El Niño podría afectar a Honduras con más calor y lluvias irregulares

El Niño podría fortalecerse entre julio, agosto y septiembre de 2026. Conozca cómo afectará las lluvias, el calor, la agricultura y el agua en Honduras

El Niño podría afectar a Honduras con más calor y lluvias irregulares
Tegucigalpa, Honduras.

Honduras podría enfrentar un clima más extremo e irregular en los próximos meses debido al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, que, según organismos meteorológicos internacionales, tiene altas probabilidades de alcanzar una intensidad fuerte entre finales de 2026 e inicios de 2027.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que entre julio, agosto y septiembre de 2026 el fenómeno evolucione rápidamente hacia un episodio fuerte en Centroamérica y el Caribe, con efectos en las lluvias, la agricultura, el abastecimiento de agua y la economía.

Sin embargo, esto no significa que Honduras dejará de recibir lluvias ni que todo el país enfrentará sequía al mismo tiempo. El Niño suele provocar un clima más variable, con periodos prolongados de calor, pausas en las precipitaciones en algunas regiones y lluvias intensas que pueden ocasionar inundaciones repentinas.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que existe un 81 % de probabilidad de que El Niño alcance una categoría muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, lo que lo convertiría en uno de los episodios más intensos desde que comenzaron los registros en 1950.

El Niño no significa cero lluvia, pero sí un clima más extremo para Honduras

De acuerdo con el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) de Copeco, uno de los principales efectos en Honduras será el fortalecimiento de la canícula, especialmente en Choluteca, Valle, El Paraíso, Francisco Morazán, La Paz y Ocotepeque, además del sur de Comayagua, Intibucá y Lempira.

En estas zonas, la reducción de las lluvias puede afectar la producción agrícola, disminuir la disponibilidad de agua para consumo y riego, reducir las cosechas de maíz y frijol, provocar pérdidas ganaderas e incrementar el riesgo de incendios forestales.

El fenómeno también podría impactar la economía familiar. Una menor producción de granos básicos podría elevar los precios de los alimentos, mientras que las altas temperaturas aumentarían el consumo de energía por el uso de ventiladores, sistemas de refrigeración y equipos de bombeo de agua.

Además, la NOAA estima un 97 % de probabilidad de que El Niño permanezca activo hasta la primavera de 2027. El organismo atribuye esta proyección al calentamiento persistente de las aguas del océano Pacífico y a la interacción entre la atmósfera y el océano.

Aunque El Niño suele reducir la actividad de huracanes en el Atlántico, también puede favorecer una mayor formación de ciclones en el océano Pacífico y alterar los patrones de lluvia en distintas regiones del continente.

Ante este panorama, Cenaos y Copeco recomiendan a la población mantenerse informada mediante los reportes oficiales, proteger las fuentes de agua, evitar las quemas agrícolas y vigilar el comportamiento de los cultivos. Los especialistas coinciden en que una preparación oportuna puede reducir los efectos del fenómeno, especialmente en un país donde miles de familias dependen de las lluvias para producir alimentos y abastecerse de agua.

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