Honduras podría enfrentar un nuevo periodo de sequías, olas de calor y reducción en la disponibilidad de agua debido al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, un escenario que genera preocupación por sus posibles efectos en la agricultura, la generación de energía hidroeléctrica y la seguridad alimentaria.
César Quintanilla, analista ambiental, advirtió que el país se encuentra en una condición de alta vulnerabilidad debido a los impactos acumulados del cambio climático, lo que podría intensificar las consecuencias de este evento climático que, según explicó, presenta características que podrían acercarlo a un “Súper Niño”.
Menos lluvias y presión sobre los embalses
“Esta situación se da porque nosotros ya venimos afectados por el cambio climático y ahora estamos a punto de enfrentar un fenómeno de El Niño, que no es normal, y que podría convertirse en Súper Niño”, señaló Quintanilla.
El especialista explicó que uno de los principales riesgos para Honduras está relacionado con la reducción de las precipitaciones, lo que tendría efectos directos en la disponibilidad de agua para consumo humano, la producción agrícola y la generación de electricidad.
Quintanilla indicó que el país podría registrar una disminución de entre 40% y 60% en las lluvias, un escenario que afectaría el nivel de los embalses utilizados para la generación hidroeléctrica.
“Nos agarra en un momento en que tenemos los embalses abajo, con una menor cantidad de lluvia que andará entre 40 y 60%. Si aquí en el centro, solo por poner el ejemplo de una zona específica, deberíamos recibir 1,100 milímetros, pues recibiremos un 50% menos. Entonces son impactos severos”, explicó.
Agricultura y seguridad alimentaria en riesgo
El analista señaló que la disminución de las lluvias y el incremento de las temperaturas podrían afectar la productividad agrícola, especialmente en zonas donde los cultivos dependen de las condiciones climáticas regulares.
Además, alertó que el estrés hídrico podría aumentar la vulnerabilidad de los bosques, favoreciendo la aparición de plagas y elevando el riesgo de incendios forestales durante los periodos secos.
“Específicamente esos son los efectos que se esperan en Honduras: temperaturas más altas y olas de calor, menos lluvias y sequías prolongadas, impacto en agricultura y seguridad alimentaria, mayor riesgo de incendios por el estrés hídrico”, manifestó.
Quintanilla también advirtió que las altas temperaturas podrían generar consecuencias para la salud pública, debido al aumento de enfermedades relacionadas con el calor extremo y una mayor exposición a la radiación solar.
Asimismo, mencionó que las condiciones climáticas podrían favorecer la proliferación del dengue, una enfermedad que suele registrar incrementos durante periodos con condiciones favorables para la reproducción del mosquito transmisor.
El especialista agregó que el calentamiento de las aguas superficiales podría afectar la actividad pesquera, al modificar las condiciones de los ecosistemas marinos.
Recomiendan prepararse con almacenamiento de agua
Ante este panorama, Quintanilla recomendó implementar medidas de adaptación para reducir los impactos, entre ellas fortalecer los sistemas de captación y almacenamiento de agua de lluvia en los hogares.
Según el analista, acciones preventivas permitirían enfrentar de mejor manera una posible reducción en la disponibilidad del recurso hídrico durante los próximos meses.
El fenómeno de El Niño es un evento climático que altera los patrones normales de temperatura del océano Pacífico y puede provocar cambios en las condiciones de lluvia y temperatura en distintas regiones del mundo, incluyendo Centroamérica.