El milagro de Joaquín: el hondureño en Londres que estuvo 6 meses en UCI y vivió para contarlo

Un aneurisma le permitió no ser desconectado de los respiradores artificiales y perder la vida.

El hondureño Joaquín Rodríguez vive en Londres desde el 2013. Aquí posa en la emblemática Tower Bridge de dicha ciudad del Reino Unido.
El hondureño Joaquín Rodríguez vive en Londres desde el 2013. Aquí posa en la emblemática Tower Bridge de dicha ciudad del Reino Unido. /

Londres, Reino Unido.

No hay día que no mire al cielo para agradecer por la vida y el milagro de sobrevivir al covid-19 tras seis meses en la unidad de cuidados intensivos del King's College Hospital, al sureste de Londres. Dos de esos meses en coma, intubado y sin conocimiento alguno.

El covid-19 estaba en toda su potencia atacando la salud de miles de europeos (al día de hoy se reportan 38.2 millones de contagiados) a principios del 2020 y sin darse cuenta llegó a su vida.

Él es Joaquin Rodríguez Perdomo, un hondureño de 62 años que salió de su país en mayo del 2004 para emprender, como miles de hondureños, su sueño europeo debido a las escasas condiciones de trabajo y oportunidades en su tierra, dejando a sus hijos pero con esperanzas de volver a verse algún día.

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España fue el país que le abrió las puertas y tras nueve años de estabilidad laboral en Valencia, debió trasladarse a otro lugar dentro de la Unión Europea debido a la crisis financiera mundial en el 2013. Antes de partir, contrajo matrimonio con el amor de su vida, la siempre dulce Alba Lucía y conoció a quien luego sería el ángel de Dios en el peor momento de su vida, su hijastra (hija para él) Beatriz.

El nuevo destino fue Inglaterra, un lugar donde Dios ya tenía destinado que además de trabajo sería donde preservaría su vida.

"Don Quincho" como le dicen sus seres queridos, es un hombre de estatura media, conocido por carismático, generoso y vigoroso. En su rostro de tez clara ya se notan las marcas de la experiencia que la vida le ha dado y que transmite a todo el que se dispone a escucharle.

Posee un enriquecido conocimiento en letras y además una profunda fe que ahora más que nunca le acompañan.

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Joaquín vive desde el 2004 en Europa, donde ha luchado por salir adelante y apoyar a sus familiares en Honduras.

Cuando sus familiares y amigos le visitan en la ciudad de "la milla cuadrada" les invita a maratónicas caminatas a lo largo y ancho de los lugares más emblemáticos de dicho lugar como la Abadía de Westminster, el palacio de Buckingham, Big Ben, London Eye, entro otros. En ocasiones a bordo del metro o en los buses de dos pisos, no faltan las extensas platicas de sus vivencias y por su puesto, de la realidad en Honduras.

Un digno representante de la sencillez y gentileza que poseen los hondureños en su esencia.

Inminente contagio

Joaquin aún no se recuperaba de la pérdida de su querida esposa Alba Lucía, quien falleció a causa del cáncer fulminante en el 2018, cuando debió emprender una lucha sin cuartel por su propia vida.

El golpe de la pérdida de su esposa lo tomó por sorpresa, pues en 15 días la perdió para siempre, pero más sorpresiva sería la forma en cómo adquirió la enfermedad del covid-19.

A principios de marzo del 2020, cuando regresaba de unas cortas vacaciones por España, Rodríguez vivió sus últimos momentos amenos y de descanso.

"Creo que mi contagio se dio en el desplazamiento que hice en tren desde el aeropuerto hasta Londres, allá por el 15 de marzo 2020", recordó el sexagenario.

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El caso de la recuperación de Rodríguez acaparó la atención de medios ingleses. Foto: captura de pantalla documental canal 4 de Londres.

Cabe destacar que en ese momento, tanto en Reino Unido como España ya estaban emitidas las alertas sanitarias por el covid-19 y el uso de las mascarillas, las distancias y otras herramientas estaban en uso.

En diálogo con LA PRENSA, Rodríguez compartió que trató de ignorar los primeros síntomas que fueron malestar de garganta, tos, dolor de cuerpo y un leve malestar estomacal con algunos remedios caseros.

A esos malestares se le sumaron la dificultad para respirar cada vez más asfixiante que se combinó con la rapidez de la invasión del virus en su organismo.

"El 22 (de marzo) al mediodía pedí a Beatriz que llamara a la ambulancia porque me sentia muy mal. Eso no fue posible porque ya había bastante demanda en los hospitales. Tuvimos que llamar un Uber. Para ser sincero solo recuerdo que baje del taxi", reveló

"Este caballero se viene muriendo", fue todo lo que dijeron los médicos londinenses para luego internarlo y entubarlo.

En ese momento, se convirtió oficialmente en uno de los 4.1 millones de habitantes de Reino Unido que se han registrado como contagiado por el coronavirus y comenzó un sueño profundo del que estuvo a punto de no despertar.

En coma por dos meses

Desde ese momento perdió el conocimiento y no tuvo contacto con nadie de su familia en Honduras ni Londres durante dos meses en los cuales su salud no tuvo ninguna mejoría. Entró en estado de coma en un abrir y cerrar de ojos.

Las autoridades del hospital comunicaban a su hija Beatriz cuáles eran los medicamentos que su pariente recibía sin tener ninguna respuesta favorable.

La joven de origen colombiano nunca perdió la fe.

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En esta sala del King's College Hospital de Londres estuvo hospitalizado Joaquin por seis meses. En la imagen se ve a Beatriz su hija y un médico del centro hospitalario. Foto: captura de video canal 4 de Londres.

"Después de la muerte de mi madre, no imaginé que se vendría algo tan fuerte en mi vida", dijo a medios ingleses con voz entrecortada.

Mientras tanto en Honduras, su madre, sus hijos, amigos y demás familiares rogaban a Dios por un milagro, mientras ellos también luchaban por esquivar el covid en su país. Beatriz junto a su amiga Silvia fueron las personas que día a día les mantenía informados y les llenaba de ánimo cuando todo parecía indicar que perderían a su gran líder familiar. Lo peor estaba por venir.

Con el paso del tiempo, recibieron la noticia que acabaría con las esperanzas de volverlo a ver; Joaquín sería desconectado de los aparatos que le daban oxígeno artificial si no reaccionaba en un lapso de tiempo de 48 horas.

Aunque las cadenas de oración en Honduras comenzaron, en la intimidad de la familia Rodríguez había incertidumbre y preocupación incluso por lo que podía pasar si su amado Joaquín perdía la vida en un lugar tan lejano. Sin embargo, la confianza en los propósitos de Dios jamás se perdió. Alrededor de todo este escenario, cientos de personas estaban perdiendo la vida por esta misma razón, hasta la fecha van 2.5 millones de personas fallecidas por el virus en el mundo. Mantener la fe era un verdadero reto.

El milagro

Paradójicamente, en medio de un panorama casi de luto, una complicación cerebral generó el milagro que le conservó la vida al santabarbarense.

Un aneurisma (dilatación localizada y permanente que se produce en las paredes de las arterias cerebrales) fue detectado por las máquinas que lo monitoreaban pero fue la luz que permitió que despertara a pocas horas de ser desconectado.

Gracias a esa "complicación", el organismo de Joaquín reaccionó dos meses después de estar en coma y de un momento a otro, casi cuando la batalla estaba perdida, la vida regresó.

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Joaquín contrajo matrimonio en 2013 con Alba Consuelo, quien falleció en 2018 a causa de un cáncer fulminante.

"Yo se que fue mi Dios quien permitió que esto sucediera y me mantuviera con vida, Él tenía planes conmigo que espero cumplir", relata con emoción.

Con el paso de los días, comenzó el proceso de recuperación que logró sacarlo de la Unidad de Cuidados Intensivos del centro asistencial en agosto del 2020, seis meses después de que ingresó al borde de la muerte.

Rodríguez afirma que recuperó su consciencia mientras su hija estaba en videollamada con sus familiares desde su cuarto de hospital.

Según los doctores del King's College Hospital, el hondureño ha sido la persona que más tiempo estuvo en la UCI (con el coma incluído) y vivió para contarlo en todo Reino Unido hasta la fecha.

Poco a poco, don Quincho fue estableciendo comunicación con Beatriz que lo visitaba mientras recibía rehabilitación fisioterapéutica y corporal para luego salir con él en una silla de ruedas rumbo a la recuperación lenta, pero total.

"Este proceso me deja un gran aprendizaje de cuán efímeros somos en esta vida, que nuestra situación cambia de un momento a otro, que debemos vivir la vida gozando de cada maravilla que Dios nos concede, empezando por su misericordia que es nueva cada mañana", confiesa el hombre desde la casa donde se rehabilita.

"Siempre debemos tener el perdón en nuestros labios, no debemos atesorar resentimientos en nuestros corazones, debemos cambiar un grito o un portazo por un beso y un "Dios te bendiga", porque no sabemos si esa será nuestra última despedida", añadió.

Aunque los doctores le dijeron que su recuperación tardaría dos años, para diciembre del 2020 ya estaba listo en un 90%.

Una historia impactante

El caso de Joaquín Rodríguez acaparó la atención de muchos en Londres, tanto que un canal inglés eligió su testimonio para transmitirlo en un documental llamado "Surviving covid" o sobreviviendo el covid.

En ese material exclusivo de aquel país, presentan a cuatro personas que lucharon contra el virus, de los cuales solo dos de ellos vivieron para contarlo.

"Actualmente me hacen seguimiento por parte del sistema de salud del Gobierno (de Reino Unido), me han dicho que lo pueden hacer hasta por 10 años, preguntan por mi estado actual físico, anímico emocional, cómo me integro a la normalidad, posibles secuelas, mi alimentación, entre otros", asegura.

Añade que agradece "al sistema de seguridad social del Gobierno inglés que me brindó todas las atenciones necesarias durante el proceso hospitalario, además al no poder trabajar de inmediato y por la convalecencia me han asignado y alguna que otra pensión", cerró.

Afortunadamente, Joaquín recibió el pasado 22 de febrero la vacuna contra el coronavirus que lo inmuniza incluso contra cualquier cepa que exista.

El valiente guerrero hondureño espera con ansias que pandemia desaparezca y le permita poder viajar de regreso a su país natal para reencontrarse con su madre, sus queridos hijos Fabricio, Yaranesy, Leonardo, sus nietos y demás familiares.

A su lista de aventuras, le añade una nueva historia que contar: "sobreviví al covid-19".

La Prensa