar a la unidad debe utilizar el equipo de protección personal, lavarse las manos, colocarse el Mono Tyvek (traje permeable), guantes, bata, botitas, mascarilla de la mejor protección, gafas o caretas y otro par de guantes, 'tras colocarnos el equipo no poder ir al baño a hacer nuestras necesidades fisiológicas'.

El trabajo de Beatriz y sus colegas ha ido más allá de la atención médica y es que a pesar de que los pacientes solamente alcanzan a verles los ojos por el equipo de bioseguridad, durante su proceso de recuperación se convierten en una familia.

Foto: La Prensa

El área de Covid-19 del IHSS en la que trabaja Beatriz Sorto tiene la capacidad para 106 pacientes y cuenta con 26 enfermeros y 56 auxiliares de Enfermería.



'Aprenden a reconocernos por la voz. Les cantamos en su cumpleaños, les brindamos palabras de ánimo y les ayudamos a mantenerse en contacto con sus familiares. Tratamos de transmitirles buena vibra porque una vez que entran ahí no pueden ver a sus queridos'.

Estas valiosas acciones han tocado el corazón de familias humildes quienes agredecidas se despojan de lo poco que tienen para mostrarles su gratitud. 'En una ocasión me llevaron unas bebidas y frutas. Me da pena recibir detalles, ya que no lo hago por interés, sino porque me nace. Mi corazón se hace pequeño cuando me dan las gracias y me bendicen, no puedo evitar el nudo en la garganta y me siento la mejor enfermera'.

Desgraciadamente, en muchos casos aunque los médicos y enfermeras hagan todo lo que esté en sus manos, el virus actúa de manera impredecible.

'No puedo olvidar el caso de un joven llamado Santos que luchó durante varios días contra el Covid y tenía la esperanza que se recuperaría. Él siempre esperaba que lo fuera a saludar y le decía 'Aja y no te has ido, tenés que apurarte'. De un momento a otro empeoró y un día comenzó a agonizar. Oré por un milagro y le pedí a Dios que ese chico no muriera, me fui a casa con el corazón angustiado, pero con la fe en el Señor y al día siguiente murió, me dolió mucho y siempre lo recuerdo'.

Foto: La Prensa

Para la profesional de la Enfermería la pandemia resaltó la importante labor que realizan en esta área de la salud.


Permanecer lejos de su familia también ha sido una dura prueba. Al inicio de la pandemia tomó la decisión de no ver a sus padres por varios meses para evitar ponerlos en riesgo.'Les pedí que no vinieran a la ciudad, ya que éramos el foco de infección y corrían más riesgo de contagio. Los dejé de ver y cuando me reencontré con ellos no me pude darles un abrazo y un beso por miedo a enfermarlos'.

A pesar de los días tristes, cansados y el repunte de casos por Covid-19, la enfermera sostiene en que no abandonaría su labor, la cual escogió cuando estudiaba su último año de colegio.

'No sabía qué estudiar, pero una compañera dijo que su mamá era enfermera y ahí nació la idea. La decisión la tomé cuando mi padre estuvo muy mal de salud y me encargué de su cuidado. Me matriculé en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras del valle de Sula ( Unah-vs) y me titulé'.

Foto: La Prensa



Desde ese momento supo que dedicaría su vida a la enfermería, una noble labor que requiere enorme vocación y la cual ha decidido llevarla más allá, pues también imparte clases de técnico en enfermería en el Instituto los Zorsales, dejándole un legado a su país a través de nuevos profesionales.

Sus deseos por continuarse formando no se detienen a pesar de la pandemia, ya que se prepara para estudiar la maestría de Emergencia y Cuidados Intensivos. 'Primero Dios lo lograré y seguiré contribuyendo a mi nación'.

Sin embargo, en este momento su mayor anhelo es que los hondureños sigan practicando las medidas de bioseguridad para evitar más luto y que tanto la población en general como los profesionales de la salud tengan un mañana para hacer realidad sus sueños. 'Depende de todos controlar esta pandemia, tenemos que ser responsables'.

Foto: La Prensa

Beatriz también da clases de técnico en enfermería en el Instituto los Zorsales.